javierfergo_ruibal_02
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El Seminario Permanente de la Fundación Caballero Bonald ha vuelto a reunirse en el primer mes de 2016. En la introducción, José Jurado Morales, de la UCA, recordó el objetivo de estos encuentros: reflexionar sobre cómo se relaciona la literatura con el resto de las manifestaciones artísticas. Todas las artes están conectadas. Y unas formas de narrar influyen en otras para enriquecerse mutuamente. Si la sesión anterior trató sobre filosofía y literatura, después de la música vendrán la novela gráfica, la fotografía y la pintura. A continuación nos presentó a Luis García Gil, un escritor de estirpe literaria, pues es hijo del poeta José Manuel García Gómez, que fue impulsor de importantes actividades literarias en Cádiz, como la  Revista Caleta. Luis desarrolla su vocación literaria en tres grandes frentes: la poesía, el ensayo y el cine. Además de publicar sobre actores y directores, también ha escrito y dirigido documentales, uno de ellos dedicado a su padre. Se ha especializado en las biografías de cantautores. La de Serrat es la más conocida, pero se ha ocupado de otros cantantes, como Jacques Brel o Yupanki. Son obras en las que reconstruye trayectorias artísticas y vitales. La biografía que ha dedicado a Javier Ruibal lleva el subtítulo Más al sur de la quimera (Ediciones Mayi, 2012).

Luis comenzó leyendo un poema de Caballero Bonald publicado en Caleta, en los años cincuenta. La canción de autor, según Luis, se caracteriza por sus textos cuidados. Considera a Serrat el gran impulsor de la canción de autor y el gran divulgador de la poesía española, sobre todo en Sudamérica. Serrat revolucionó la forma de poner música a la poesía. Luis llevó a cabo un recorrido por todos los trabajos sobre cantautores que ha realizado hasta desembocar en el ensayo sobre Javier Ruibal, un libro donde las canciones son las protagonistas. En sus páginas aparece un creador fronterizo: al sur de la quimera brotan los mestizajes de todos los ritmos, de oriente y occidente, de las costas del Mediterráneo y de la poesía andaluza.

Tomó la palabra Javier Ruibal, el más ilustre de los callejeros, y nos habló de su forma de narrar y de cantar. Sus canciones son puentes entre el libro lleno de palabras y la música. Hay otra manera de transmitir los poemas: ilustrarlos con ritmos y melodías. Nos contó que en su casa había pocos libros. Aunque su padre era un gran lector, no disponía de tiempo. Recordó a su profesor, que llevaba a los alumnos en el Vaporcito a la librería Manuel de Falla. Compraban cada uno libro, el que quisieran, y luego leían fragmentos. Javier compró uno de Poe. Aquel maestro les contagió la libertad de pensamiento y el placer de la lectura. Luego vendría El mono desnudo de Desmond Morris. Así, lectura y música se fueron entrelazando. De realizar versiones de Bob Dylan o Serrat pasó a escribir sus propias letras. Para Ruibal, las canciones tienen una función de enlace. Se puede contar una historia en pocos minutos. Lo que un escritor plasma en un libro, en una novela, el cantautor lo condensa en ese relato breve que es la canción, atravesada de emoción y reflexión. Ese acercamiento a las letras también supuso un acercamiento a los escritores, como Caballero Bonald, creadores de sombra alargada que intimidan al cantante… Pero los escritores también admiran a los músicos, su capacidad de síntesis y su agilidad comunicativa.

Luis García Gil dialogó con Ruibal  sobre su relación con autores, como Lorca y Alberti. Según Manuel Mantero, la sensibilidad de Alberti es la del pintor, imagen, ojo. La sensibilidad de Lorca es la del músico, sonido, oído. Son en sustancia, distintos. Según Ruibal, lo que nos atrapa de esos autores es el sentido de la contemplación, pues somos los andaluces gente que aprecia la calma, el paso reposado. Los dos poetas reflejan muy bien este temperamento. Son dos formas de nuestro estar en el mundo. Una contemplación que nos lleva a trascender lo que vemos. Y entramos en un bucle del que es difícil salir, dice. La música árabe, sefardí o brasileña, que le han influido tanto, captan muy bien ese carácter, ese saber mirar. El estilo ecléctico de Javier se nutre de ese trance, embobamiento, que aporta el sentido contemplativo. Toda su música ha plasmado esa estética, basada en la ensoñación, en los aromas y en las emociones.

Por tu amor me duele el aire es un ejemplo de equilibrio entre la música y el poema. Ir más allá de lo recitativo no es tarea fácil para el músico. Luis García Gil resaltó ese poema de Lorca musicalizado por Ruibal. En pocas ocasiones uno siente que encaja todo, aclaró Javier. Pero cuando eso ocurre se canta con fluidez y soltura. Esa sensación la ha tenido con Lorca y Satie. Esos momentos creativos mágicos son escasos, pero muy fructíferos. Componer requiere, según Javier, un estado emocional pleno de ilusión, casi infantil. Es cuando todo confluye, como cuando puso letra a las piezas orientales de Satie. A veces basta una frase, una palabra que sugiera todo un mundo de sensaciones. Alejandría, Estambul, el Mediterráneo son el corazón de nuestra cultura, de nuestra sensibilidad. Las palabras en sí mismas, dice Javier, nos traen todo un universo. La rosa azul de Alejandría… exuberancia de pasiones, sensualidad, historias, todo ello nace de la mera sonoridad de las palabras. Pensión Triana… el poder mágico de las frases. El poeta es atrapado por la fuerza de las palabras. No es consciente completamente del proceso creativo. Es necesario el lector y su recepción interpretativa para que todo cobre sentido.

Al final hubo preguntas de los participantes en el seminario. Se habló de cómo el mercado musical es incapaz de clasificar el estilo ecléctico y mestizo de Javier. Para terminar, Ruibal cantó varios temas, poemas de Alberti y Lorca, entre otros, intercalados con la lectura de otros versos por parte de Luis García.

 

Sobre el autor:

juan carlos gonzalez

Juan Carlos González

Filósofo

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