Monumento al Bicentenario de 1812, antorchas de la libertad

Para levantar el monumento conmemorativo del Bicentenario, se convocó un concurso público de ideas por parte del Ayuntamiento de Cádiz, el Colegio de Arquitectos y la Real Academia de Bellas Artes

Antorchas de la Libertad. Plaza de Sevilla, desde el muelle.
27 de marzo de 2026 a las 09:47h

El monumento denominado Antorchas de la Libertad consta de dos hitos, dos monolitos metálicos, enfrentados entre sí a ambos lados del puerto de Cádiz: uno en la zona de la plaza de Sevilla y otro en la plaza de la Hispanidad (entre la plaza de España y el muelle).

Situadas junto a dos de las puertas de la verja del muelle gaditano, fue erigido para conmemorar el bicentenario de la Constitución de 1812 e inaugurado con motivo de la XXII Cumbre Iberoamericana, celebrada en Cádiz los días 16 y 17 de noviembre de 2012.

Antorchas de la Libertad, desde la calle Colombia.

La Cumbre desarrollada bajo el lema “una relación renovada en el bicentenario de la Constitución de Cádiz”, consiguió hacer presentes en la ciudad a representantes de los veintiún Estados pertenecientes a la organización, catorce de ellos representados por sus jefes de Estado.

Para levantar el monumento conmemorativo del Bicentenario, se convocó un concurso público de ideas por parte del Ayuntamiento de Cádiz, el Colegio de Arquitectos y la Real Academia de Bellas Artes; al que se presentaron 21 proyectos y que fue fallado en diciembre de 2010. De los cuatro proyectos que fueron premiados, el elegido para ser desarrollado por el jurado —formado por cuatro arquitectos de prestigio en representación de las instituciones convocantes y presidido por la alcaldesa, D.ª Teófila Martínez— fue el presentado por Antonio Ángel García Moreno, arquitecto de Baeza (Jaén).

El jurado destacó del proyecto su "sencillez", "rotundidad", "permanencia" (vocación de perdurar en el tiempo) y su "sugerente referencia" al monumento con motivo del primer centenario de la Constitución de 1812, ubicado en la Plaza de España y, por lo tanto, cercano en su ubicación.

Antorchas de la Libertad, al fondo monumento del Centenario de 1812.

La dotación del premio para el proyecto ganador fue de 20.000 euros y el presupuesto de su ejecución de 600.000, aunque algunas fuentes consultadas elevan el coste total final a un millón de euros.

Como este, las antorchas se sitúan mirando al mar y están diseñadas para ser vistas tanto desde la ciudad como desde el mar, sirviendo de referencia a los navegantes, tal como lo hicieron los autores del primer conjunto escultórico que homenajeo a los diputados doceañistas.

Antorchas de la Libertad, plaza de Sevilla orientada hacia el muelle.

A pesar del dominio absoluto de las líneas rectas en su composición, la planta irregular de las columnas y su remate en punta, estas forman un arco cóncavo que simboliza un imaginario abrazo a la libertad y a quienes llegaron de América.

Se trata de una escultura abstracta, no figurativa, que mantiene la tridimensionalidad como elemento básico y evita el efecto de la visión frontal. Utiliza formas geométricas (que hacen referencia a figuras) y una bicromía (blanco y gris). Al estar carente de dinamismo, lo sustituye con la luz y las leyendas simbólicas.

Cada una de ellas tiene 16 metros de altura. Aunque se proyectaron con 10 metros más, se redujeron para adecuarlas al entorno de los edificios circundantes. Con una anchura de 9 metros, están situadas sobre unos pedestales cilíndricos de 11 metros de diámetro, aplacados en su contorno con granito gris rugoso.

Antorchas de la Libertad, detalle figuras geométricas.

Debido a la preocupación por el mantenimiento posterior, se construyeron con una estructura interior metálica cubierta con chapa de acero y aluminio natural (materiales elegidos por su resistencia a la erosión marina). Sin embargo, la crisis económica del momento propició que los materiales finales fueran más baratos, algo que, según el autor, no afectó al conjunto.

Las placas metálicas se unen al exterior mediante remaches y se rematan con perfiles de PVC. Su estética es minimalista: sobre un fondo gris metálico, el único elemento decorativo lo constituyen las figuras geométricas del «tangram» en blanco, que conforman siluetas de personas, aves y peces.

