Isamay Benavente, las puertas del XXII Festival de Jerez, repasa los años más duros de la crisis, habla de futuro y también, claro, de Canales.

La Fundación Cultural Universitaria de las Artes de Jerez, Fundarte, celebraba a comienzos de esta semana su primer patronato tras un complejo proceso jurídico y administrativo que se ha prolongado durante casi dos años. Dicho ente municipal será el que, a partir de ahora, no solo gestione y explote el Teatro Villamarta —que hasta hace unas semanas aún dependía de la extinta Fundación Teatro Villamarta, liquidada tras haber aprobado dos presupuestos consecutivos, 2012 y 2013 (bajo mandato del PP), con déficit, algo que impide la ley de racionalización de las administraciones públicas—, sino también el proyecto para la ciudad vinculado al flamenco en el que trabaja el gobierno local. En esa reunión, los patronos, por mayoría —abstención de populares y Cs—, acordaron seguir depositando la confianza al frente de uno de los equipamientos culturales más importantes de Andalucía en la figura de la linense Isamay Benavente (1965), directora-gerente de la institución desde 2008 y vinculada a la producción artística del escenario casi desde su reapertura hace más de veinte años. 

Licenciada en Derecho, con una dilatada carrera ligada a la cultura (en la producción artística y también en la fundación de la Compañía Andaluza de Danza), Benavente hace un hueco en su agenda, en la antesala de lo que tiene pinta de gripe —"si es que no paro..."— y atiende a lavozdelsur.es después de un momento clave en la renacida vida del llamado coliseo jerezano y a punto de arrancar la vigésimo segunda edición del Festival de Jerez, la auténtica joya de la corona. Y por si la vorágine fuese poca a estas alturas para la responsable técnica del Villamarta, llegó Antonio Canales, el pasado sábado, para incendiar las redes con un post faltón y grosero en su cuenta de pública con el que, primero, atacaba a todos, e incluso invitaba a su audiencia a no venir al Festival de Jerez, y luego lo matizaba con un vídeo en el que afirmaba que sus ataques se dirigían exclusivamente a la dirección del certamen de baile flamenco y danza española. "Me ha quitado tiempo, fundamentalmente porque he tenido que atender muchas llamadas de artistas y amigos del Festival", explica su directora.

Llegó a la gerencia del Villamarta en 2008, justo cuando estalló la crisis.

Efectivamente, me llamo la directora de la crisis (risas). 

En esta década ha desaparecido la Fundación Villamarta, pero volverá a ser gerente bajo el paraguas, ahora, de Fundarte. ¿Siente que lo peor ya ha pasado?

Hombre, sí. Han sido unos años dificilísimos con una crisis que nos tocó de lleno y, para rematar la faena, una ley de estabilidad financiera que a nosotros nos afectó muchísimo porque nos obligaba a la desaparición. Agradezco muchísimo el empeño del Ayuntamiento, en la figura sobre todo de la alcaldesa, que lo ha tenido claro desde que llegó, y de técnicos como Milagros Pérez o Angela Petidier, porque la solución no era fácil. No era fácil encontrar una fórmula que no presentara resquicio alguno, y permitiera continuar con el servicio público del Teatro y el trabajo que hacemos. Pero sí, han sido unos años muy complicados, nos cogió la crisis de pleno, venía con muchas ideas y lo primero que ocurrió es que se cayó la taquilla, la gente dejó de comprar entradas, los patrocinadores se fueron, perdimos el apoyo público a la lírica, que sostenía la temporada junto con el público… También tengo que decir que en este tiempo he aprendido muchísimo, relativizo mucho más todo y creo que me centro en lo más esencial. Y lo más esencial es agradecer al patronato, que me ha ratificado en el puesto de gerente, y sobre todo que el Villamarta vaya a continuar en el marco jurídico de una fundación, lo que permite funcionar y realizar el proyecto que tiene el Teatro, como el Festival de Jerez, entre otros.

¿No había otra posibilidad? ¿Que el Ayuntamiento absorbiera el teatro era la defunción de proyectos como el Festival de Jerez?

