David DeMaría: "Soy un Sabina con Pedro Ximénez en la sangre, más dulzón"

El músico y compositor jerezano, que celebra los 20 años desde la publicación de su primer disco con una antología 'unplugged' y un poemario, está a punto de acabar la gira de su último trabajo 'Séptimo cielo', con la que ha ofrecido más de cien directos

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David DeMaría (David Jiménez Pinteño, 1976) cumplirá 20 años de carrera musical (en realidad, veinte años desde que publicó su primer disco en solitario de los nueve que acumula) y lo celebrará con una antología unplugged y un libro poemario en el que lleva meses volcado. En paralelo, el músico y compositor (a sus espaldas quedan decenas de colaboraciones para otros artistas pop como Bisbal, Vanesa Martín y Malú) está a punto de culminar la gira de su último disco, Séptimo cielo, con la que ha ofrecido más de cien directos por toda España. Una de sus próximas paradas, marcada en rojo en su agenda, será en el Alcázar de Jerez, el próximo 8 de julio, para inaugurar Noches de Bohemia, el ciclo musical del verano en su ciudad natal. "Será un concierto con ese puntito de emotividad por reencontrarte con tu gente, con tus amigos, tu familia... hace tres años que no cantaba en mi tierra, fue en el Teatro Villamarta, pero volver a tocar en el Alcázar es algo que no ocurre todas las noches", asegura en una entrevista con lavozdelsur.es en la que repasa su ya dilatada trayectora musical y habla de asuntos y reflexiones más personales.

¿Qué pesan más 20 años de carrera o la crisis de los 40?

Ando en plena catarsis personal, superando esta crisis de los 40 y, a la vez, volviendo a ser un niño jugando con mi hijo que tiene 18 meses. Y también casi vacío en mi cabeza, en mi conciencia y en mi espíritu después de haberme llevado meses escribiendo mi primer libro poemario. En pleno reencuentro y al final recuperando la energía que me dan volverme a subir a una furgoneta, el local de ensayos, el estudio, el escenario, y con la prioridad de prepararle biberones, bañar y cambiarle los pañales a mi hijo.

Usted que ahora es padre, ¿hasta qué punto es un tópico eso de que un hijo te cambia la vida?

Es uno de los tópicos más realistas que existen, si eres una persona responsable y además has sido padre con la persona adecuada y en el momento adecuado de tu vida, es el tópico más bonito al que nos podemos agarrar. Te cambia, es verdad, siempre y cuando tú quieras cambiar. Nunca me ha gustado sentirme dueño de nada, ni de nadie, pero cuando ves nacer a tu hijo sí tienes la sensación de que es el amor más grande que te pertenece. Eso sí que te cambia el concepto de todo, me siento más padre que músico.

¿Pensó que llegaría hasta aquí en la música mientras se sacaba el título de FP de Electricidad en un instituto de la zona Sur de Jerez?

Pasa muy rápido todo, la vida artística va a una velocidad que no te enteras, ya estamos hablando de 2018, del disco aniversario, del libro, de una gira de presentación por toda España, y sin embargo estamos en el inicio del verano de 2017; eso hace que tu vida vaya muy deprisa. Siempre digo que no he cumplido años, sino que he ido cumpliendo canciones, giras, discos… Me acuerdo de mis momentos en mis archivos del recuerdo y no recuerdo haber cumplido años, sino que tengo recuerdo de la gira con los Kelliam 71, del primer disco que grabé en Jerez, de mi primer contrato discográfico con una multinacional… Esos son mis recuerdos. Entonces, echo la vista atrás y veo que todo ha ido muy deprisa. Pero si al final todo ha desembocado en haber conocido a mi hijo y haber conocido el amor de ser padre, no cambiaría nada. Y me siento muy agradecido de haber encontrado siempre a grandísimos músicos, grandísimas personas, buenos amigos, y siempre desagradecido al que se acercaba con intereses. Lo veo como una apuesta de vida que si me dicen cuando empecé en el Instituto Romero Vargas, hace 25 años, que iba a vivir de la música no me lo habría creído.

¿Alguna vez sintió que no era dueño de su destino, de su carrera?

Sí, es verdad que a veces esta espiral de velocidad... Cuando me llegó el éxito con Sin miedo a perder, que conseguimos vender más de 100.00 copias, y luego vino el medio millón de discos vendidos con Barcos de Papel, pues es verdad que a veces no te sientes dueño de tu tiempo. Al final, se entra en una vorágine de ambiciones de las que yo, creo, he conseguido tener un pie dentro y un pie fuera porque nunca he querido dejar de ser feliz con las cosas más simples y sencillas de la vida. Es el doble juego al que te enfrentas cuando tienes éxito en una carrera artística. He apostado más por una carrera de largo recorrido y digna, de sacar buenos discos y de hacer buenos conciertos… Hoy en día, a través de las redes sociales, vivimos una época de saturación, de sobreinformación, todo se sabe, y cuando te montas en un escenario cada fin de semana durante años de carrera y al final sigues viviendo de esto, pues, bueno, esa es la prueba más certera de que algo bien estaremos haciendo para seguir viviendo de la música.