Antorchas de la Libertad, figuras geométricas.

Cada columna está dotada de pantallas con luces led en la parte superior. Estas luces proyectan palabras y valores proclamados en la Constitución de 1812, para contraponer conceptos anteriores y posteriores a dicho año.

Los conceptos positivos (democracia, libertad, justicia, derechos, cooperación y protección) se proyectan desde la columna situada en la plaza de la Hispanidad; mientras que desde la situada en la plaza de Sevilla se proyectan los negativos (a los que se oponen): absolutismo, sumisión, desigualdad, esclavitud, opresión y dictamen.

Desde la parte superior de las pantallas se proyecta un halo de luz vertical que prolonga la escultura hacia el cielo, el cual debería ser visible desde casi cualquier punto de la ciudad. Esta función didáctica y comunicativa de las esculturas fue, desde un primer momento, no solo difícil, sino incluso fallida.

Antorchas de la Libertad, plaza de Hispanidad.

Sin embargo, debido a su ubicación y al estar separadas por 500 metros, se critica que se pierde el sentido de la paradoja (la contraposición de mensajes positivos frente a negativos), ya que no se pueden ver simultáneamente. Las pantallas led suelen estar averiadas, lo que anula esa función comunicativa y el carácter «vivo» del monumento.

Su instalación conllevó la creación de zonas ajardinadas (con césped artificial) en la plaza de Sevilla (levantada sobre el espacio de la antigua Comandancia de Marina) y la reurbanización de la calle Colombia, donde se ubicaron los monolitos con los nombres de los diputados doceañistas.

El propio autor reconoce que la obra suscitó cierta polémica entre la ciudadanía ya en el momento de su inauguración (donde algunos medios de comunicación se refirieron a ellas como "mamotretos"). Pese a ello, él se mostró satisfecho con el resultado, por ser fiel a su proyecto.

Las antorchas han sido objeto de rechazo popular e incluso de mofa: se las ha rebautizado con sorna como "Queco" y "Queca" (siglas de "¿Qué coño es esto?" y "¿Qué carajo es esto?"). Se las califica popularmente de "adefesios", "espantos" y "mamotretos".

Antorchas de la Libertad, plaza de Sevilla.

Muchos gaditanos consideran este monumento como feo, inadecuado e innecesario en una ciudad monumental como Cádiz; aunque también hay quien argumenta que muchos monumentos hoy icónicos (como la pirámide del Louvre o el propio monumento de la plaza de España de 1812) fueron rechazados inicialmente y solo el tiempo permitió su valoración artística.

Pese a que el tiempo pasa, las antorchas siguen siendo objeto de controversia y se han convertido en objeto de debate político. Sus impulsores defienden su legado y sostienen que la inversión en ellas fue un hito necesario para el Bicentenario, apostando por monumentos con "vida" y tecnología. Su levantamiento no fue una decisión de políticos, sino de un jurado de expertos técnicos formado por arquitectos y académicos.

Antorchas de la Libertad, plaza de la Hispanidad, ante el muelle.

Otros, como el arquitecto José María Esteban, sugieren que funcionarían mejor si se reubicasen o se trasladaran a los extremos de la entrada del puerto o a los accesos de los puentes, donde el concepto de "cruce de mensajes" tendría más sentido físico.

El ayuntamiento, presidido por José María González, propuso su retirada debido al «descontento generalizado» de los gaditanos y su sustitución por una imagen que realmente "diera la bienvenida" a la ciudad. Esta es una opinión subjetiva e ideologizada que va en contra de los criterios académicos y estéticos que están en su origen.

Antorchas de la Libertad, plaza de Sevilla, detalle de desperfectos.

Más allá de las controversias, es inadmisible que estos hitos escultóricos no se estén manteniendo debidamente: no funcionan los focos lumínicos ni los paneles LED; ha desaparecido parte de las juntas de PVC de las placas metálicas en la base de las antorchas, incluso una de las placas en el vértice de la antorcha situada en la plaza de Sevilla y faltan piezas en el aplacado granítico del pedestal.

Sobre el autor

Manuel Holgado García

Ver biografía