Las temperaturas que se llegan a alcanzar en la Sala Pescadería Vieja me hacen pensar en la sopa primordial, en el caldo primitivo, prebiótico, en el que surgió la vida: elevadas temperaturas y ambiente reductor, ausencia de oxígeno. Con una ración de rayos ultravioleta y descargas eléctricas, Oparin y Miller habrían reconstruido, a modo de performance, el origen de los primeros organismos.

La exposición que fue inaugurada el jueves nos muestra los frutos de un proyecto creativo llevado a cabo por un fotógrafo, Miguel Ángel González, y un pintor, David Saborido. La trayectoria de los dos artistas es un buen ejemplo de compromiso con la obra, con la cámara o con el lienzo, compromiso ético y estético que, como dice Félix Ovejero Lucas, constituye el mejor criterio para reconocer a los verdaderos artistas. Y es ese afán investigador el que les ha llevado a coincidir y a plantearse un nuevo reto. Miguel Ángel González nos explicó cómo nació la idea de este trabajo: “David Saborido en casa de una amiga, Almudena Plaza, me invita a participar en este proyecto: que a través de una palabra hiciéramos un proceso de construcción artística en el que cada uno mostrara libremente un concepto, una idea, sobre esa palabra. En este tiempo no podemos vernos, no podemos compartir ideas ni pensamientos. Y hasta hace sólo una semana no hemos visto nuestros trabajos. Lo que van a ver ustedes es fruto de ese encuentro, de esa cena mágica”. La palabra es “origen”.

Y se pusieron manos a la obra, en paralelo, sin saber nada el uno del otro, sin compartir sus progresos, sin intercambiar emociones, sentimientos o ideas sobre la obra que iba naciendo, para que no hubiera interferencias. Origen, sólo esa palabra, nada más. El resultado: “Dos visiones muy personales que te mostrarán el mundo interior de estos dos artistas y su capacidad de creación, en un juego apasionante, que a buen seguro no te dejarán indiferente. Dos creadores unidos por un mismo concepto y una misma emoción”, dicen en la tarjeta de presentación. “Este trabajo ha sido concebido para ser apreciado desde el silencio”, resaltó David Saborido. Y Miguel Ángel señaló que gracias a esta colaboración entre los dos creadores podemos contemplar otro tipo de fotografía: “De mí conocéis otros registros, pocas veces conocéis un trabajo mío más personal”.Las transparencias de pigmentos de David Saborido nos acercan a la materia primigenia, a la luz. Materia sin vida, quizás, pero origen de la vida. Materia sin organismos, sin sujetos, sin personas, quizás, pero origen de todo. Nos seguimos preguntando cómo es posible que de la materia inerte, inconsciente, surja la vida y el pensamiento. Nos cuesta localizar la frontera entre lo vivo y lo no vivo. Y nos preguntamos si las partículas elementales, bien organizadas, pueden producir tanta complejidad. Los pigmentos, la luz difuminada, nos permiten intuir ciertas estructuras emergentes. Y aparece el color, cualidad secundaria que requiere una subjetividad para que brote…

Y entonces contemplamos el agua: “…gotas, ríos, lagos, mares, océanos, nubes, lluvia, gotas, ríos, lagos, mares, océanos, nubes, lluvia, gotas… gotas… gotas… en cada gota vida… de la vida… el hombre y la mujer… de la mujer de nuevo la vida… y de la vida, la muerte para volver a nacer… emoción, intelecto, espíritu, cuerpo…, del cuerpo la carne… la carne… piel y huesos… náufragos en manos de la diosa de las profundidades para morir… morir para nacer… nacer para amar… amar… amar… para volver al Origen”, escribe Miguel Ángel González.

Tales de Mileto ya dijo que todo procede de lo húmedo, del agua. Las fotografías de gran formato de Miguel Ángel representan los ciclos, las transformaciones esenciales que genera el agua. A través de las gotas vemos cuerpos impregnados de deseo, de vida. El agua, cada gota, genera diversidad, identidades, órganos. La riqueza de la vida, del amor y la inteligencia, se refleja y se deforma en el agua. Los rostros, lo que somos, queda enturbiado por lo que podemos ser, por las infinitas posibilidades. Eso es la vida. Ese es el origen.

El representante del Ayuntamiento, Paco Camas, inauguró la exposición. En su breve discurso dijo: “Porque todo tiene un origen, o debe de tenerlo, hasta lo que no conocemos, lo desconocido”. A la espera estamos.

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