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Isamay Benavente dirige el principal equipamiento cultural de Jerez desde 2008, justo cuando arrancó oficialmente la crisis. 

Isamay Benavente (La Línea, 1965) empieza a ver luz tras escalar desde el fondo de lo más oscuro de la caverna. Se hizo con el timón del Teatro Villamarta en septiembre de 2008, casi en paralelo a aquel desplome de Lehman Brothers que marcó el inicio oficial de la crisis, y algo más de seis años después ha logrado, no sin apuros ni dificultades extremas, que el barco no zozobre. Por medio, rayos y truenos. Olas de altura que no han tumbado la nave gracias también a un abnegado equipo técnico que ha sido de lo poco que los políticos municipales de turno no se han atrevido a cuestionar ni tocar. En esa solidez y continuidad quizás resida el secreto del éxito de este proyecto cultural, uno de los más importantes de Andalucía, frente a las adversidades.

A esta licenciada en Derecho, con una dilatada carrera ligada a la cultura (en la producción artística y también en la fundación de la Compañía Andaluza de Danza), le gusta arrimarse a las tablas. No lo oculta: "Soy una actriz frustrada y, por tanto, me gusta mucho estar muy cerca del hecho artístico. Me encanta la experiencia de dirigir el espacio pero me gusta estar cerca del escenario. En la lírica me veo los ensayos, me voy a ver todos los espectáculos, porque un gestor debe conocer lo que trae, lo que percibe tu público, qué está pasando…". En pleno ajetreo durante el XIX Festival de Jerez, con la agenda repleta y pendiente de todos los detalles, Benavente nos abre su despacho y repasa para La Voz del Sur el "momento dulcísimo" que vive la muestra de baile flamenco y danza española, la coyuntura que vive Villamarta, sus planes de futuro y su deseo de tener "un poquito más de desahogo económico, contando con socios en el camino que nos permitan desarrollar el proyecto en toda su extensión".

Eres una convencida del efecto multiplicador de la Cultura.

Absolutamente. No solo para el espíritu, pues me ayuda a vivir, sino que además es un reducto de resistencia, reflexión y felicidad. La vivencia del directo es uno de los grandes lujos que nos quedan. No hablo del entretenimiento, sino de la capacidad de las artes escénicas para transmitir. La capacidad del teatro para removernos y contarnos cosas, para sacudirnos, no la tiene ni el cine. Y luego si hablamos del potencial de este espacio y la cultura como de crecimiento económico industrial, aún no somos conscientes de que lo que tenemos. Y si hablamos de Jerez, ni te cuento. Aquí hay una mina y todavía no nos hemos enterado.

¿Qué falta para que a alguien le dé por hacer 'prospecciones'?

Es que todavía tenemos que estar la gente de la cultura como pidiendo perdón porque podamos acceder a una subvención, porque podamos estar apoyados, y la cultura tiene que estar apoyada como la educación y la sanidad. O como cualquier industria. A todos nos parece normal que den incentivos para que una fábrica siga fabricando coches, pero en cambio nos cabreamos si se le dan incentivos a la industria de las artes escénicas. Incentivos es bajar el IVA. O apoyar clara y decididamente en Jerez una industria como la del flamenco, porque esto tiene futuro en una ciudad con pocos competidores en cuanto a contar con la mayor concentración de artistas por metro cuadrado del mundo y que además tiene otros pluses añadidos: una ciudad con un tamaño ideal que permite el encuentro, un off que se da de manera natural que no existe en otros festivales… Todos esos pluses hay que ponerlos en valor y toda ayuda es poca. Nos hace falta más patrocinio, que los promotores privados también se lo crean, mucho más marketing… Y para eso hace falta dinero.

Para tener relevancia y apoyos también hay que invertir.

Nosotros desgraciadamente por la situación de la ciudad y la Fundación hemos pasado una época muy mala y hemos tenido muy poco dinero para poder invertir en marketing y publicidad. Los recursos del Festival se destinan ahora a la realización propia del Festival, que no puede resentirse en su programa de espectáculos. Nuestro reto ahora es comercializarlo mejor, buscar fórmulas, que no tienen por qué ser estar en una feria de turismo, público-privadas que ayuden a su promoción en otros foros… Tenemos que conseguir que la gente venga ahora a disfrutar de Jerez y a pasar un fin de semana, no solo a hacer cursos.

