Hace 185 años nació en el número 1 de la conocida como plaza de La Candelaria de Cádiz el que fuera máximo mandatario de la I República Española: Emilio Castelar.

7 de septiembre del año 1832, nace en Cádiz un presidente del Gobierno. Unos meses antes había nacido en España una niña a la que le pusieron de nombre Isabel. Era la primogénita del rey Fernando VII y doña María Cristina de Borbón-Dos Sicilias, sobrina del propio monarca. Éste, tras tres matrimonios sin descendencia, hacía pública la Pragmática Sanción de 1789 que permitía que una mujer heredara el trono. Este movimiento provocó las iras de los seguidores del hermano del rey, Carlos María Isidro, provocando unos sucesos en septiembre de 1932 conocidos como de la Granja. Ese mismo mes, ante este panorama social, nace Emilio Castelar Ripoll en el número de la plaza de la Candelaria de Cádiz. Hijo de un agente de cambio, Manuel Castelar, y de María Antonia Ripoll. A pesar de ser oriundos de Alicante, debido a la restauración absolutista de Fernando VII, tuvieron que exiliarse en Gibraltar durante siete años. Poco después, el joven Emilio, regresó a Elda.

Estudió filosofía y derecho en Madrid y comenzó su andadura política muy joven, en 1854. Durante el reinado de Isabel II destacó por su apoyo a la causa democrática, su republicanismo y por su defensa entusiasta de la abolición de la esclavitud en las colonias. Obtuvo una cátedra de Historia en Madrid, desde donde no dudó en clamar contra los abusos de la reina y sus adeptos, que le hizo perder la posición e inmiscuirse en la revolución que provocaría la caída de Isabel II.

A partir de entonces formaría parte de la historia como hombre de Estado. En 1865 fue condenado a muerte, pero logró huir al extranjero y permaneció en París hasta la revolución de 1868. Vuelto a la patria, se convirtió en jefe del partido republicano opuesto a la monarquía constitucional y al duque Amadeo I de Saboya, que ocupó el trono de España durante tres años. Ministro de Negocios Extranjeros tras la abdicación de éste, presidente de las Cortes posteriormente, hasta llegar a la presidencia.
En 1873 es nombrado presidente de la República Española con el apoyo de 133 diputados frente a los 67 que apoyaron el regreso de Pi y Margall. Las Cortes otorgaron al presidente plenos poderes para combatir a los carlistas y éstas suspendieron sus sesiones hasta el 2 de enero. Castelar gobernó, por tanto, mediante decreto y con poderes absolutos. Entre las medidas que adoptó destaca el reforzamiento del Ejército, movilizando a los reservistas con el apoyo de militares sospechosos de adscripción monárquica. Con sus medidas Castelar buscó el apoyo a la República de los conservadores y del Partido Demócrata-Radical de Cristino Martos.

El 21 de septiembre suspendió las garantías constitucionales establecidas en 1869 y decretó la censura en la prensa. Un político que había sido redactor de varios periódicos, como fueron El Tribuno, La Soberanía Nacional y La Discusión. Incluso llegó a fundar La Democracia, un rotativo antidinástico.

Para tratar de salvar el régimen disolvió las Cortes y cuando se reanudaron las sesiones a comienzos de 1874, Castelar presentó su dimisión tras perder una votación parlamentaria. Esto motivó la inmediata intervención del general Pavía, que dio un golpe de Estado disolviendo las Cortes y creando un vacío de poder que aprovechó el general Serrano para autoproclamarse presidente del Poder Ejecutivo. Liquidada así la Primera República, el pronunciamiento de Martínez Campos vino a restablecer la Monarquía proclamando rey a Alfonso XII. 

Tras un tiempo exiliado en París, Castelar volvió a España y fue miembro de la Real Academia de España (RAE). Llegó a vistar Cádiz nuevamente en 1897, donde posó para el célebre fotógrafo Reymundo, y, a pesar de que se retiró de la vida política, mostró su apoyo por Práxedes Mateo Sagasta. Tres años después fallecería en Murcia. En la capital gaditana, en el lugar donde nació y ante la nueva construcción de una plaza, se decidió por parte del gobierno de Salvochea alzar un monumento. Éste fue inaugurado en 1906, conociéndose la plaza desde entonces como de Emilio Castelar. 

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