El feminismo, la denuncia de las desigualdades sociales o la homofobia son algunos de los temas de esta joven que ha hecho de sus rimas la mejor manera de luchar contra el machismo.

Su voz dulce se torna en un caudal de reivindicación cuando Karma coge un micrófono y se sube a un escenario. Isabel Mesa, de 21 años y natural de San Fernando, es una de esas jóvenes que tiene claro que si eres mujer no puedes ser otra cosa que feminista porque el machismo mata, ahoga y anula. El macro y el micro. Por eso…”¿me vas decir cómo tengo que vestir?, ¿me vas a ordenar cómo he de caminar?, ¿me vas a impedir que yo pueda elegir?”.

Un proceso de autoconciencia que inició con doce años cuando dejó a un lado el amor romántico porque ella quería “un amor libre, ser mía como sea, compartirme con quien quiera… no quiero cuentos de hadas, ni príncipes azules ni sumisas princesas”. Desde entonces, Karma cambió totalmente y empezó a formarse social y políticamente.

El rap fue siempre su forma de “desahogo” y a golpe de rimas ha ido dejando constancia de los temas que le preocupan y de su propia evolución. De esa primera negación del amor romántico al empoderamiento y a la lucha directa contra el machismo. Y sobre todo, con otras mujeres. En su última composición Putas sin dueño, Karma planta cara a todos esos “con complejos de rata”, a ese “acoso continuo” que va desde “ese machismo que mata” a situaciones cotidianas como “salir arreglada y pedir que no te juzguen todas las miradas”.

Un canto para que “cierren el pico esos tontos que no saben rimar si no dicen puta despectivamente en cada frase”, y con el que Karma ya no es sólo una, sino la voz de muchas mujeres, que luchan a una, “llámalo sororidad” y que “no son ni putas ni santas” sino “las guerreras que usaron sus armas”. Y advierte que “si no esto no acaba, arderá mi garganta como todos esas brujas que fueron quemadas”, tomando conciencia, además, de que la lucha de las mujeres no conoce de generaciones y de la que se siente heredera. “Mi abuela luchó, mi madre luchó y aquí estoy yo”.

Estudiante de Trabajo Social en la Universidad de Granada, Isa o Karma, deja patente en sus letras el descontento social y la lucha contra las desigualdades y contra la homofobia. Su tema No nos representan resulta un argumentario completo del movimiento del 15M y un ejemplo de que la juventud de este país nada tiene que ver con la generación ni-ni. “Cuándo te vas a enterar que no nos representan, las manis sí sirven, la gente, despierta. No somos ni diez ni veinte a las puertas, somos obreros hartos de este país de mierda”.

Sus letras suponen una toma de conciencia de clase y del origen y las consecuencias de la crisis. “Es triste que cuando hay crisis por culpa de un banco, somos nosotros los gilipollas que pagamos. Sin educación, sin sanidad y sin dignidad…y luego dirán que no hay lucha de clases cuando está toda España muriéndose de hambre”. Karma habla en Valores de igualdad y cómo el consumismo y el capitalismo anulan esos valores y, también, de los desahucios y la ley mordaza. El movimiento estudiantil ha sido su poso ideológico y el rap su herramienta. “Mi música es una manera de cuestionarme a mí misma y al mundo que me rodea y es una herramienta útil porque cala realmente en la gente”.

Su carrera artística va funcionando en función de las oportunidades que van saliendo y que cada vez son mayores pero a ella le gustaría compatibilizar su pasión por la música con el futuro trabajo como trabajadora social. Eso sí, entiende que la educación es fundamental para corregir las desigualdades y la “música es la mejor manera de hacerlo con los jóvenes”.

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