Enrique Vila-Matas en la Feria del Libro de Jerez: "Me pregunto por qué escribo y sigo sin saberlo: eso me hace continuar"
El autor presenta 'Canon de cámara oscura' en Los Claustros de Santo Domingo, en un diálogo con Adrián Otero, de El Laberinto, sobre el libro y su forma de entender la literatura
Uno de los actos de la Feria del Libro de Jerez que más interés literario ha suscitado ha sido la presentación de Canon de cámara oscura, (Seix Barral, 2025) de Enrique Vila-Matas. La sala Refectorio de los Claustros de Santo Domingo se llenó el viernes de lectores para escuchar a uno de los mejores escritores actuales. Adrián Otero, de la librería El Laberinto, dialogó con el autor sobre el libro y su concepción de la literatura. Asistieron al acto, entre otros, Francisco Zurita, delegado de cultura del Ayuntamiento de Jerez, y la escritora, y coordinadora de la Fundación Caballero Bonald, Josefa Parra.
Adrián Otero expresó en primer lugar la enorme alegría, el honor y responsabilidad de tener en la Feria del Libro de Jerez a “uno de los escritores más importantes del siglo XXI, siempre en la lista de los próximos premios Nobel de Literatura”.
Enrique Vila-Matas junto con Adrián Otero en la Feria del Libro Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Enrique Vila-Matas aclaró nada más empezar que Canon de cámara oscura es “el libro más difícil de explicar”. “Es un libro abierto”, con el que se lo ha pasado muy bien como escritor, siempre teniendo en cuenta al lector, claro. “Ha sido un juego bastante especial. Mi anterior novela fue Montevideo (Seix Barral, 2022), más trabajada en cuanto a las historias, y muy bien recibida. Esta también ha sido muy bien recibida, pero a veces no muy bien comprendida. No se acaba de comprender el final. Todo se sabe en la última línea. Si no llegas a la última línea, no sabes qué tipo de libro has leído”.
Adrián Otero le preguntó sobre ese juego literario que lleva a cabo en sus libros, donde realiza ensayo novelístico, “donde tú eres metaliteratura”. “Es una de las novelas más fragmentarias tuyas. ¿La gran novela ha desaparecido? ¿El encuentro entre el lector y el escritor es más fragmentario?”. La respuesta de Enrique Vila-Matas fue muy clara: “Tengo que realizar una campaña contra la metaliteratura. Cada vez hay más novelas metaliterarias. Alguna culpa debo tener yo… Me parece un error ese concepto. Lo que hago es escribir y reflexionar sobre la escritura. Desde el principio, me pregunto por qué escribo, por qué llevo tantos años escribiendo… Sigo sin saberlo y eso me hace continuar escribiendo”.
Es verdad que en su escritura tienen mucha importancia los libros, las citas de frases y pensamientos. “Escribo sobre libros, no es que los cite. Algunos los comento, otros los invento. La escritura literaria, que es lo que hago, tiene en cuenta la Historia de la literatura, y si viene de ella, la comento. Como hace el propio Quijote cuando comenta los libros de caballerías”.
Y nos explica en qué consiste su género literario: “Me dedico no tanto a escribir novelas, sino a hacer ensayos narrativos, a mezclar ficción con ensayo, o ficción con pensamiento. Novelas de aventuras, entendiendo por aventura escribir una novela. Aventurarme en la tradición para aportar algo distinto. Comentar la realidad ampliándola”. Y escribe siempre desde la autocrítica, la distancia y la ironía. “Nunca me creo a mí mismo, por eso mis libros son irónicos. Muchas veces, al levantarme por la mañana, leo la página que escribí el día anterior y la comento como si fuera de otro, y así van avanzando los libros”.
Enrique Vila-Matas en Los Claustros de Santo Domingo.
