El deporte es una actividad cultural esencial para las sociedades modernas. Nadie lo puede negar. Por eso nos cuesta tanto entender el escaso interés que ha despertado entre los filósofos. Es cierto que ha habido pensadores que han reflexionado sobre estos temas, pero ha sido algo marginal si lo comparamos con la cantidad de obras dedicadas a la ciencia o al arte. Gustavo Bueno publicó hace unos años Ensayo de una definición filosófica de la Idea de Deporte (Pentalfa, 2014), sin embargo son muy pocas las obras filosóficas que tratan el tema de forma sistemática. Gracias al auge de las éticas aplicadas, el panorama ha empezado a cambiar. Algo similar está ocurriendo con las matemáticas.

Este verano han aparecido dos obras que hablan del deporte, una lo hace desde la ética y otra desde las matemáticas. Son dos libros de carácter divulgativo. No es necesario ser un experto para poder seguirlos y disfrutarlos. Están escritos por dos profesores que, además de dominar su materia, aman el deporte como práctica y como campo de reflexión. Dos textos muy útiles para los profesores de Ética, Matemáticas y Educación Física.

Guillem Turró Ortega ha publicado Ética del deporte (Herder, 2016). Es doctor en Pedagogía con una tesis sobre humanismo y deporte. Trabaja como profesor de Filosofía en la Institució Cultural del CIC y como profesor de Ética en la Universidad Ramon Llull. La obra abarca las principales cuestiones éticas que plantea la práctica del deporte. Además proporciona una amplia bibliografía para seguir investigando.

El deporte es una actividad humana más, estructurada a través de normas y valores. Y es una actividad social inserta en la democracia, la economía de mercado y la sociedad de la información. De ahí que el autor hable de la ambivalencia moral del deporte: puede enriquecernos con valores como el esfuerzo, la autoestima, la cooperación, etc.; pero también puede alejarnos de la virtud, a través del dopaje, el juego sucio y la competitividad agresiva. A lo largo del texto, Gillem Turró utiliza las teorías éticas clásicas para abordar la mercantilización deportiva, la corrupción, la instrumentalización política, la alienación, el dopaje, el racismo, la xenofobia, la discriminación sexista, la discriminación homófoba, el espíritu competitivo, el legado de Coubertin y los comportamientos ejemplares.

El libro sólo tiene doscientas páginas. Sin embargo, es una buena introducción, ya que sabe exponer con claridad los problemas y las posibles formas de enfocarlos desde la ética. Menciona muchos ejemplos, algunos muy conocidos, otros no tanto, pero todos muy ilustrativos. A lo largo del texto aparecen deportistas que han destacado por su deportividad, por su compromiso con la justicia y los derechos humanos; pero el autor también analiza los malos ejemplos, los de la corrupción, el juego sucio o el dopaje. Los deportistas de élite son espejos de la sociedad y modelos de comportamiento para muchas personas. Los dilemas morales que vive un ciudadano en una sociedad democrática y capitalista también tiene que afrontarlos el deportista. La obsesión por el éxito, la fama, el egoísmo y la falta de escrúpulos conviven con el valor del sacrificio, el respeto al adversario, la igualdad de condiciones, la nobleza en el juego, la autonomía, la tolerancia ante la diversidad, la cooperación, la prudencia y la humildad.

Para ampliar y seguir pensando, recomiendo la revista Dilemata, un portal en la red dedicado a las éticas aplicadas. Hay artículos que profundizan en alguno de los temas tratados en el libro de Gillem Turró. En el número 5, Claudio Tamburrini revisa los argumentos a favor y en contra del uso de productos artificiales para mejorar el rendimiento físico. El artículo se titula ¿Qué tiene de malo el dopaje?. Su posición es muy polémica: “Según los críticos del deporte, el gran número de casos de dopaje descubiertos en los últimos años es un rasgo evidente de la corrupción de la actividad por los valores del profesionalismo y el comercialismo. En este artículo trataré de responder a esta crítica argumentando que la prohibición del dopaje es injustificada y debe por lo tanto ser dejada sin efecto”. César R. Torres, en ese mismo número, publica Los goles con la mano: ¿deben o no ser considerados como parte del juego?. Expone los argumentos de aquellos que sostienen que en el fútbol los goles con la mano son legítimos, mientras no los vea el árbitro. Luego va desmontando todos esos razonamientos para llegar a la conclusión de que no son admisibles. Un debate que implica aclarar qué entendemos por la esencia del fútbol.

David Sumpter ha publicado Fútbol y matemáticas. Aventuras matemáticas del deporte rey (Ariel, 2016). Es profesor de Matemáticas Aplicadas en la Universidad de Upsala, en Suecia, donde dirige un grupo de investigación sobre Comportamiento Colectivo. Es natural de Londres, y su formación ha transcurrido en Manchester, Oxford y Cambridge. El libro consta de tres partes, que se corresponden con los tres puntos de vista desde los que analizar un partido: desde el campo, desde el banquillo y desde la grada. El autor es experto en crear modelos matemáticos para comprender y predecir el comportamiento colectivo. Un banco de peces, los usuarios del metro y un equipo de fútbol tienen mucho en común para la mirada de un matemático. Estos colectivos dependen del comportamiento de sus individuos, que pueden ser miles. Sin embargo, si observamos los movimientos de esos colectivos podemos elaborar patrones estadísticos. Y si diseñamos un patrón cabe hacer predicciones, aunque sea de probabilidades.

En el libro utiliza la estadística, la geometría, la trigonometría la teoría de redes y grafos, campos de flujo, algoritmos, la teoría de juegos, etc., para analizar todas las dimensiones del fútbol, y siempre con casos concretos. Así, nada más empezar, se lleva acabo un análisis de la liga inglesa para predecir las probabilidades de que gane un equipo u otro. A continuación se estudia cómo ocupan el campo los jugadores del Barcelona, cómo crean espacios y establecen líneas de pase. El problema es cómo conectar varios puntos de la forma más eficiente posible y cómo ocupar el espacio con la mayor flexibilidad. Problemas geométricos que deben resolver los ingenieros y los mohos… Pero como en el campo no se hacen cálculos, hay que estudiar cómo entrenan los jugadores para tomar la decisión correcta en cada momento, lo que les permite crear espacios y triangular con rapidez, adaptándose a los cambios constantes del juego. Y luego viene el papel del entrenador y la mejor estrategia, y el del espectador y la mejor apuesta… Analiza partidos recientes de las grandes competiciones y estudia el juego de los mejores futbolistas, como Messi, Cristiano, Pirlo, Schweinsteiger…

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