La directora del evento, Isamay Benavente, hace balance y habla ya de futuro: "Debemos empezar a ocupar otros espacios más de experimentación, nuevos caminos".

Mientras la vigésimo primera edición del Festival de Jerez enfila su recta final, su directora, Isamay Benavente (La Línea, 1965), atiende a lavozdelsur.es "un poco muerta" pero "muy satisfecha" por cómo se está desarrollando una nueva entrega de la prestigiosa muestra de baile flamenco y danza española. Lidiando con los forzosos contratiempos que siempre visitan cada celebración en algún momento, la también responsable del Teatro Villamarta hace un primer balance artístico y de participación, pendiente lógicamente de clausurar el certamen y contar con datos cerrados. "En lo artístico, estoy muy satisfecha, está yendo muy bien, con cosas muy diversas, muchos contrastes, estoy muy contenta; y en el tema de los cursos, ayer (este pasado lunes) estábamos con gente todavía matriculándose porque la segunda tanda de cursos empezaron el domingo. Empezamos a hacer balance ahora, pero mi sensación es que mantenemos las cifras sin haber crecido, que era algo que yo me había planteado para este año". El año pasado, en su 20 aniversario, el Festival movilizó a 37.900 personas de casi 40 países (un 13% más que el año anterior), rozo el 100% de ocupación en su oferta (95%), y permitió que siete de cada diez plazas hoteleras de la ciudad estuviese cubierta durante sus 16 días de duración.

¿Van a verse alteradas estas cifras en esta ocasión tras la incertidumbre que sufrió Villamarta, y por ende el Festival, a finales del pasado año? "Puede haber influido esa incertidumbre para no haber llenado antes los cursos, pero también es verdad que hemos ampliado con cursos que no son multitudinarios pero que nos han dado muchas satisfacciones, como el taller de percusión o el inclusivo, que ha sido precioso y emocionante", responde Benavente. Y añade: "Tengo una sensación muy buena a estas alturas de Festival con todo lo que está pasando. Estaba un poco preocupada con las actuaciones de cante por toda la oferta que había en la ciudad, pero ha habido muchos llenos". El crecimiento de la oferta alternativa y paralela a la programación oficial de la muestra —lo que se conoce como el OFF Festival— va a más cada año. La oferta en locales privados y tabancos se multiplica. Pero lejos de inquietarle esta competencia, la directora de la muestra ya piensa en nuevas vueltas de tuerca que reinventen la filosofía de la misma: "Tenemos que reflexionar para ocupar otros espacios que no vaya a ocupar el OFF, dejar éste para actuaciones más clásicas y convencionales, y nosotros ir ocupando un espacio más de experimentación, de laboratorio, empezando a abrir otros caminos, estamos ahí... pero es muy pronto todavía para que hagamos la reflexión".
En todo caso, tras 21 años, Jerez ha hecho suyo por completo el Festival de Jerez como evento cultural y también como oportunidad de negocio. "Sí, sí, eso lo valoro muy positivamente, puedo estar en contra de la competencia desleal, la que no paga nada..., pero uno de los objetivos del Festival era conseguir que la industria cultural de la ciudad se movilizara y creo que eso ahora mismo está un poco en marcha, lo que pasa que las cosas se van sembrando poco a poco, pero esa semilla está. Todo el mundo piensa ya qué puede hacer, qué puede ofrecer... y eso me parece muy importante también. Hay que reflexionar pero desde el positivimos de que está siendo un Festival muy, muy potente". Ya no son solo cursillistas las que llegan a tomar clases, comenta Benavente que cada año se nota más la presencia de visitantes que vienen "a ver espectáculos, a disfrutar del ambiente del Festival y que vienen a disfrutar de la ciudad". "La ciudad —ahonda— está maravillosa, hay gente de tantos sitios... ese ejército internacional que viene es una maravilla, y en este Festival se han gestado proyectos muy potentes para el año que viene. Que todo el mundo quiera estar aquí y que todos quieran contar con el Festival me parece muy bonito, y también que haya tantas redes de colaboración. Cuántas más redes tejamos y más intercambio y festivales amigos seamos más cosas positivas pueden salir".

"Ya no van a volver esos tiempos en los que se sostenían los proyectos con fondos públicos"

"De repente, nos ha llegado una televisión austriaca que va a hacer un reportaje sobre Jerez y el Festival, o viene cada vez más gente que no llegan necesariamente a tomar clases...", abunda, mientras resalta la presencia en el último fin de semana de un representante del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (Inaem), dependiente del Ministerio de Cultura y algo que no sucedía desde hace ya bastantes ediciones. De hecho, la Oficina del Alto Comisionado para la Marca España, dependiente del Ministerio de Asuntos Exteriores, anunciaba en el arranque de esta edición que el Festival de Jerez podrá lucir este emblema en sus acciones promocionales y divulgativas, lo que repercutirá lógicamente en la proyección de la imagen mundial de la ciudad.

