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De 'Donde habite el olvido' a 'Hearts and bones'.

Inolvidables aquellos versos del poeta Luis Cernuda: Donde habite el olvido,/ En los vastos jardines sin aurora;/ Donde yo solo sea/ Memoria de una piedra sepultada entre ortigas/ Sobre la cual el viento escapa a sus insomnios. Tal vez una de las mayores cumbres literarias de la poesía española contemporánea se alcance leyendo Donde habite el olvido. El poeta nos ofrece una instantánea abrasiva. Se muestra cansado, ajeno. Alejado del mundanal ruido. Esquivo al amor. Perdido en la memoria. O en los estragos de ésta.

Según Jaime Gil de Biedma, "la mala conciencia estimula las ganas de escribir". Aunque la decisión venía de lejos, no en vano en 1974 iría espaciando sus apariciones, alrededor de 1978 el escritor barcelonés anotaría en su diario: "Nada más triste que saber que uno sabe escribir, pero que no necesita decir nada de particular, ni a los demás ni a sí mismo". En 1968, aparecería su último poemario inédito, Poemas póstumos. Y en 1974 sus memorias Diario del artista seriamente enfermo. El poeta dejaría varias obras cumbres en la poesía del siglo XX tales como Pandémica y celeste o Después de la muerte de Gil de Biedma. El legado de su obra puede observarse en poetas actuales como Luis García Montero, Benjamín Prado o Joaquín Sabina.

Junto al amor, o más bien el desamor, el otro gran tema es la introspección. Decía Jorge Luis Borges que cualquier libro de más de 100 páginas acaba siendo un libro autobiográfico. Algo así sucede en los álbumes. Ni que decir tiene en las discográfica de artistas asentados y de larga trayectoria. El 4 de noviembre de 1983, Paul Simon publicó Hearts and bones. Sería un vano intento por el cantautor estadounidense de estar a la última. El excesivo uso de sintetizadores y ritmos modernos chafó el álbum: por vez primera, Paul Simon perdía su aura de compositor en gracia. Lo que en un principio iba a ser el trabajo de vuelta con Art Garfunkel, acabó siendo un auténtico fracaso. Y, sin embargo, la canción que daba título al disco, Hearts and bones era una auténtica obra maestra. Es una balada arrebatadora de ambientación bíblica e imágenes poderosas. Irónicamente, vaticinaba su posterior ruptura matrimonial con la actriz Carrie Fisher.

El amor perdido o la pérdida de uno mismo son dos realidades escalofriantes. Tan escalofriantes como los versos finales de Luis Cernuda en su poema Donde habite el olvido: Donde penas y dichas no sean más que nombres,/ Cielo y tierra nativos en torno de un recuerdo;/ Donde al fin quede libre sin saberlo yo mismo,/ Disuelto en niebla, ausencia,/ Ausencia leve como carne de niño./ Allá, allá lejos;/ Donde habite el olvido.

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