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'Cartelera Sur' trae esta semana la crítica de 'El clan', de Pablo Trapero.

EL CLAN (Argentina, 2015 (110 min.): Pablo Trapero; Guión: Pablo Trapero; Música: Sebastián Escofet; Fotografía: Julián Apezteguia; Reparto: Guillermo Francella, Juan Pedro Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, Franco Massini, Antonia Bengoechea, Gabo Correa; Coproducción: Argentina-España.

La crónica de sucesos sirve con frecuencia de inspiración a ficciones que indagan en el lado oscuro de nuestra psique, en nuestra condición cainita. El basado en un hecho real parece dar un plus de pathos a unas historias que, de tanto leerlas en el periódico o verlas en el cine, han hecho de la violencia, del homicidio, algo tan cotidiano como vestirse o hacer la compra. Cuando el crimen concierne a la vida famlliar, el espectador siente además de la fascinación del mal, el morbo del voyeur.

El director de El Clan, Pablo Trapero (1971), parece realmente fascinado por la vida cotidiana, por la rutina doméstica de la familia Puccio en el Buenos Aires de finales de los años setenta y principios de los ochenta. Los hechos reales que narra su película conmocionaron a la sociedad argentina que estaba recuperando las libertades demócráticas tras los siete años de dictadura militar. Arquímedes Puccio, patriarca de la familia, y funcionario del servicio de inteligencia del régimen peronista primero, y de la Junta Militar después, mantiene un lucrativo negocio criminal encubierto del que son partícipes en mayor  o menor medida los miembros de su modélica familia de clase media.

La crónica social es inseparable de la familiar en El Clan. La degradación moral de parte de la sociedad, de su clase política y del aparato policial y militar explica en parte el comportamiento del patriarca de los Puccio: es un ser sin escrúpulos, codicioso, manipulador y al que un sistema corrupto le ofrece impunidad. Sin embargo, de puertas adentro su familia es un módelo de convivencia, de generosidad mutua. El padre siempre está ahí, para echar una mano; es un padre autoritario y protector, pero, íntima y fundamentalmente, un criminal.

Si Tolstoy está en lo cierto, y son las familias infelices las que despiertan nuestra curiosidad, Trapero ha encontrado en los Puccio, la familia perfecta para estudiar en microcosmos, las relaciones de poder y subordinación, de afecto y odio, los instintos y las convenciones que nos mueven. No obstante, parece que al director le interesa el clan como trasunto de la Argentina de esa época.  El gobierno de la Junta Militar había promulgado su infame “Proceso de Reorganización Nacional”, que daba carta blanca a ejército y fuerzas policiales para hacer desaparecer “elementos subversivos” sin acusación ni juicio previos. En ese contexto los Puccio medran en su negocio.

El trabajo de dirección es muy efectivo en la alternancia de escenas de tranquila vida familiar – cámara fija, planos largos- con las de secuestros y asesinatos –cámara al hombre y montaje más rápido. Hay un desapasionamiento en la mirada del director hacia sus personajes que evita los subrayados violentos o demasiado dramáticos. A esta frialdad colabora la banda sonora, irónica y, con frecuencia, divertida. Los colores apagados, rancios casi, de la fotografía dan igualmente una sensación de crónica periodística de la época.

Todo el reparto hace un trabajo estupendo, sobresaliendo la interpretación fría y retenida de Guillermo Francella (Arquímedes Puccio) y el difícil papel de Juan Pedro Lanzani (su hijo Alex), entre la fidelidad al padre, su propio interés y sus remordimientos.

El compromiso social está presente en otras películas de Trapero proyectadas en salas comerciales en España, como Elefante Blanco. Es un cine de realismo social pero con características de género. El Clan es en parte un tremendo thriller de asesino en serie, en parte una crónica de sucesos con trasfondo social, y donde puede rastrearse el interés de su director por que el ciudadano se emancipe de una clase política corrupta, autoritaria, paternalista y en última instancia mafiosa.  

El Clan y su director han recibido ya reconocimiento internacional: Venecia reconoció los méritos de Pablo Trapero en esta película con el León de Plata a la mejor dirección. Además la película es candidata argentina a los Oscars. En definitiva se trata de una película muy interesante, que cuenta la historia de una familia mafiosa en un país y una época gangrenados. Los Corleone son unos snobs pretenciosos al lado de los Puccio.

 

Sobre el autor:

María Luisa Parra

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