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JUAN CARLOS TORO
“Nunca me creo nada, nada de nada. Incluso se dice que veo la realidad con desconfianza. Y el que dijo esto, tenía razón. La realidad nunca es exactamente lo que creemos. Se puede ampliar desde muchos ángulos”, aclaró Vila-Matas. La realidad se puede comentar desde muchas perspectivas, desde intereses distintos. Sin embargo, a veces la realidad se confunde con lo que sale en los medios, en las noticias que hablan de “hechos”. El modo de lectura está cambiando, debido a las redes. Resúmenes, titulares…“Se está perdiendo la conexión entre una frase y otra, es decir, el pensamiento. Estamos dejando de pensar. Estamos perdiendo los vehículos para pensar, reflexionar y articular las frases”.
El protagonista de Canon de cámara oscura cada mañana elige un libro al azar de la biblioteca y selecciona un fragmento a la luz de la ventana. Así va elaborando un canon literario, desplazado e intempestivo. “Esto lo cuenta él mismo. Y se siembra una duda desde el principio sobre si es un androide, un Denver-7, o es el narrador de la novela. Se dan pistas para dudar de la clase de persona o no que es el narrador”, explicó Enrique Vila-Matas. Sobre esa duda avanza la narración. “Hay un Autor que se diferencia del narrador. El canon, la selección de libros que hace el narrador no es la mía, no es la del Autor exactamente. No hay libros malos. Me divertí haciendo esa selección con libertad total”. El Autor es el que amplía lo que hay. En su escritura, como ocurre en Montevideo, lo que sucede no siempre tiene una explicación por parte del autor. Eso lo deja para el lector.
Vila-Matas habló sobre su método de escritura. “Detrás hay un personaje humano que soy yo. Es lo que hago en Barcelona. Levantarme, buscar un texto, muchas veces al azar, y leerlo para tener ganas de escribir. Trabajo así. De la lectura sale algo que tengo que comentar, una idea que ha venido hacia mí y me permite continuar la novela”. En ese proceso de escritura, la vida y la narración se entrelazan constantemente: “Muchas situaciones no acabo de verlas interesantes hasta que voy construyendo eso que ocurre como si lo narrara. Entonces encuentro un estímulo en lo que está pasando. Desde hace algún tiempo todo me interesa. No quiero aburrirme. Y una forma de no aburrirme es recurrir a la escritura para ver qué está pasando allí. Un hecho inesperado da lugar a un relato o a un capítulo de un libro… Podría decir que escribo siempre. Siempre voy pensando cómo contaría lo que está pasando”.
Enrique Vila-Matas saluda a Nati Montaño y Cristóbal Serna, de La Luna Nueva.
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JUAN CARLOS TORO
Los Denver-7 de la novela son androides que fueron construidos con un tiempo limitado de vida, pero un apagón alargó la duración de sus baterías y de sus vidas indefinidamente. Hay una especie de rebelión de estos Denver-7. Van tomando conciencia de quiénes son y se vuelven peligrosos. Entonces la policía tiene que retirarlos, abatirlos. Vila-Matas nos recuerda la trama de BladeRunner. Quizás el narrador sea uno de ellos… En la novela también hay una relación paterno-filial. El narrador tuvo una esposa, que se suicidó, y una hija, ambas humanas. La relación de amor padre-hija atraviesa toda la novela. La hija vivía en la habitación oscura que el padre ha sustituido por la biblioteca.
En la novela parecen muchos escritores, subrayó Adrián Otero. Uno fundamental es David Markson, autor de La amante de Wittgenstein. Se hace referencia a un mundo apocalíptico en el que también el protagonista va leyendo. Vila-Matas dice haberlo descubierto bastante tarde. La última novela apareció en las librerías en 2024. En el libro también hay un homenaje La última frase de Camila Cañeque, una escritora que murió muy joven. “Es una autora que trabaja como lo hago yo, ligando fragmentos”. En este caso es un relato construido sobre 452 últimas frases de libros. “Es un libro que me habría gustado hacer si hubiese tenido la idea”, reconoció Vila-Matas.
“Me muevo por fragmentos. Esto es de siempre. No soy el único que trabaja así. He descubierto que cuando escribes la primera frase, tienes toda la libertad del mundo para elegir lo que quieras”. Cada fragmento, quizás rompiendo con lo anterior, abre un nuevo sendero en la escritura. Así surge la novela. Esa forma de escribir dio lugar a obras como Bartleby y compañía, (Anagrama, 2000) un libro de gran éxito, que suele servir para definirle y que le “persigue”. En ella aparece la renuncia a la escritura, la ausencia, la desaparición… Luego “escribí una mejor, El mal de Montano (Anagrama, 2002)”.