Por ejemplo, claro. El Ayuntamiento es administración pura y dura, y aunque nosotros somos una empresa que pertenecemos al sector público, y por supuesto que tenemos muchísimos controles y auditorías, y debe de ser así, la manera de funcionar no es la misma. Por supuesto que esta fórmula facilita celebrar el Festival, pero también proyectos como la lírica, empresarios privados que llegan al teatro a porcentaje… Estar en este marco jurídico permite muchísima agilidad y muchísimas maneras de contratación, y creo que también una cosa muy interesante, como va a ser potenciar todo el área de flamenco desde Fundarte, que es el gran objetivo del delegado (de Cultura, Francisco Camas) en este mandato. Todo se canalizará desde Fundarte. Hemos presentado el plan de actuación para este año y ya se recoge tanto la organización de la Fiesta de la Bulería como de otros proyectos flamencos.

El PP, que junto con Cs se ha abstenido de todo el procedimiento hasta llegar a Fundarte, exige control para que no se repitan los errores. ¿Los ha habido?

Creo que no. Vamos a ver, nadie, por supuesto, está libre de errores, nadie es infalible, y, si los he cometido, pido perdón, pero creo que el equipo del teatro ha resistido muchísimos embates y ha resistido, además, con muchísima profesionalidad. Hemos estado mucho tiempo sin cobrar, viendo peligrar nuestros puestos de trabajo, con un futuro incierto… y creo que la profesionalidad del equipo está demostrada y hemos luchado muchísimo por la institución. 

Errores de gestión: "Nadie es infalible y, si los he cometido, pido perdón, pero el equipo del teatro ha resistido muchísimos embates con muchísima profesionalidad"

¿Qué falló para llegar hasta ahí?

Es una situación que viene de muy lejos, no es novedosa con respecto a la anterior legislatura y eso siempre lo he recalcado. Esta situación se arrastraba porque el teatro empezó con una financiación importante por parte del Ayuntamiento y ésta fue bajando, y no se consiguieron otros apoyos externos sólidos que mantuviesen la propuesta. No se trata de hacer más o menos programación porque, digamos, la recaudación de la programación sirve para pagar la propia programación, pero no para pagar la luz, el agua y nuestros sueldos; y si eso no está garantizado por la financiación pública o privada de la Fundación, pues la cosa empieza a peligrar. En fin, hay muchas cosas que no son atribuibles a la gestión, aunque algunas sí lo sean. Pero, desde luego, hemos hecho todo lo posible, dentro de lo posible, por mantener la calidad. Ha sido complicado no solo para nosotros, sino para muchísimos otros teatros. Ahí está el Maestranza u otros como Málaga, cuyo Ayuntamiento resolvió haciendo una aportación extra antes de final de año para no incurrir en la causa de disolución. Eso el Ayuntamiento de Jerez no lo pudo hacer o decidió que no era la prioridad. Fueron tiempos muy complicados y esto ha sido una tras otra: fue bajando la financiación municipal, no conseguir que otras instituciones entraran, las subvenciones por debajo de los gastos fijos del Teatro… eso nos ha ido produciendo un déficit muy importante. 

¿Le consta que el anterior gobierno, como se ha dicho, quisiera cargarse el Villamarta o, al menos, el proyecto actual?

No me consta. La verdad es que no sé cómo hubieran reaccionado al encontrarse el problema que se ha encontrado este gobierno, pero a mí nadie me ha dicho nada en contra del proyecto del teatro. Nunca lo sabré, pero creo que fueron y siguen siendo tiempos muy complicados, por eso agradezco tanto a este equipo de gobierno que lo haya tenido tan claro en todo este tiempo.

La mayoría de críticas siempre apuntan a un apartado particular: la lírica: ¿la apuesta por la ópera es rentable?

