La banda sonora de tu funeral

El músico y escritor jerezano Juan Carlos León recorre en '¿Quién cantará en tu entierro?' 55 funerales de otros tantos artistas de los que se supo cómo murieron y cómo se convirtieron en leyenda, pero no cómo se vivió su último adiós. "He intentado estar presente en esos entierros", confiesa

Juan Carlos León, con su obra en las manos. FOTO: MANU GARCÍA

¿Qué canción en directo te gustaría que sonara mientras todos lloran tu pérdida? ¿Una alegre, una triste? ¿Pau Casals y El cant del ocells; o, como quería Celia Cruz, La vida es un carnaval? Puede que no lo hayas pensado o puede que tengas un puñado de propuestas. Imaginen la escena: un altar hasta arriba de flores, incluida una enorme guitarra eléctrica preñada de claveles, un bajo, una guitarra acústica y una batería junto al féretro de Duane Allman. El guitarrista de los Allman Brothers, que murió con apenas 24 años, fue despedido por sus propios hermanos —solo quedaba uno de sangre con vida— con un conciertazo en el Rose Hill Cemetery. 

Otros como él, Dinah Washington, Bob Marley o Elvis Presley también tuvieron música en directo en sus funerales. Porque sabe el melómano que Jimi Hendix murió ahogado en su propio vómito o que Janis Joplin fue hallada muerta por sobredosis en una habitación de hotel, pero ¿sabía que James Brown tuvo tres funerales, que Peggy Lee cantó el Padrenuestro en el entierro de Louis Armstrong, o que la propia Joplin dejó pagada una juerga para que todos se emborracharan mientras ella pasaba al otro barrio? 

Juan Carlos León (Jerez, 1970) ha indagado durante algunos años en ese trance que va desde que muere el artista hasta que se convierte en mito inmortal. ¿Qué ocurrió en sus funerales? ¿Por qué cantaron una cosa o sucedió otra, quién les dio el responso, eso que llaman el último adiós? Editado por Jot Down Books, ¿Quién cantará en tu entierro? promete que empieza donde acaban todos las demás: por el final. Con prólogo del escritor Carlos Zanón, que asegura que de niño fantaseó con ir a su propio funeral —quién no—, el libro incluye ilustraciones de El Ciento, que se ha ocupado de sacar guapos y en glorioso blanco y negro a cada uno de los 55 mitos difuntos (salvo uno de ellos, que tuvo funeral pero sigue vivito y coleando) que evoca (o invoca) León.

Todos dejamos al artista en el momento en el que muere, pero aún sigue un poco más entre nosotros antes de ser inmortal

“Quería aportar algo nuevo. Este libro viene de mi afición por la escritura y por mi afición por la música. Y después también viene por una manera de cubrir ese hueco entre que un artista muere y se hace inmortal”, explica al otro lado del teléfono. “Todos dejamos al artista en el momento en el que muere, pero aún sigue un poco más entre nosotros antes de ser inmortal”, puntualiza un jerezano que ha colaborado en medios como Mondo Sonoro, Bad Music o Freek Magazine, y que, como guitarrista, ha tocado desde hace treinta años en bandas como Los Calambres, The Refoundations, Soul Mama, Maleso o The Smoggers. Precisamente, ahora que no tiene grupo, cada presentación de Quién cantará… es un concierto en sí misma.

Hace poco, junto al músico Manuel Mateos Chacón y el reverendo Daniel Salas, ha presentado el trabajo en el 55 Jazz Club de Jerez, inspirándose justo en aquellas exequias por el alma de Duane Allman. “Las presentaciones del libro, que ahora hace un año que se publicó, son casi conciertos, tenemos ensayos y tenemos directos… La hipoteca, de todos modos, la pago trabajando como informático porque los libros por ahora no dan para eso”, cuenta Juan Carlos, que reside en el municipio sevillano de Bormujos.

León, junto a la banda que suele acompañarle en las presentaciones del libro. FOTO: MANU GARCÍA

A él, que querría en su funeral música en directo de los Kinks, Flaming Lips y Richard Hawley, le ha llegado esta publicación de una forma casi tan inesperada como podría llegarnos la muerte. “Fue cuando menos lo esperaba, hice la primera versión en 2015, lo intenté por diferentes editoriales, hubo algún intento, pero no cuajó. Me vine un poco abajo, abandoné el proyecto, hasta que conocí en una entrega de premios al jefe de Jot Down, se lo propuse sin ninguna expectativa, por hablarlo, y al cabo de unos meses me contestó diciéndome que les interesaba y fue un subidón total”. En febrero de 2018 trabajó en una versión extendida, “amplié el contenido porque muertos hay para elegir, y ya tuvimos la extensión adecuada para la publicación”.

https://open.spotify.com/playlist/2uX41ypE9MHp09tGdR9UvF

¿Y cómo fue la selección? “Por lo pronto, no escribo sobre algo que no me interesa o sobre músicos que no me ponen, sean de heavy o de salsa, por eso he tratado artistas de soul, blues, rock and roll, y la premisa era que en su funeral hubiese cantado en directo alguien. Por eso igual no aparecen Bowie, Lennon o Harrison. La idea no era que hubiese sonado música, sino que alguien cantara en directo en el entierro”. En este mundo de redes sociales y globalización donde hay artistas que mueren varias veces al año, “a Miliki lo hemos enterrado ya diez veces”, Juan Carlos León defiende el poder documental de estas tecnologías, autopistas de la información que, “si tienes inquietudes, te abren un mundo; antes solo podías llegar a algunas cosas por fanzines escritos a máquina y fotocopiados”.

'Nina, we love you', una de las ilustraciones de El Ciento en el libro de León.

Para que cuajara el libro tuvo que emplearse a fondo casi como un arqueólogo. “Hablando de internet, tampoco te puedes fiar de lo primero que encuentras. He intentado recurrir, primero, a biografías más o menos oficiales, y en Google Books puedes leer casi todo; y luego hemerotecas online, como las del Chicago Tribune, New York Times… buscando obituarios de la época de la muerte, quién atendió los funerales, en qué capillas, pero no ha sido fácil porque no es algo que esté en la Wikipedia. Y eso es lo que más me ha gustado de todo esto”.

Por ejemplo, del entierro de Chuck Berry, que es uno de los últimos, de 2017, están las tres o cuatro horas del funeral con música en vivo en YouTube, “pero eso, digamos, que no me pone, me gusta más la arqueología, buscar periódicos de los años 60, ir desenterrando esa información”. ¿El objetivo final? “Lo que he intentado es estar presente en esos entierros. La información en muchos casos era limitada y he tenido que hacer como un reservorio de tuits”. 148 páginas y 55 funerales como los de Nina Simone, Johnny Cash o John Coltrane. O como el de ese músico que sí tuvo exequias con música en directo, pero que, a día de hoy, sigue entre nosotros, “alguien a quien tendrán que descubrir los que lean el libro”. El periodista y escritor británico Nick Hornby quería que en su entierro sonara Caravan, de Van Morrison; Billy Ray Cirus estrenó tema en el funeral de Carl Perkins, de quien se había hecho colega unos años antes; y, en el caso del autor de este libro, ahora duda sobre qué tema le gustaría que sonara: “Si me pongo a pensarlo tranquilamente, cada día me saldría una canción diferente, igual hoy es una y mañana otra, depende del estado de ánimo”. Y es que nunca sabe uno cómo le cogerá el cuerpo cuando llegue la parca.

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