Canon de cámara oscuraquedó entre las cinco finalistas del premio AENA, dotado con un millón de euros. Nos contó en qué consistió la ceremonia de premios y la experiencia de saberse perdedor…. Al final ganó su amiga la escritora argentina Samanta Schweblin con el libro de relatos El buen mal (Seix Barral). Aunque no ganó, Enrique Vila-Matas tuvo una publicidad extraordinaria, ya que aparecía en todos los aeropuertos. A Florencia fue también, hace años, entre los finalistas, y ahí sí que ganó el Gregor Von Rezzori con Exploradores del abismo (Anagrama, 2007), un libro de cuentos.
Una de las ideas que atraviesa Canon de cámara oscuraes la de aligerar la biblioteca. Vila-Matas nos explicó que se trata de algo que ya está en los clásicos, como Montaigne. A Vila-Matas le ha tocado aligerar su biblioteca cuando ha cambiado de piso. Y tuvo un gran problema. Al confundir una caja con otra, se desprendió de algunos libros con dedicatorias muy valiosas. Tuvo que salir al rescate para recuperarlos…
Respecto a sus proyectos actuales, ahora está intentando narrar un episodio de terror que le ha ocurrido, un episodio paranoico que le duró tres días, tras una operación. “Pero he comprobado que narrarlo tiene una fuerza inferior al miedo que pasé”. Pensó que en el hospital querían deshacerse de él… Enviaron psiquiatras para analizarlo…
Los lectores presentes también pudieron preguntar al autor sobre sus libros propios preferidos, sobre las metáforas que utiliza para hablar de la escritura, sobre arañas, sobre la influencia del cine en su proceso creativo, sobre las vanguardias… Habló de sus novelas menos comprendidas, de su pasión por el cine, revivida gracias un reciente documental sobre Bertolucci, cuando iba a Paris a ver cine, de Azcona, de Marsé… De cómo tener los pies en el suelo… Y habló de las ocho entrevistas que se inventó para Fotogramas.
Uno de los actos de la Feria del Libro de Jerez que más interés literario ha suscitado ha sido la presentación de Canon de cámara oscura, (Seix Barral, 2025) de Enrique Vila-Matas. La sala Refectorio de los Claustros de Santo Domingo se llenó el viernes de lectores para escuchar a uno de los mejores escritores actuales. Adrián Otero, de la librería El Laberinto, dialogó con el autor sobre el libro y su concepción de la literatura. Asistieron al acto, entre otros, Francisco Zurita, delegado de cultura del Ayuntamiento de Jerez, y la escritora, y coordinadora de la Fundación Caballero Bonald, Josefa Parra.
Adrián Otero expresó en primer lugar la enorme alegría, el honor y responsabilidad de tener en la Feria del Libro de Jerez a “uno de los escritores más importantes del siglo XXI, siempre en la lista de los próximos premios Nobel de Literatura”.
Enrique Vila-Matas junto con Adrián Otero en la Feria del Libro Jerez.
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JUAN CARLOS TORO
Enrique Vila-Matas aclaró nada más empezar que Canon de cámara oscura es “el libro más difícil de explicar”. “Es un libro abierto”, con el que se lo ha pasado muy bien como escritor, siempre teniendo en cuenta al lector, claro. “Ha sido un juego bastante especial. Mi anterior novela fue Montevideo (Seix Barral, 2022), más trabajada en cuanto a las historias, y muy bien recibida. Esta también ha sido muy bien recibida, pero a veces no muy bien comprendida. No se acaba de comprender el final. Todo se sabe en la última línea. Si no llegas a la última línea, no sabes qué tipo de libro has leído”.