¿Está ligada esa idea a la reanudación de un proyecto como la Ciudad del Flamenco?

No sé cómo hubiese influido pero quiero creer que habría sido otro marco de actuación. Si se hubiera podido hacer es un proyecto ambicioso, sino por lo que se podría haber canalizado a través de ese edificio, que simbólicamente era importante en sí mismo pero más como revulsivo para la ciudad. Creo que Jerez tiene un potencial flamenco en el que hay que invertir y hay que hacerlo de forma seria, implicando a todas las administraciones y a empresas privadas que tienen que entrar de forma decidida. ¿Cómo lo hacemos? ¿Conviene ahora mismo invertir en el edificio? Pues a lo mejor se puede aplazar por la coyuntura de crisis y no se puede… pero desde luego el proyecto de contenidos sí es muy importante para esta ciudad y habría que recuperarlo. Una de las cosas más importantes pasaría por incentivar a las industrias flamencas para que se radicaran en Jerez y la ciudad fuera un centro flamenco todo el año. Para que empresas que trabajan en el flamenco tuvieran aquí congresos, ferias todo el año… con incentivos fiscales. Todo eso que estaba en el proyecto de la Ciudad del Flamenco me parece más importante que incluso el propio edificio, que quizás ahora sea el mayor obstáculo por lo que significa de inversión.  

¿Tiene el Festival de Jerez el sitio que le corresponde?

En el mundo artístico flamenco sí. Este año el encuentro de Extenda por ejemplo ha significado que gente muy importante de otros países pongan el ojo en el Festival, pero creo que podríamos ser mucho más conocidos de lo que somos por la importancia que artísticamente tiene el Festival. Y hablo de un circuito de festivales internacionales que no necesariamente son de flamenco con el que nos podíamos medir de tú a tú y con el que no tenemos todavía esa relación. Son festivales muy importantes no solo desde el punto de vista cultural sino también turístico y quiero plantearme como objetivo para los próximos años que el Festival de Jerez sea conocido mundialmente. La gente tiene que saber que estos días en Jerez pasa una revolución artística y de encuentro, igual que significa por ejemplo para Avignon, donde tienes que buscar seis meses antes alojamiento para su festival. O el Festival de Teatro de Almagro, por ejemplo, donde la gente se organiza para ir independientemente del cartel. Empieza a pasar en Jerez pero no pasa de forma potente todavía. Hemos logrado que vengan los aficionados, los estudiantes, pero queremos que vengan los turistas. Y en eso tenemos que trabajar.

Pese a todas las dificultades en el día a día, el Festival de Jerez no ha entendido de crisis, al menos en lo que a respuesta de público se refiere.

Afortunadamente, por eso resiste con sus 16 días y con el nivel de espectáculos que tiene. ¿Por qué? Porque cuando se han producido los ajustes a nivel institucional, pues los apoyos se han mermado en más del 50%, el público ha respondido masivamente. Y eso es maravilloso. ¿Pero que habría ocurrido si hubiésemos seguido con los apoyos institucionales y con algún que otro apoyo privado? Pongo el acento en positivo porque al menos han seguido estando, y hay que ser optimista y pensar que la situación cambie. Pero está claro que un evento cultural que no goce del favor del público y que solo este arropado por las instituciones…

¿Qué envidia de otros festivales?

Uf, me gustaría que el Festival tuviera a las administraciones sentadas aquí con nosotros de forma permanente. Y que por supuesto nos entrara un patrocinador privado potente. Creo que el Festival está en un momento dulce como para que eso fuese posible. Hablo de alguna marca que diga aquí estoy y estoy de manera potente. La Junta entra este año con 75.000 euros y el Ministerio igual, aunque en este caso tenemos que concurrir a ayuda pública y espero que se mantenga. El año pasado pagaron en noviembre. El presupuesto del Festival está en 800.000 euros pero eran 900.000, fue un millón… Y con eso estamos haciendo este pedazo de Festival. Afortunadamente, está en su décimo novena edición y tiene a un público entregadísimo gracias también a la apuesta tan decidida de los artistas. Antes pagaba el día de la función, ahora no lo puedo hacer y los artistas siguen viniendo. Cuando tuvimos los grandes problemas de tesorería hace unos años, me llamaban las grandes productoras y nos decían: oye, cuándo y cómo se pueda, pero no dejes de programar. La gente tenía que seguir trabajando y he estado pagando a trocitos… Pero hemos ido pagando. Mi equipo y yo hemos cogido el teléfono y hemos dado la cara asegurando que pagábamos como fuese. Salvo contadísimas excepciones, todo el mundo ha estado con nosotros. Y bueno, la realidad ahora es que ya no solo somos nosotros, todo el mundo paga a plazos. Pero no quiero convertir esto en un tema de dinero porque el Festival está en un momento dulcísimo. Lo que está pasando en el flamenco es muy grande. Pongo el acento en que en esta edición hay una libertad creativa enorme. Tenemos una muestra tan diversa… Y tenemos que seguir trabajando para que este Festival siga creciendo en otras direcciones.

