Escena de 'El ataque de los clones' rodada en la Plaza de España de Sevilla. FOTO: FOX
Escena de 'El ataque de los clones' rodada en la Plaza de España de Sevilla. FOTO: FOX

Seguro que alguno de los que leen estas líneas también estuvo allí. Fue hace casi veinte años. Un caluroso día del mes de septiembre del año 2000. En la Plaza de España de Sevilla. Rodaje de una escena del Episodio II de Star Wars. Qué mejor día que el día del Orgullo Friki para compartir este recuerdo…

Desde bien temprano, cientos de personas se agolpaban tras una de las rejas de la Plaza de España, ya acordonada y preparada para el rodaje que se iba a realizar. El madrugón que me pegué no me sirvió para nada, porque posicionarme en la primera fila resultaba ya una quimera cuando llegué (y eso que era bien temprano), y tampoco aconteció nada interesante hasta mucho más tarde, cuando el sol ya castigaba sin perdón a todos los que nos agolpábamos en aquel lugar. Rozando el mediodía llegó una limousina, la gente comenzó a chillar y de ella bajó George Lucas, que saludó con cierta simpatía y se marchó hacia el set. Bueno, he de decir que a Lucas sólo pude verle la coronilla, y a duras penas, porque fue tal el grado de excitación de la gente allí congregada que poco más pude apreciar, tratando de encontrar un hueco mientras salvaba empellones y carreras.

Después de la llegada del director, llegaron dos autobuses con lo que supusimos que eran extras, que ya venían con el vestuario, y poco después los dos protagonistas, caracterizados también para rodar, Natalie Portman y Hayden Christensen. A Natalie ya la recordábamos del Episodio I. Algunos la llamaban para que se volviera y saludara, y algún osado hasta le gritó ¡guapa! Christensen aún no nos sonaba de nada, puesto que debutaba en la cinta que se estaba rodando (film que se estrenaría dos años después bajo el título de El Ataque de los Clones).

A lo largo de todo el día, estuvimos allí hasta bien entrada la tarde, se fue congregando más y más gente, hasta hacer imposible ver algo, sólo en algún momento pudimos percibir a los dos protagonistas, en la lejanía, repetir varias veces la escena en la que andaban, mientras conversaban, por la plaza. La verdad es que me compadecía de aquel chico rubiales que caminaba junto a la Reina Amidala vistiendo una especie de poncho blanco con el que lo estaría pasando canutas bajo la solana inclemente que hacía aquel día. Un calor pegajoso e insufrible.

Por lo que me contaron, ya que no pude verlo, Lucas estuvo amable, firmó autógrafos y dio la mano a algunos de los que se apretujaban junto a los barrotes de uno de los cierres del parque. Recuerdo también un momento de cierto jaleo, en el que algunos gritaron ¡Qué la fuerza te acompañe! Después supe que un chico había conseguido saltar la reja (cual almonteño) y salir corriendo hacia el set. La policía lo pilló a los pocos pasos y así terminó su aventura…

Fue un día muy especial. Vivir ese ambiente, repleto de emoción y fraternidad “galáctica” fue una experiencia inolvidable. Cuando la vi en el cine, al aparecer la escena rodada en la famosa plaza sevillana (y retocada digitalmente para que pareciera un conjunto de edificios administrativos del planeta Naboo), volví a recordar todo lo vivido aquel día de septiembre. Y cada vez que la vea, siempre diré lo mismo: Yo estuve allí. A lo lejos, y sin ver un pimiento, pero estuve, que es lo que cuenta al fin y al cabo… ¿No os parece?

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