"En el mundo tan extraño y frívolo en el que viven los niños, hace falta el arte, el flamenco"

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La cantaora y educadora sanluqueña Laura Vital, la primera profesora de cante jondo en la enseñanza pública en Andalucía, imparte en Jerez la ponencia 'El flamenco en la escuela'.

"Voy a contaros lo poquito que yo sé sobre el flamenco y la educación, que son dos palabras tan grandes donde una siempre es aprendiz". Así inicia, como educadora y cantaora, la sanluqueña Laura Vital, de 37 años, su ponencia El flamenco en la escuela. En 2005 comenzó a dar talleres de cante jondo para menores de barrios en exclusión social y también trabajó con niños autistas gracias a su licenciatura en Psicología. En la actualidad reside en Sevilla desde 1995 y trabaja en la creación de un espectáculo feminista bajo el título Flamenco con nombre de mujer: "Porque la mujer no ha tenido el sitio que merece en el flamenco", defiende. 

Vital ha cosechado más de 20 premios en torno al flamenco y trabaja dando clases de cante jondo en el Conservatorio Profesional Cristobal de Morales, en Sevilla. Además de dar talleres para la Bienal de Flamenco en la capital andaluza. "Yo soy flamenca porque lo he vivido en mi casa, lo he naturalizado", expresa ante los profesores afiliados al CEP de Jerez (Centro de Educación del Profesorado), organizador del evento en colaboración con la Junta de Andalucía. "Yo aprendí a leer con los fandangos de Huelva", continúa la artista.

Para la cantaora, es clave que las nuevas generaciones conozcan la enjundia de este arte para que puedan expresarse con libertad y, por otro lado, desmontar prejuicios construidos sobre el flamenco: "Pensamos que no está al alcance de todos y es mentira". Por ello, durante su conferencia, Vital muestra algunas actividades para llevar el flamenco al aula. Desde sopas de letras con el nombre de todos los palos, hasta analizar algunas canciones dirigidas a poetas en clase de Literatura, pasando por trabajar la expresión corporal en Educación Física. 

¿Qué es flamenco para usted?

El flamenco es mi vida. Es como el arte, lo que nos salva. Yo no concibo mi vida sin el flamenco, es una forma de ser. Creo que es una condición. 

"Les diría —a los niños— lo orgullosos que tienen que sentirse por haber nacido en la tierra donde se crea el flamenco"

¿Y cómo se lo definiría a un niño de 8 años?

Le intentaría decir que el flamenco es la música que nos representa en todo el mundo. Que somos afortunados por tener una música tan rica, mezcla de tantísimas músicas, de improntas de muchísimas civilizaciones, de muchas culturas que han pasado por aquí... Les diría lo orgullosos que tienen que sentirse por haber nacido en la tierra donde se crea el flamenco. Un arte y una música pasional, salvaje, rica por darse en Andalucía, una tierra tan abierta.

Cantaora, psicóloga y educadora, ¿en qué momento de su vida decide abrir nuevos caminos?

A partir de 2007, por primera vez en la historia se instaura el currículum de Cante Flamenco en la enseñanza pública. Es tremendo que un alumno pueda estudiar el flamenco en un conservatorio desde hace solo 10 años. Antes se podía estudiar cualquier instrumento, pero sin embargo, estando en Andalucía… Y me presenté a esa convocatoria y tuve la suerte de ganar la plaza. Desde entonces, he tenido que iniciar un camino donde no había referentes. Como era la primera vez que el flamenco entraba en la enseñanza pública, tuve que hacer todo un trabajo de creación, de planes de centro, diseño de las distintas asignatura y ha sido muy duro para mí el compaginarlo con mi carrera artística pero a la vez muy gratificante, porque sientes que estás plantando una semilla. Es algo histórico que el flamenco esté en los conservatorios. Y en el siguiente año vamos a tener la fortuna de tener la primera promoción de licenciados de cante flamenco. Y ver el resultado de tu trabajo… Va a ser la primera vez que exista un cantaor con una titulación de Cante Flamenco. 