Año tras año, se insiste en la necesidad de abrirlo más a la ciudad, pero es evidente que su objetivo primordial es captar público de fuera.

El Festival no está pensado para que todos los jerezanos vengan todos los días. El jerezano viene y selecciona dos o tres espectáculos y es muy bonito que cada vez seleccione no solo los espectáculos de artistas jerezanos. Creo que el público local ha cambiado su mirada respecto de lo que ve ahora. Me ha pasado con determinado público viendo, por ejemplo, a Israel (Galván), que no me imaginaba hace diez años que estuviera ahora ahí.

¿Hasta qué punto es dañino el 21% de IVA cultural a la programación del Teatro Villamarta? El año pasado suspendieron dos musicales cuyas productoras lo achacaron directamente a esta circunstancia.

Es dañino para todo. Si consigo que vengan más espectadores, hacemos más taquilla, y resulta que cada vez hay que meter más dinero en Hacienda… Que tengamos un 21% de IVA nos está haciendo mucho daño y sobre todo a las giras les hace mucho daño. En el Festival el público viene y por eso me permite un ciclo de jóvenes y otros riesgos… Pero eso no nos lo permite la programación general. No tengo dinero para pagar el musical, obligo a que venga a taquilla. Y me dice: vengo con cinco tráiler, vengo con 60 personas, tengo que pagar dietas, hoteles y viajes… Y cuando consigue tener su taquilla llena, 21% para Hacienda y 10% para autores. ¿Qué queda de la taquilla? Yo que tengo un teatro con 1.200 butacas lleno, todavía con mucho esfuerzo y ganando todo el mundo mucho menos, los números salen, pero si el aforo no se llena… Es que ellos antes de venir ya están perdiendo dinero. Reclamamos que se reduzca el IVA para potenciar la industria, hemos demostrado todo el sector de las artes escénicas, y no hablo de ideología sino de industria, que se recauda mucho menos que con el IVA reducido. Se ha reducido tanto las giras y todo que se recauda mucho menos.

¿Piensas que es un castigo puro y duro del PP a los 'titiriteros' o un intento de arrasar con todo lo que huela a cultura?

No quiero pensar eso porque es que me parece muy poco serio. Pero sigo reclamando que se mire a este sector de otra manera.

¿Hay algún político local que aún no se crea el potencial del Festival y Villamarta como generadores de riqueza y empleo estable?

El Festival lo hace el Teatro y éste lo promueve el Ayuntamiento. Éste ha pasado por una época dificilísima. No ahora, desde hace más de cuatro años y el Teatro sigue manteniéndose por el Ayuntamiento. ¿Qué me gustaría? Que el contexto fuese otro para potenciar más el Teatro y, por ende, el Festival, pero aun así creo que los políticos de todo signo han creído siempre en el Festival. Sé que no es posible más inversión con los presupuestos que se manejan, pero creo que cuento con el apoyo del Ayuntamiento en bloque.

¿Barajas otras alternativas para potenciar aún más el Villamarta, como imán para atraer visitantes al centro? 