Depende de lo que consideremos rentable… ¿Es rentable hacer teatro para niños con entradas a tres euros? No lo es y seguimos haciéndolo. Si la rentabilidad se mide económicamente, la lírica es un proyecto complicado, pero sí es verdad que es un proyecto singular que ha tenido el favor de administraciones supramunicipales. El Ministerio de Cultura o la Junta no apoyan una programación regular, no tienen recursos o no se destinan a un teatro por el hecho de existir y programar regularmente, pero sí se financian proyectos especiales, y la lírica lo era. De hecho, hemos tenido un apoyo muy importante de la Junta durante varios años, solo que cuando llegó la crisis también se perdió de repente. Estuvimos dos años sin hacer nada y ahora hemos vuelto, pero el volumen de oferta es un 25% inferior a lo que hacíamos antes. ¿Que hay que continuar con el proyecto? Creo que sí, siempre que sea sostenible. Ahí estamos buscando apoyos, como el del Ministerio, que lo tenemos; queremos rescatar el apoyo de la Junta; y también, ya con la nueva fundación, estamos reiniciando una ronda de contactos con potenciales patrocinadores. Hasta ahora la situación anterior no nos había permitido estos acercamientos, pues al estar en liquidación no habrían podido entrar. 

Centro Lírico del Sur: "¿Que hay que continuar con el proyecto? No quiero dejarlo en la cuneta, siempre que sea sostenible"

Desde Villamarta siempre han defendido el retorno que estas producciones tienen para la ciudad, en materia de promoción, generación de riqueza y empleo.

Por supuesto, no solo porque en una ópera participan de 150 a 200 personas en cada producción, generando alojamiento y consumo en la ciudad de gente que llega de otros sitios, sino porque además es un proyecto que no solo atrae a público local, sino también de fuera. Además, nos ha dado una proyección de imagen a nivel nacional. Nuestras producciones han visitado más de 20 teatros diferentes con unas 180 funciones en gira. Creo que el nombre de Villamarta y de Jerez con el proyecto lírico se ha puesto en valor. Con la situación actual ha habido que repensar el proyecto, pero a mí desde luego no me gustaría dejarlo en la cuneta. A veces es más deficitaria proporcionalmente una obra infantil y tampoco creo que haya que dejar de programarlas.

A la hora de recortar, lo primero la cultura, en este caso la ópera.

Hay muchos prejuicios sobre la ópera, se piensa que es algo elitista, pero creo que eso está desapareciendo conforme se conoce el género. Los índices de espectadores nos hablan de un público muy joven, tenemos un proyecto pedagógico ligado a la lírica donde todos los jóvenes de institutos de Jerez pueden asistir a charlas y ver la ópera por dentro… Creo que la ópera hoy en día no es elitista, los cantantes son gente muy currante, se tiran todo el día de un sitio para otro, y ahí está Ismael Jordi, que está todo el año fuera de casa, y demuestran que este mundo es muy sacrificado.

"Queremos utilizar otros espacios del teatro para hacer un ciclo más alternativo y rentabilizar un poco también todas las instalaciones"

Hace años que plantea que Villamarta sea un espacio más abierto, ¿es posible abrir otros espacios, captar nuevos públicos, gente joven?

En eso estamos. Queremos abrir la concesión de la cafetería y utilizar otros espacios del teatro para hacer un ciclo más alternativo y rentabilizar un poco también todas las instalaciones. Espero que para la próxima temporada podamos anunciar este ciclo.

Usted siempre ha defendido que no trabaja para los políticos, sino para la ciudad. ¿Qué gobierno de los que ha vivido le ha puesto más fácil ese objetivo?

Uy, esa pregunta tiene mucha trampa. Creo que todos los presidentes han trabajado para la fundación. Algunos eran más sensibles a la cultura y otros menos, pero no creo que ninguno haya ido en contra de la fundación. Luego, cada equipo de gobierno ha hecho su apuesta. Es verdad que en el anterior mandato se apostó más por el Circuito o por otros temas antes que por el tema cultural, pero no he sentido una animadversión hacia el Villamarta, que está muy arraigado en la ciudad. No creo que ningún alcalde o alcaldesa, que automáticamente se convierten en presidentes de la fundación que gestiona el teatro, haya estado en contra de la mayor institución cultural de la ciudad.

"No creo que ningún alcalde o alcaldesa haya estado en contra de la mayor institución cultural de la ciudad"

En unas semanas arranca una nueva edición del Festival de Jerez. ¿Está en su mejor momento? Este año apuestan por la internacionalización, por la experimentación con una residencia artística junto a otros festivales… ¿Cabe más recorrido?