Adrián Otero le preguntó sobre ese juego literario que lleva a cabo en sus libros, donde realiza ensayo novelístico, “donde tú eres metaliteratura”. “Es una de las novelas más fragmentarias tuyas. ¿La gran novela ha desaparecido? ¿El encuentro entre el lector y el escritor es más fragmentario?”. La respuesta de Enrique Vila-Matas fue muy clara: “Tengo que realizar una campaña contra la metaliteratura. Cada vez hay más novelas metaliterarias. Alguna culpa debo tener yo… Me parece un error ese concepto. Lo que hago es escribir y reflexionar sobre la escritura. Desde el principio, me pregunto por qué escribo, por qué llevo tantos años escribiendo… Sigo sin saberlo y eso me hace continuar escribiendo”.
Es verdad que en su escritura tienen mucha importancia los libros, las citas de frases y pensamientos. “Escribo sobre libros, no es que los cite. Algunos los comento, otros los invento. La escritura literaria, que es lo que hago, tiene en cuenta la Historia de la literatura, y si viene de ella, la comento. Como hace el propio Quijote cuando comenta los libros de caballerías”.
Y nos explica en qué consiste su género literario: “Me dedico no tanto a escribir novelas, sino a hacer ensayos narrativos, a mezclar ficción con ensayo, o ficción con pensamiento. Novelas de aventuras, entendiendo por aventura escribir una novela. Aventurarme en la tradición para aportar algo distinto. Comentar la realidad ampliándola”. Y escribe siempre desde la autocrítica, la distancia y la ironía. “Nunca me creo a mí mismo, por eso mis libros son irónicos. Muchas veces, al levantarme por la mañana, leo la página que escribí el día anterior y la comento como si fuera de otro, y así van avanzando los libros”.
Enrique Vila-Matas en Los Claustros de Santo Domingo.
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JUAN CARLOS TORO
“Nunca me creo nada, nada de nada. Incluso se dice que veo la realidad con desconfianza. Y el que dijo esto, tenía razón. La realidad nunca es exactamente lo que creemos. Se puede ampliar desde muchos ángulos”, aclaró Vila-Matas. La realidad se puede comentar desde muchas perspectivas, desde intereses distintos. Sin embargo, a veces la realidad se confunde con lo que sale en los medios, en las noticias que hablan de “hechos”. El modo de lectura está cambiando, debido a las redes. Resúmenes, titulares…“Se está perdiendo la conexión entre una frase y otra, es decir, el pensamiento. Estamos dejando de pensar. Estamos perdiendo los vehículos para pensar, reflexionar y articular las frases”.
El protagonista de Canon de cámara oscura cada mañana elige un libro al azar de la biblioteca y selecciona un fragmento a la luz de la ventana. Así va elaborando un canon literario, desplazado e intempestivo. “Esto lo cuenta él mismo. Y se siembra una duda desde el principio sobre si es un androide, un Denver-7, o es el narrador de la novela. Se dan pistas para dudar de la clase de persona o no que es el narrador”, explicó Enrique Vila-Matas. Sobre esa duda avanza la narración. “Hay un Autor que se diferencia del narrador. El canon, la selección de libros que hace el narrador no es la mía, no es la del Autor exactamente. No hay libros malos. Me divertí haciendo esa selección con libertad total”. El Autor es el que amplía lo que hay. En su escritura, como ocurre en Montevideo, lo que sucede no siempre tiene una explicación por parte del autor. Eso lo deja para el lector.
Vila-Matas habló sobre su método de escritura. “Detrás hay un personaje humano que soy yo. Es lo que hago en Barcelona. Levantarme, buscar un texto, muchas veces al azar, y leerlo para tener ganas de escribir. Trabajo así. De la lectura sale algo que tengo que comentar, una idea que ha venido hacia mí y me permite continuar la novela”. En ese proceso de escritura, la vida y la narración se entrelazan constantemente: “Muchas situaciones no acabo de verlas interesantes hasta que voy construyendo eso que ocurre como si lo narrara. Entonces encuentro un estímulo en lo que está pasando. Desde hace algún tiempo todo me interesa. No quiero aburrirme. Y una forma de no aburrirme es recurrir a la escritura para ver qué está pasando allí. Un hecho inesperado da lugar a un relato o a un capítulo de un libro… Podría decir que escribo siempre. Siempre voy pensando cómo contaría lo que está pasando”.