Sí, sí, las barajamos pero tengo el equipo que tengo para hacerlo todo. Se unió la ópera con el Festival y estamos agotados. Somos los mismos para todo. Solo una persona hace más de 100 contratos solo para el Festival. Es muchísimo trabajo el que hay detrás. Creo que el Teatro Villamarta puede dar todavía mucho más de sí. Se me ocurren cosas pero vamos desarrollándolas en la medida de las posibilidades. Cada vez que se abre el Teatro es dinero. Intentamos equilibrar ingresos y gastos. Medimos muy bien los riesgos. Los ciclos para que funcionen necesitan publicidad y tiempo. No olvidemos que el Festival lleva 19 años y las cosas necesitan espacio, las cosas culturales no se afianzan en un año o dos… ¿Puede ir el Festival por otro sitio? Sí, pero porque hay una parte que ya tenemos y funciona. Todos intentamos hacer atractivos los teatros, que funcionen, que venga más público, y mi trabajo es cómo acercarle al público todo lo que hacemos aquí y que éste se dé cuenta de todo lo que hay detrás. Me gustaría también que el teatro fuera un espacio más abierto, que pasaran más cosas… Hemos vuelto a abrir el espacio de la cafetería y esperamos que ahí pasen cosas porque está desaprovechado: que la gente venga a presentar cosas, que haya monólogos…

El Festival abre su oferta a jóvenes talentos, nuevos creadores... ¿Es impensable algo así en la programación general del teatro?

En el Festival no ocurre porque tengo apoyos, por pequeños que sean. Aunque la taquilla no los compense, me los puedo permitir. En la programación general me puedo permitir cada vez menos riesgos. Necesito que la taquilla funcione. Te diría, aun así, que tenemos propuestas, como el ciclo de teatro clásico, de súper lujo. Misántropo, de Miguel del Arco, viene en marzo y es teatro contemporáneo. Vienen Los entremeses, una obra inteligentísima del Teatro de La Abadía...

Recientemente ha vuelto la lírica con una revisión de 'Tosca', ¿te has sacado una espinita?

Era una espinita que teníamos clavada todo el equipo porque la lírica era una de las señas de identidad del Teatro y del proyecto cultural de Jerez. Tosca no solo ha sido emocionantísimo para el público sino también para el equipo del Villamarta. El nivel de la producción era muy alto y ha venido muchísima gente a Jerez a pasar el fin de semana solo para ver la ópera. Ese ha sido uno de los grandes objetivos de este teatro con sus dos grandes proyectos, el flamenco y la ópera. No solo un grandísimo proyecto cultural sino también un revulsivo industrial y de atractivo turístico para Jerez. Eso creo que lo estamos consiguiendo poco a poco.

En 2011 sonó para ir en la lista del PSOE en las municipales...

...Me hicieron la propuesta… (se ríe)

Lo descartó automáticamente, ¿no?

Yo siempre he sido una persona comprometida y todos, con el trabajo diario, al fin y al cabo hacemos política de alguna manera. Soy una persona muy comprometida con lo público, y me creo que este espacio tiene que ser muy importante para la ciudad. Con todos los políticos que he tratado han respetado el trabajo de la Fundación Teatro Villamarta y yo quiero poner eso en valor porque es lo importante.

A ciertos políticos parece que les cuesta desligar lo meramente profesional, el interés general, de las inclinaciones ideológicas personales, ¿no cree?

No trabajo para ningún político en concreto, trabajo para la ciudad. A todos mis presidentes del patronato de la Fundación Teatro Villamarta les tengo que ser leal y estoy convencida de que, mejor o peor, han mirado por la Fundación. ¿Mejor o peor? La ciudadanía decidirá. Yo he trabajado con todos mano a mano y he intentado explicarles el proyecto que se hace aquí y ellos han intentado ayudar de la mejor manera posible. ¿Qué me gustaría? Pues que la Junta y otras instituciones importantes estuvieran sentadas en el patronato. ¿Por qué no se sientan? Pues porque eso implicaría que estuvieran más cercanas a los problemas de la Fundación y eso les comprometería más en una época en la que nadie quiere estar muy comprometido. Pero este proyecto supera incluso el ámbito de Jerez y sirve a toda la comarca, y eso habría que tenerlo en cuenta.

¿Representaría Podemos también un revulsivo para la cultura en este país?

Me gustaría conocer más de cerca las propuestas de cultura de Podemos. A mí no me da miedo el fenómeno Podemos, pero otra cosa es que yo lo comparta o no. Me considero una mujer progresista. Los escucho con atención y creo que está muy bien que haya surgido porque canaliza el cabreo y la indignación de mucha gente que quiere revolucionar las cosas y hacerlas de otra manera. Los miro con atención y con expectación, y desde luego sin miedo. La demonización solo les hace más fuerte. Me gustaría escucharles más con respecto a la cultura, me parece que les falta concreción, están como desbordados por las expectativas.

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