Una invitación a amar de nuevo

'Los falsos días' es el último poemario del sevillano Jesús Cárdenas, finalista en el XXXIII Certamen Andaluz de Poesía Villa de Peligros

Jesús Cárdenas, en una imagen de archivo.
Jesús Cárdenas, en una imagen de archivo.
Los falsos días es el título con el que el profesor y poeta sevillano Jesús Cárdenas ha sido finalista en el XXXIII Certamen Andaluz de Poesía Villa de Peligros. Dividido en cinco partes, Los falsos días se dibujan en el mapa poético como un recorrido vital y sentimental en el que las emociones se quedan abiertas en la carne del lector. Desde la perspectiva individual creadora del poeta el libro traspasa su sentido a la experiencia colectiva apoyándose en dos pilares clásicos de la literatura, el amor y el paso del tiempo escenificado en la evolución que se produce en el sujeto poético desde el primer poema, donde se muestra a un individuo envuelto en la oscuridad del daño y la amenaza de los perros, “Los perros mantenían su actitud ofensiva. / Su marca se dejaba notar cerca”, hasta el último en el que se manifiesta la rebeldía imperativa e imperiosa de la vida, “Adelante, déjate de sombras”. Manifestaba el poeta Rafael Duarte que “el amor anticipa sus heridas”, y algo de ello hay en Los falsos días. Desde ese punto de vista la herida es el recuerdo del daño que arruga la esperanza de lo venidero. Y es que hay un alumbramiento que va acabando con esa oscuridad convirtiéndose en el leitmotiv del poemario, una invitación a amar de nuevo, a empezar de cero a pesar de todos los naufragios convertido el amor en la piedra de Sísifo que de la cima cae de nuevo al inicio de la montaña para volver a comenzar su ascenso. Pero no sólo es, Los falsos días, un brillante poemario sobre la reconstrucción del individuo, sino también una hermosa lección de literatura que otorga sentido de libro a través del poema que ejerce de invitación, así es su propio título. En él, Jesús Cárdenas, como si fuese el doctor Tulp ejecutando la lección de anatomía ante sus alumnos, abre los ojos del lector que ante un libro se encuentra cara a cara con su vida. La literatura sirve en tanto y en cuanto nos ayuda a entender y a interpretar nuestra propia vida y eso es lo que hace que cada lector escriba el suyo propio:

Perdida la vergüenza de identificar tus antiguas miserias con las de otro, habrás de verte allí, al final del camino junto a una esperanza de luz o de memoria.

Sal al mundo a brindar y a seguir aprendiendo, como un modo de reanudar lo vivido, de comprobar las leyes del placer.

La literatura, la buena literatura, es la que nos enseña a ser otros. Leer Los falsos días es un ejercicio en el que la vida se hace más plena y más intensa. Reconocerse en las páginas de un libro supone enfrentarse a la certeza de saber que seguimos vivos. Léanlo, no dejen que las anticipadas heridas del amor detengan su camino.

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