Enrique Vila-Matas saluda a Nati Montaño y Cristóbal Serna, de La Luna Nueva.
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JUAN CARLOS TORO
Los Denver-7 de la novela son androides que fueron construidos con un tiempo limitado de vida, pero un apagón alargó la duración de sus baterías y de sus vidas indefinidamente. Hay una especie de rebelión de estos Denver-7. Van tomando conciencia de quiénes son y se vuelven peligrosos. Entonces la policía tiene que retirarlos, abatirlos. Vila-Matas nos recuerda la trama de BladeRunner. Quizás el narrador sea uno de ellos… En la novela también hay una relación paterno-filial. El narrador tuvo una esposa, que se suicidó, y una hija, ambas humanas. La relación de amor padre-hija atraviesa toda la novela. La hija vivía en la habitación oscura que el padre ha sustituido por la biblioteca.
En la novela parecen muchos escritores, subrayó Adrián Otero. Uno fundamental es David Markson, autor de La amante de Wittgenstein. Se hace referencia a un mundo apocalíptico en el que también el protagonista va leyendo. Vila-Matas dice haberlo descubierto bastante tarde. La última novela apareció en las librerías en 2024. En el libro también hay un homenaje La última frase de Camila Cañeque, una escritora que murió muy joven. “Es una autora que trabaja como lo hago yo, ligando fragmentos”. En este caso es un relato construido sobre 452 últimas frases de libros. “Es un libro que me habría gustado hacer si hubiese tenido la idea”, reconoció Vila-Matas.
“Me muevo por fragmentos. Esto es de siempre. No soy el único que trabaja así. He descubierto que cuando escribes la primera frase, tienes toda la libertad del mundo para elegir lo que quieras”. Cada fragmento, quizás rompiendo con lo anterior, abre un nuevo sendero en la escritura. Así surge la novela. Esa forma de escribir dio lugar a obras como Bartleby y compañía, (Anagrama, 2000) un libro de gran éxito, que suele servir para definirle y que le “persigue”. En ella aparece la renuncia a la escritura, la ausencia, la desaparición… Luego “escribí una mejor, El mal de Montano (Anagrama, 2002)”.
Canon de cámara oscuraquedó entre las cinco finalistas del premio AENA, dotado con un millón de euros. Nos contó en qué consistió la ceremonia de premios y la experiencia de saberse perdedor…. Al final ganó su amiga la escritora argentina Samanta Schweblin con el libro de relatos El buen mal (Seix Barral). Aunque no ganó, Enrique Vila-Matas tuvo una publicidad extraordinaria, ya que aparecía en todos los aeropuertos. A Florencia fue también, hace años, entre los finalistas, y ahí sí que ganó el Gregor Von Rezzori con Exploradores del abismo (Anagrama, 2007), un libro de cuentos.
Una de las ideas que atraviesa Canon de cámara oscuraes la de aligerar la biblioteca. Vila-Matas nos explicó que se trata de algo que ya está en los clásicos, como Montaigne. A Vila-Matas le ha tocado aligerar su biblioteca cuando ha cambiado de piso. Y tuvo un gran problema. Al confundir una caja con otra, se desprendió de algunos libros con dedicatorias muy valiosas. Tuvo que salir al rescate para recuperarlos…
Respecto a sus proyectos actuales, ahora está intentando narrar un episodio de terror que le ha ocurrido, un episodio paranoico que le duró tres días, tras una operación. “Pero he comprobado que narrarlo tiene una fuerza inferior al miedo que pasé”. Pensó que en el hospital querían deshacerse de él… Enviaron psiquiatras para analizarlo…
Los lectores presentes también pudieron preguntar al autor sobre sus libros propios preferidos, sobre las metáforas que utiliza para hablar de la escritura, sobre arañas, sobre la influencia del cine en su proceso creativo, sobre las vanguardias… Habló de sus novelas menos comprendidas, de su pasión por el cine, revivida gracias un reciente documental sobre Bertolucci, cuando iba a Paris a ver cine, de Azcona, de Marsé… De cómo tener los pies en el suelo… Y habló de las ocho entrevistas que se inventó para Fotogramas.
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