Una mujer, cuando habitualmente el hombre es el que lleva el peso en el cante. ¿Sintió que rompía barreras, estereotipos, al ser pionera en la enseñanza del cante jondo? 

La mujer lo ha tenido muy difícil siempre, y también en el flamenco. Yo tengo ahí una lucha en la creación de un espectáculo que se llama Mujeres de sal y el nuevo que estamos en pleno proceso creativo que se va a llamar Flamenco con nombre de mujer, porque la mujer no ha tenido el sitio que merece en el flamenco. No me puedo echar flores a mí misma. Y simplemente creo que había una convocatoria y si ha sido una mujer, pues bendita sea. Porque las mujeres tenemos mucho que decir.

"La mujer no ha tenido el sitio que merece en el flamenco (...) y las mujeres tenemos mucho que decir"

Y en ello está.

Si mi ejemplo sirve, yo encantada. Nunca se hacen las cosas para pretender nada, pero sucedieron así y creo que es importante resaltar el papel de las mujeres que hoy en día está más o menos equiparado pero sigue habiendo desigualdades… En el arte, en la vida y en el flamenco. 

¿Saben los españoles realmente qué es el flamenco?

Creo que hay mucho desconocimiento y a mí me da mucha pena. Todavía hay muchas cosas por hacer, muchas jornadas… Y al final, los niños son el futuro y hay que empezar desde abajo. Ojalá el conservatorio llegue a todos los diseños curriculares, desde la universidad a los institutos, pero creo que si consigues enganchar a un niño al flamenco, ese niño crece, es consciente de la importancia que tiene el patrimonio.

¿Por qué es importante llevar el flamenco a las aulas?

Es importantísimo porque desafortunadamente el flamenco no está al alcance de los niños, la retransmisión del flamenco en la televisión y radio suele ser tardía…

Pero, ¿qué transmite el flamenco, qué valores puede a portar a los pequeños?

Muchísimos. El flamenco es un arte del hemisferio derecho y lo más importante es transmitir las emociones, y creo que estamos carentes de ello. El flamenco es un medio de expresión de los sentimientos y esos valores creo que en el mundo tan extraño, lleno de tecnologías, frívolo, en el que viven los niños hace falta el arte, el flamenco como vía de expresión de los sentimientos. Y como herramienta de desinhibición, sensibilización… Está todo el hemisferio izquierdo que está relacionado con el aprendizaje, el lenguaje… pero hay una parte intuitiva, sensitiva de emoción, de habilidades sociales… todo eso es el hemisferio derecho y estamos en una sociedad muy castrante de ese hemisferio. 

¿Qué figuras suele utilizar para representar el flamenco en sus clases?

Ellos ya tienen un nivel, pero les hago mucho hincapié en que tienen que conocer las fuentes porque es lo que pasa, a veces, cuando hay tanta información, se pierden un poco. Intento canalizarlos en el sentido de que tienen que escuchar las fuentes, conocer el pasado para saber a dónde vamos. Y claro, para mí las fuentes son: Pastora, La Niña de los Peines, Tomás Pavón, Manuel Vallejo… esa edad dorada del flamenco. Son los cimientos. Y a partir de ellos, lo más importante es que puedan desarrollar su propia personalidad y su propia manera de transmitir y de contar su música. 

Para finalizar, ¿por qué se levanta cada día, por qué lucha cada día?

Por ser feliz. (Pausa). Para mí creo que el reto más grande que puede tener el ser humano es ser feliz. Y hacia allí dirijo mi camino: ser buena persona. La honestidad es un valor que para mi es muy importante, la humildad, la empatía… y en definitiva es dar pequeños pasitos para ser cada día más feliz y sentirte tranquila, con paz interior.

Lo consigue, con la enseñanza y el cante.

Sí. Me gusta mucho mi trabajo, cantar, el escenario… Y es ahí donde yo más feliz me siento. Volviendo a la primera pregunta, no concibo mi vida sin el flamenco, porque creo que es una manera de ser y de sentir, con lo cual, es un motivo y una terapia. (Ríe).

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