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Beatriz Garrido es una artista polifacética que a través de sus espectáculos de magia e interpretación consigue sacar el lado positivo de la sociedad. Lola Mento, su personaje creado para hacer disfrutar al público a través de la magia, consigue hacer soñar a niños de todo el mundo mediante la ONG 'Payasos Sin Fronteras'.

La risa es la gran recompensa que recibe en cada uno de sus espectáculos. A sus 34 años, Beatriz Garrido dibuja día a día una sonrisa en la cara del público que asiste a sus espectáculos. A través de su labor, se encarga de sacar un gesto de ilusión y alegría en la mirada de los niños discapacitados o incluso de aquellos que por desgracia conocen el pánico de la guerra.

Licenciada en arte dramático, esta jerezana ha recorrido parte del mundo con maleta en mano en la que lleva el amor a una profesión y el sueño de seguir haciendo disfrutar a la sociedad. “Estoy preparando el equipaje porque parto hacia Melilla a un centro de acogida de menores inmigrantes” comenta esta artista polifacética que además de realizar sus espectáculos en locales o teatros, su trabajo con Payasos Sin Fronteras es una de las mayores satisfacciones que tiene en su vida.

De pequeña soñaba con ser astronauta o zapatera como la mismísima obra de Federico García Lorca, y aunque no lo haya logrado puede recibir el calificativo de prodigiosa por el cariño que pone en su trabajo. “Nunca he sido la típica niña que soñaba con ser actriz desde pequeña. Esa pasión surgió más hacia delante, cuando tenía 16 años. Empecé a maravillarme con poder bailar, hacer malabares, todo lo que estuviera relacionado con la farándula y que me permitiera recorrer el mundo, conocer gente… Cosas que estoy logrando hacer”.

Su trabajo de actriz como Beatriz Garrido y el de maga con su personaje Lola Mento, es una recompensa diaria en su vida. “Lo que hago me permite seguir soñando día a día. Cuando trabajo de actriz soy Beatriz Garrido pero cuando toca trabajar con la magia o los globos soy Lola Mento, un personaje que surgió en una visita al Líbano y en el que muestro el papel de una mujer que es idiota. Hace tonterías y siempre pone la magia como excusa para relacionarme con el público”.

Recorrer el mundo y hacer reír a las personas más desfavorecidas es uno de los secretos que consigue poner en práctica gracias a los proyectos con los que colabora en Payasos Sin Fronteras. “Estoy implicada desde hace muchos años en una labor increíble con esta organización. He ido a países como Palestina, Israel, el Líbano o Colombia por ejemplo. Aunque no hable el mismo idioma que se habla en algunos de esos lugares, aprendo lo básico porque a la hora de la verdad la risa es un lenguaje universal. Tengo una anécdota curiosa que me ocurrió en Palestina. Siempre hay algunos niños que te enamoran más que otros por una mirada. Yo me acercaba a algunos de ellos y les preguntaba si les podía comer el pescuezo. Ellos asentían y me los comía a besos. Creo que cuando hay amor, buena energía y el público es receptivo, da igual el idioma porque todo el mundo se entiende. La risa es terapéutica, y ayuda en momentos de horror y barbarie”.

Su primera oportunidad en un escenario llegó de la mano del director Eduardo Fuentes tras presentarse a un casting de cuatro mil personas. “He tenido la oportunidad de trabajar en obras de teatro o series de televisión como Arrayán, pero la primera vez siempre es especial. Estudié arte dramático y al acabar me presenté a un casting donde buscaban gente que supieran hacer muchas cosas. Hice la prueba para una obra de Eduardo Fuentes y al día siguiente me llamaron. A partir de ahí luego tuve el placer de hacer una obra de teatro basada en las columnas periodísticas de Juan José Millas, uno de mis ídolos”.

La improvisación es una de las armas secretas de esta jerezana. De la misma manera que improvisó para lanzarse a estudiar magia, a Beatriz nunca le gusta llevar un guión en sus espectáculos mágicos. “Nunca tengo un guión cuando hago magia. Siempre hago un espectáculo diferente porque hay que pensar que cada público es distinto. Me gusta sacar gente al escenario y tengo que estar muy despierta a todo lo que puede pasar”.

Juan Tamariz, un ícono del espectáculo o la improvisación, fue uno de los profesores de este huracán artístico capaz de matar de risa al mismísimo Joker de Batman. “Estar en la escuela de magia de Tamariz ha sido muy productivo. Es un auténtico maestro porque sobre todo enseña el trabajo psicológico de la magia. Se aprende mucho hablando con él. Llegar a su escuela fue mágico porque compré la Guía del Ocio y llamé a la escuela diciendo que era de Jerez. Acababa de llegar y quería aprender magia. El que me descolgó el teléfono se llamaba Ramón, una persona que no olvidaré porque me invito a ver el espectáculo de Tamariz a los dos días de llegar a la capital”.

Queda claro que Beatriz Garrido hace sombra al mismísimo Harry Potter, un principiante al lado del talento de esta mujer que no se cansa de estudiar nuevas artes mágicas para deslumbrar al público. “Hay maneras diferentes de estudiar la magia. Yo recomiendo que se lean libros de magia, sobre todo de teoría porque te enseñan mucho de psicología. Los trucos siempre están en internet pero la magia es profunda y hay que saber entenderla, al igual que al público”.

El público o la sociedad actual, tiene para la jerezana demasiados motivos para no reírse actualmente o disfrutar, aunque reconoce que con risas se lleva todo mucho mejor. “Entiendo perfectamente que la gente no pueda reírse actualmente en su día a día porque la cosa está muy fea. Tengo gente de mi entorno que las pasa canutas y cuesta mucho sonreír. Cuando hay algún momento complicado yo recomiendo que se le ponga buen humor a la situación”.

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