"Me parece un rollazo dedicar tanto tiempo a venderte; se fijan hasta en cuántos seguidores tienes"

Alicia Carrasco y José Manuel León son 'Mujer-Klórica' un proyecto artístico con conciencia, compromiso y memoria que acaba de publicar 'Los bienes de la tierra', un trabajo que esta tarde se presenta en el 24 Festival de Jerez

José Manuel León y Alicia Carrasco posan, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en el Consejo Regulador del jerez. FOTO: MANU GARCÍA
José Manuel León y Alicia Carrasco posan, tras la entrevista con lavozdelsur.es, en el Consejo Regulador del jerez. FOTO: MANU GARCÍA

Cada vez con más fuerza el flamenco renueva su lírica para adaptarla al siglo XXI —unas veces acierta y otras naufraga, lo natural— y a menudo es más frecuente que lo jondo, como otras expresiones artísticas, se meta en política. Iniciaron el camino los cantaores de la Transición y, pese a las intermitencias, el flamenco cada vez opina y se moja más ante el actual estado de cosas. Porque lo personal y lo cultural también es político. En prisiones, en proyectos de defensa de los derechos humanos o en la causa feminista se pringa el proyecto Mujer-Klórica, un dúo conformado por la cantaora Alicia Carrasco (Cádiz, 1974) y el guitarrista José Manuel León (Algeciras, 1979), que presenta en el 24 Festival de Jerez su último trabajo, Los bienes de la tierra. “Me alegra mucho vuestro coraje para tirarse sin red… casi nadie se atreve. Mujer-Klórica es un trabajo musical, orquestal, moral… y necesario”, les confesó el eterno Félix Grande. 

Necesario y justo porque, además de comprometido, es un proyecto que honra a la memoria. “Realmente, el flamenco no es folklore, pero está impregnado de todas esas cosas que pasan en el pueblo y que el flamenco es capaz de reflejar en sus letras, y en su trayectoria en general. Ahí incidimos un poco en que el contenido literario se vaya modificando de alguna manera, porque hay cosas que están en desuso, y otras que pienso que tenemos la obligación de alguna manera de dejar testimonio de lo que nos pasa actualmente, al igual que sabemos lo que pasaba hace 50 años por lo que ellos cantaban”, cuenta a lavozdelsur.es Alicia Carrasco, en la previa del espectáculo que presentan esta tarde en la Sala Paúl (19:00 horas). Un concierto en el que estarán acompañados por el baile de la gaditana Rosario Toledo, también iconoclasta y rompedora de tabúes jondos, la percusión de Ángel Cepillo, los vientos de Miron Rafajlovic, y otros invitados como los guitarristas Antonio Martín y Salvador Andrades. 

Para esta cantaora, “la poesía flamenca es muy poderosa, muy difícil de sustituir, pero siempre hemos intentado proponer ese cambio de temática y darle la vuelta un poquito a esa figura de la mujer dentro del flamenco que a veces en las letras y en la manera de expresar no sale demasiado beneficiada. Por ahí empezamos realmente. Y luego también está la apertura de las tradiciones a las nuevas formas en todos los sentidos, incluida la manera de acompañar esos palos, que no dejan de ser flamenco y no dejamos de utilizarlos, con esa manera de proponerlos que tiene José Manuel”. León incide en su aportación a la propuesta conjunta: “Bueno, es un envoltorio con una forma y  con una estructura que no está tan abierto, y quizás yo sí meto cuchara muchas veces, en la estructura del cante, para darle una forma determinada, no al cante en sí, sino al tema, es mi parte, y de la investigación y todo lo demás, lo más intelectual, se encarga Alicia. Yo como guitarrista que soy pongo y toco la música… cuando puedo (ríe)”. 

https://www.youtube.com/watch?v=VM-bGeB2NAU&feature=emb_logo

Algunos cantaores han estado más o menos comprometidos —vienen a la mente Gerena, El Cabrero, Menese…—, pero “el flamenco es una herramienta fantástica para decir cosas, y de alguna manera el hecho de que haya un momento de reivindicar o de mirar hacia la mujer de una manera concreta se ha hecho parte de mi identidad artística”, comenta Carrasco. En este proyecto por ejemplo está el homenaje a la mujer con La Peñaranda, pero también con las Trece Rosas. “No queremos dejar de perder de vista el tema de la mujer y poder utilizarlo como herramienta de transformación y cohesión de muchas cosas que también puede hacer el arte”. ¿Se siente el machismo en el cante, en el flamenco, en la música y en su industria? “Creo que cada vez menos —abunda Carrasco—, pero todavía quedan muchas cosas por hacer. Lo noto en ocasiones, no se dirigen tanto a ti, lo hacen más a tu pareja por el hecho de que es un hombre; se generan silencios, cosas insignificantes, porque no estamos en la intención de ofendernos gratuitamente, pero forman parte de la sociedad y de la manera que tenemos de interpretar y actuar. No puedo decir que me hicieran o no, pero la mujer siempre tiene ese plus, es como un añadido”.