Claro que cabe más recorrido, pero sí es verdad que está en un momento muy dulce. Lo vimos en la multitudinaria presentación en Madrid de la semana pasada. Es la 22 edición, la primera donde están resueltos los problemas jurídicos de la empresa que gestiona el Festival, que es la fundación; y luego, pues haber presentado la programación a tiempo, haber dado una imagen de normalidad, pues nos ha beneficiado para atraer a más gente de fuera. Hemos superado ya las cifras del año pasado, estamos por encima de los 1.000 cursillistas matriculados y si no llegamos al 100%, llegaremos al 96-97% de ocupación de las plazas. Sí insistiría mucho en que este Festival ha peleado contra viento y marea por ser abierto y dar cabida a todos. Sobre todo, en los primeros años, que era más difícil, pero siempre ha intentado dar cabida a todos los estilos, edades, disciplinas, a la vanguardia y tradición flamenca… y mientras que esté al frente, seguirá siendo así porque creo que ese es el futuro. 
En esa apuesta por la internacionalización, China vuelve a ocupar los primeros puestos de nacionalidades de sus visitantes previstos para este año. ¿Es una pista?

El Festival también ofrece una radiografía de la situación geopolítica del mundo. Antes venían muchas venezolanas y ahora tienen muchas dificultades y no vienen; según cómo estén los países de origen, vienen más o menos. Es verdad que Japón siempre ha liderado esta estadística, salvo el año pasado, cuando se retrajo por escuchar malas noticias de la fundación, pero este año vuelven a liderar la ocupación de los cursos. Y China, que empezó viniendo, ahora vuelve a venir y creo que allí se han dado cuenta, como muchísima gente del mundo, que el Festival no es solo cursos o espectáculos, sino que es una inversión en experiencias. El Festival es Jerez, completo, y entra todo el pack: pasear por la ciudad, el ambiente, tomar clases, escuchar flamenco a compás en los tabancos, el vino… Es una experiencia global, eso se detecta a nivel internacional, y eso empieza a pasar, por ejemplo, con China.

"El Festival es una experiencia global; en China, por ejemplo, se han dado cuenta"

¿Qué aportan las Administraciones públicas en esta edición?

La aportación de la Junta está en torno a los 75.000 euros y hacemos un convenio mediante el que pagan a parte de las compañías programadas, tal y como hicimos el año pasado. Esperamos que el Ministerio nos ratifiquen los mismos 80.000 del año pasado, pero las ayudas han salido ahora y nunca se sabe. Esto es muy complicado porque empezamos el Festival y no sabemos cuál será exactamente su subvención. Mantenemos los patrocinios que teníamos, Cajasol, Cajasur, González Byass, pero sí espero que el año que viene, trabajando ya con la nueva fundación, pueda contarte que son muchísimos más. 

Ese sigue siendo un gran lunar.

Sí, sí, han sido años muy difíciles para todo el mundo. Date cuenta que, en el caso del Ministerio, teníamos ayuda nominativa, no teníamos ni que pedirla, y ahora hay que solicitarla cada año. Desaparecieron todas las ayudas de este tipo, han sido años muy difíciles para la gestión cultural. 

"Aquí no hemos tenido problemas de cuotas porque las mujeres han sido mayoría siempre. Se me quejan los hombres"

La hora, digamos, de máxima audiencia del Festival es las nueve de la noche. De 16 días solo seis lo protagonizan mujeres. A la vista de reivindicaciones feministas como las de la pasada gala de los Goya, ¿está bien representada la mujer en el certamen?

Muchísimo. De hecho, se me quejan los hombres (risas). El Festival no es solo el Teatro Villamarta, son los espacios en La Compañía, Paúl, la Bodega, donde este año hay un ciclo de mujer y cante; Ana Morales que hace residencia artística; La Tremendita, Rocío Márquez… Además, son mujeres muy libres, mujeres que se han puesto el mundo por montera y han hecho trabajos artísticos que son los que han pensado que tienen que hacer. Este tema no me preocupa en esta parcela porque en el mundo del baile son mayoría las mujeres que lideran compañías, son mayoría las empresarias y, bueno, eso quiere decir algo, aunque quizás también sea producto del machismo porque son menos los hombres que bailan y ellas han liderado compañías y han tirado para adelante. He tenido, solo de cante, una oferta impresionante. Podía haber hecho un Festival este año solo de cante y con el 80% de mujeres. Hay muchísimas mujeres dando un paso adelante en el flamenco, especialmente en el cante y la guitarra, que, quizás, era un mundo más machista. Aquí no hemos tenido problemas de cuotas porque han sido mayoría siempre.

