El aplauso eterno se erigió el 17 de mayo 2021, con la presencia de las máximas autoridades autómicas y locales, en la isleta de la Avda. de la Sanidad Pública, limítrofe con la C/ Tolosa Latour y la Glorieta Lebón. Fue promovida por la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento, y donada por la Asociación de Empresarios del Mármol de Andalucía.

Es una obra simbólica que homenajea la labor de los profesionales sanitarios y de los sectores esenciales durante la pandemia del covid-19; unas manos en forma de aplauso que recuerdan aquellos con los que cada día, a las 20.00 horas, durante el confinamiento, se agradecía su trabajo.
Es obra del escultor José Antonio Navarro Arteaga (Triana, Sevilla, 1965), imaginero con una abundante obra de carácter religioso, mayoritariamente en madera, aunque trabaja también el marfil y el barro. Se formó en el taller de Juan Ventura y cuenta con taller propio desde 1986.


De su obra no religiosa sobresale, en bronce: “A la Afición del Betis” (Sevilla, 2007), el busto de Cristiano Ronaldo (Estadio Bernabéu, Madrid, 2017), la escultura de cuerpo completo a Pepe Perejil (Sevilla, 2014) y el monumento funerario a la duquesa de Alba, un relieve en mármol (Sevilla, 2017).

Navarro Arteaga realizó un boceto de la obra en barro cocido patinado en bronce; luego, alumnos de la Escuela de Mármol de Fines (Almería), con máquinas de control numérico, realizaron ocho obras idénticas erigidas en cada una de las capitales de Andalucía entre junio de 2020 y octubre de 2021.

Sobre la obra ya instalada en Cádiz, el propio autor afirmó en el momento de su inauguración: “Miraré la escultura y veré, además, un rayo de esperanza. La vida aún no ha vuelto a la normalidad y, en algunas zonas, la pandemia sigue siendo una tragedia diaria, pero empiezan a darse pequeñas victorias frente al virus; son modestas y frágiles quizás, pero cruciales para resurgir y dejar atrás la parte más dura de esta situación”.

El aplauso eterno es de mármol blanco con algunas vetas; se apoya sobre una base de 20 cm de altura x 155 cm de frente x 64 cm de fondo. Las manos tienen 150 cm x 145 cm x 60 cm. Su textura es pulida y el cemento blanco, ya amarillento, cubre las imperfecciones del bloque.

Formada por tres bloques de mármol, con un peso de 1050 kilos, las esculturas de las manos muestran parte del antebrazo y se colocan en diagonal, configurando un esquema triangular. Las manos aplauden hacia arriba, dedicándolas a los sanitarios y a los fallecidos por la pandemia.



Las ocho esculturas han sido realizadas de forma altruista. Tanto su diseño como la elaboración en la escuela y los materiales carecen de firma, aunque en el frontal de la base aparece el logo y la inscripción de “Mármol de Macael” en un muy bajo relieve.
En el frontal hay una placa rectangular conmemorativa de acero inoxidable con los logos de la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y la AEMA en policromía, así como la leyenda y la fecha en negro, dando al conjunto un fuerte sentido de modernidad.

El pedestal que soporta la escultura es un ortoedro regular y rectangular de mampostería aplacado en mármol blanco, con 108 cm de altura x 186,5 cm de frente y 120 cm de fondo. Bajo él hay un pavimento circular del mismo material y color.
El monumento, por su orientación, disposición y altura (el conjunto tiene una altura de 250 cm aproximadamente), es visible desde toda la rotonda y las vías adyacentes. Si bien el autor manifestó que debía estar cercana a un hospital, el cambio de denominación de la avenida en agosto de 2020 contribuyó, sin duda, a esta ubicación, que coincide con el lugar donde estuvo el busto del rey don Juan Carlos I, y que daba nombre entonces a esta vía.