Teniendo presentes los recortes en las subvenciones que el Gobierno central y la Junta de Andalucía brindaban al Festival hace unos años —han caído del orden de un 70 y un 60%, respectivamente, en la última década—, Isamay Benavente evalúa los daños poniendo el foco en otras soluciones financieras que apuntan al público y al patrocinio privado. "Agradezco a las administraciones que están presentes porque no puedo hacer otra cosa. Pero está claro que ya los proyectos para consolidarse van a tener que contar con un respaldo muy potente del público y de lo privado, ya no van a volver esos tiempos en los que se sostenían con fondos públicos". Con los mismos mecenas privadas desde hace demasiadas ediciones, el Festival —y el propio Villamarta— tiene en esta cuestión uno de sus grandes desafíos. Su responsable no elude la respuesta: "Hace falta más apoyo privado porque eso todavía es demasiado mínimo para el momento que vive el Festival. Echo en falta una gran marca, multinacionales con trayectoria internacional o con proyección en Suramérica. El Festival recibe a gente de todo el mundo y está en un momento dulce, echo de menos una gran marca patrocinadora. Y para eso seguimos llamando a puertas y dando las cifras, que son muy importantes. Eso hay que seguir trabajándolo y esperando que pongan la mirada algunas de estas grandes marcas en el Festival para poder consolidarlo". En otro sentido, afirma estar "muy contenta por la gente que viene y por la fuerza de la taquilla, que sigue creciendo, y sigue dándonos un impulso muy potente". 

"Yo no soy partidaria ni de alargar el Festival, ni de hacer dos festivales, pero sí tenemos mucho potencial y muchas líneas para seguir potenciando el flamenco como industria cultural en Jerez"

Pendiente de culminar el procedimiento para mudarse a la nueva fundación pública que acogerá la explotación y gestión de Villamarta —y por tanto del Festival— tras la extinción del anterior ente municipal, Benavente da por hecho que este tránsito se producirá "entre este mes y abril, pues ya está todo ultimado, e incluso en medio del Festival he estado asistiendo a reuniones técnicas". En cualquier caso, y por suerte, este año no ha tenido que afrontar las dificultades económicas y de liquidez que le han acosado en ediciones pasadas. "No hemos tenido problemas serios en ese sentido, el presupuesto está prorrogado y eso ha permitido continuar con tesorería suficiente como para afrontar el Festival. No ha habido problemas de momento, esperemos que ya los procedimientos jurídicos concluyan y todo se estabilice". ¿Qué supondrá ser parte de Fundarte (la Fundación Universitaria para las Artes Escénicas y el Flamenco)? "Vamos a ganar y a sumar porque, por un lado, va a coordinarse todo lo que es el flamenco de Jerez desde la nueva fundación; y por otro, contaremos con una nueve sede que será el Palacio de Villapanés, que ya hemos empezado a utilizarla pero no de una manera plena. Todo eso nos va a ayudar y nos va a potenciar. Me parece que Villapanés tiene muchas posibilidades para hacer cursos pero también para presentaciones y demás".

Convertido en paradigma por su buen hacer, por ganarse su reputación a pulso, el Festival debe ser un modelo a seguir por la propia ciudad para que el tirón del flamenco y la industria cultural duren mucho más que estas dos semanas al año. En este punto, la directora del certamen es contundente: "Creo que el Festival puede ser un modelo para que pensemos en eventos en torno al flamenco durante todo el año en la ciudad. Yo no soy partidaria ni de alargar el Festival, ni de hacer dos festivales, pero sí tenemos mucho potencial y muchas líneas para seguir potenciando el flamenco como industria cultural en Jerez, de eso estoy convencidísima. ¿Que el Festival puede ser un modelo? Pues claro. Ahora la Fiesta de la Bulería se ha pasado a agosto, en una fecha más turística y con un formato de tres días, y ahora falta darle un contenido para que atraiga a mucha más gente, no solo a público local. Y como te digo eso, también te digo que hay muchos más proyectos que se van a gestar desde la nueva fundación, pero no soy yo la que tiene que hablar de eso, aunque está claro que el flamenco tiene aún mucho que generar en la ciudad sin tener que montar otro Festival".

¿De alguna manera el Festival de Jerez se ha convertido en la gran referencia nacional e internacional en este tipo de eventos ligados al flamenco? "Eso nos dicen, no me quiero creer nada aunque me encanta escucharlo. No hay que dormirse en los laureles, hay que seguir pensando y repensando en mejorar las cosas y en eso está el equipo del Festival. Bueno, ahora mismo estamos centrados en terminar esta edición y no caernos en el intento. Por supuesto, nos agrada que todo el mundo nos diga que quiere ir con nosotros de la mano, que somos modelo, o que les interesemos por cómo afrontamos las cosas".

Si has llegado hasta aquí y te gusta nuestro trabajo, apoya lavozdelsur.es, periodismo libre, independiente y en andaluz.

Comentarios

No hay comentarios ¿Te animas?

Ahora en portada
Lo más leído