En su proyecto artístico, “hay letras que son nuestras y otras de un autor que es Pablo Villanueva, y en este trabajo hay algunas más tradicionales; también por inspirarnos en la forma de los cantes tradicionales”. Y tanto. El último trabajo de Alicia Carrasco y Jose Manuel León refleja también cantes de la zona campogibraltareña muy desconocidos salvo para algunos aficionados sibaritas, al igual que también homenajea a esos artistas de la zona algecireña no tan conocidos para el mundo flamenco como fueron el Tío Mollino, El Angoli, o Rafael El Tuerto. ¿Vamos tan rápido que cada vez somos más amnésicos? “Desde que Instagram puso un minuto de vídeo, aquí no hay quién se pase. Vamos muy rápido, y de memoria, regular. Creo que es muy importante la memoria, la información, y el saber te ayuda a comprender cosas: por qué lo hacían, por qué lo hacían de esa manera… dependiendo del contexto, las cosas pueden cambiar mucho. Creo que estamos en la era de la inmediatez y del me gusta y esas cosas…”. 

Alicia Carrasco, en el encuentro con este medio. FOTO: MANU GARCÍA

Cosas que condicionan en última instancia al arte y de las que intentan huir en lo posible. “Escapamos lo que podemos, no es fácil”, reconoce la cantaora. Y apuntala el guitarrista: “Ella más que yo. Yo me encargo de esa parte, es un acuerdo. Es verdad que me parece un rollazo tener que dedicar tanto tiempo a venderte, porque en definitiva es venderte, festivales, bolos… se fijan hasta en cuántos seguidores tienes. Y sobre todo, si estás en el circuito amplio de la música, no solo en el del flamenco, donde parece que ayuda más el nombre o el apellido. Pero yo como no tengo mucho apellido y mi música es bastante alternativa, pues siempre miro más para otro tipo de circuitos… y ahí todavía todo es más complejo si cabe”. 

Si esta persona con esta trayectoria se ve obligada a irse a una playa en verano será porque no hay trabajo en otro sitio. Todos pasan por los chiringuitos

En este entramado tan opaco, ¿cómo se sobrevive? Responde Alicia Carrasco: “Siendo mujer y teniendo dos hijos como tenemos, uno con 13 años y otro con 20 meses, hacemos pino puente si hace falta, en lo personal de tu casa y tu familia hasta con la gente que nos ayuda; además del tiempo que nos llevamos trabajando fuera, que es mucho, porque a veces aquí no hay tantas posibilidades. Nuestro trabajo desde hace bastantes años se desarrolla mucho en Europa y en muchos otros sitios del mundo para llenar el carrito de la compra”. 

Desde hace ocho años organizan un curso de verano en Tarifa, “inspirados por nuestros amigos Gerardo Núñez y Carmen Cortés, que llevan treinta años haciendo cursos en Sanlúcar”. “Nosotros vamos por la octava edición, y estamos un poco más con ese punto de mira en lo que sucede en verano en la costa. A cualquier artista de los más grandes te lo encuentras cantando a pie de playa, y no me parece mal, todo el trabajo es digno, pero creo que tiene que ver sobre si prefieres eso o trabajar un mes en Suiza o en Montreal. Si esta persona con esta trayectoria se ve obligada a irse a una playa en verano será porque no hay trabajo en otro sitio. Todos pasan por los chiringuitos. O por los tablaos, que estamos de nuevo en eso”, apuntan.

José Manuel León, durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

Y lo peor es que no parece que la situación vaya a mejorar. “No es increíble, desde hace mucho tiempo el flamenco siempre se utilizó como la fiesta a exportar fuera, una seña de identidad grande de España con la que se han exportado tópicos que nos han venido bien a veces, pero que en España no se ha aprovechado. ¿Cuántos festivales tenemos? Hay mucha más apertura al flamenco dentro de festivales de otros géneros para salir de España. La danza es la privilegiada del flamenco, pero vemos a grandes maestros trabajando en cualquier sitio…”, lamentan.

El empeño por la visibilidad, por vivir del arte, por el reparto equitativo de la tierra… Si entras en el mercado de tener un disco, de querer darle difusión, si lo sacas por necesidad cultural, se queda ahí, no trasciende, se queda sin visibilidad porque hay un estrato muy grande por encima… ahí estamos”, cuenta León, que hace casi quince años que publicó su último trabajo guitarrístico en solitario, el celebrado antes y después que marcó Sirimusa fruto cosechado en la tierra fértil de Paco. ¿Y qué queda? “Seguir peleando, ¿no? Esto es un camino largo, una carrera de fondo, no de cien metros y a ver quién llega antes. Hay que tener paciencia y pelear por las cosas, buscar otros circuitos al menos en nuestro caso, abrirnos a festivales de jazz, por la música, la estética…”.

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