Otra de las cuestiones que siempre se ponen en solfa a nivel local es la participación de artistas de Jerez. ¿Ese cupo también está bien cubierto?

Diría que sí, pero tampoco puede ser que todo el mundo esté todos los años. Abrimos con el Ballet Nacional de España pero por la noche ya tenemos en la bodega la guitarra de Antonio Rey y la colaboración de Joaquín Grilo. David Carmona al día siguiente lleva a Luis el Zambo; Vicente Soto Sordera trae a guitarristas y cantaoras de Jerez… Tenemos estreno de Andrés Peña y Pilar Ogalla… Sí está representado, pero es verdad que todos los años no puede estar todo el mundo; y bueno, se seleccionan trabajos, como el de Miguel Ángel Heredia, que estrena en La Compañía tras ser el año pasado la apuesta de las peñas flamencas…

Sobre Canales: "Tiene toda la legitimidad para pensar que lo hago mejor o peor, mientras que no me falte al respeto"

Antonio Canales ha tenido doce participaciones en 21 ediciones del Festival de Jerez. ¿Entiende sus quejas contra la organización?

(Silencio) Bueno, vamos a ver, respeto cualquier crítica, siempre que se hagan con educación. Que a él no le parezca bien la dirección del Festival, como dijo luego... no tengo nada que decir a eso, tiene toda la legitimidad para pensar que lo hago mejor o peor, mientras que no me falte al respeto. Hombre, las primeras declaraciones son muy desafortunadas porque arremetía contra todos, no contra la dirección, sino contra los artistas, contra el propio Festival… No estaba aún ratificaba en el cargo, pero la presidenta (por la alcaldesa, Mamen Sánchez) salió impresionantemente al quite defendiendo a la ciudad y al Festival; y se lo agradezco mucho.

¿Este es un Festival, como ha escrito Canales, de “amiguetes”?

Solo hay que ver la programación, yo diría que no, ¿no?. Creo que las programaciones hablan por sí solas. Si solo estuviera Jerez, pues dirían que es un festival local, pero es que viene gente de todos sitios, de todos los estilos, ballets, solistas… Sin ir más lejos, él ha venido muchas veces con compañía o con colaboraciones. Si él piensa eso, él sabrá porque lo piensa, pero yo de amiguetes no sé nada. Es verdad que hay gente como Angelita Gómez, Javier Latorre, la escuela de Matilde Coral… que forman parte del claustro de maestros desde el principio como representantes de determinadas tendencias. Él no es maestro de los cursos, no sé si lo dice por eso. La verdad que no creo que tenga base para decir eso, pero si lo piensa…

"Sí, creo que el Festival ya es de todo el mundo: de los taxistas, de los bares, del centro… el público local ha aumentado muchísimo"

¿Le ha presentado propuesta propia para esta edición?

Él tenía un espectáculo que hizo en la Bienal hace dos años, lo presentó y finalmente no ha estado en el cartel, pero no creo que sea por eso. No creo, de verdad, porque ha pasado otras veces y algún año le pasa a todo el mundo, que no entra por algo. No sé, la verdad…

Hace años siempre se hablaba de que la ciudad debía hacer suyo el Festival. ¿Las reacciones de defensa en bloque que hemos visto en las redes sociales tras el ataque del bailaor sevillano son una prueba de que este objetivo ya está superado?

Sí, creo que el Festival ya es de todo el mundo: de los taxistas, de los bares, del centro… El público local ha aumentado muchísimo en estos 22 años, el público que paga en Jerez por ver un espectáculo ha aumentado muchísimo en estos años de Festival, sobre todo, si se tiene en cuenta que la ciudad tiene mucho flamenco accesible todo el año con las peñas y otra oferta. Pero lo que se ve en el Festival, sin quitar mérito a nadie, no es lo mismo. La gente en Jerez ya selecciona sus dos o tres espectáculos, los que les apetecen, para poder vivir el Festival.

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