"Independientemente de los éxitos, los números 1, la radio fórmula, la industria y el mercado, que te arrastran a disfrutar menos del escenario, el directo es sin duda lo que te da la vida"

¿Qué es lo primero que se le viene a la cabeza cuando sube al escenario y está frente a miles de seguidores?

Hombre, lo primero que se te viene a la cabeza es que todo esté perfecto. Hasta que suena el primer acorde y sabes que todo está bien en el equipo de sonido tienes hormigueo y mariposas en el estómago, esa es la mejor adrenalina, como le leí alguna vez al maestro Paco de Lucía. La aspiración es que suene de puta madre. Cuando sube al escenario el músico tiene esa responsabilidad, pero también necesita que todo fluya, que lo que transmites arriba llegue al público. Independientemente de los éxitos, los números 1, la radio fórmula, la industria y el mercado, que te arrastran a disfrutar menos del escenario, el directo es sin duda lo que te da la vida.

Usted es un romántico pero son malos tiempos para la lírica.

No está muy de moda, ¿no? (Risas) Sí, bueno, se viven ciclos en la sociedad, pero al final debajo de todos, si escarbas, hay un corazón sensible y las apariencias engañan. Hoy en día un perfil de una red social quiere vender alguien que no eres y al final se acaba imponiendo que las cosas sencillas, como tener sensibilidad, amar y sentirte amado, al final son el alimento, el oxígeno y el agua. Aunque mediáticamente no estemos muy de moda, yo voy a sacar un libro poemario y voy a sacar un disco de 20 años de carrera, y para mí es un orgullo decir que siempre he apostado por el romanticismo, tanto a nivel melódico y musical como letrístico.

Su disco se titula 'Séptimo cielo', pero esto que nos rodea a veces parece un infierno.

La música, el arte, la cultura, la educación… creo que son las únicas armas que tienes para hacer de la realidad de esta vida tu séptimo cielo personal, que nadie te robe tu espacio en tu casa, con la familia y los buenos amigos. Creo que es un título optimista precisamente en una época de vorágine ideológica donde se tambalean todos los valores. Vivimos ante unos extremos opuestos y el pueblo está en medio, pero me gusta pensar por mí mismo antes que dejarme llevar porque piensen por mí.

¿A quién le haría usted una moción de censura?

(Risas) Prefiero no hablar de política.

"En la SGAE hay corruptos como en todos lados, pero que te traicione un compañero duele más todavía"

Ha dicho en alguna ocasión que su padre, bombero de profesión, fue su héroe. Aquí tengo que preguntarle por la última de la SGAE. ¿Sobran demasiados pirómanos en la industria musical? 

Creo que desgraciadamente a la SGAE se le ha hecho muy mala prensa intentando confundir al pueblo. Hay corruptos como en todos lados, y en la SGAE ha habido corruptos que a los propios socios, autores y compañeros nos duelen más todavía. Siento como músico una realidad en un escenario que va más allá de las tretas para sobrevivir y entonces cuando te traiciona un compañero músico para llevárselo calentito, engañando al resto de socios, pues los primeros engañados somos nosotros mismos. Lo que pasa que luego a nivel mediático se vende una historia de la SGAE que hay que empezar a cambiar, a pesar de que salgan estas noticias y haya habido unos cuantos que hayan estado haciendo trampas, gente que roba en primer lugar a sus propios compañeros autores. La labor de la SGAE es importantísima para que la cultura sobreviva y, sobre todo, para que los artistas y creadores tengamos una recompensa por lo que generamos. Tú entras en un bar y suena música y eso es un grifo abierto, detrás de que suene música hay un trabajo y la SGAE se ocupa de fiscalizar y controlar que podamos vivir de nuestras propias obras. Desgraciadamente, corruptos ha habido y hay en todos sitios, pero no se puede confundir a la opinión pública sin una explicación certera de cuál es la labor de la SGAE. Peor aún es que nos robe el propio Gobierno o que políticos corruptos jueguen con el pan del pueblo.

Menos mal que no quería hablar de política… ¿tiene cura en alguna de sus canciones para todo esto?

Desgraciadamente la condición humana es así, nos atrae, parece, no aprender a convivir. La cura la encuentro en el único estado de libertad que siento, que es cuando hablo un lenguaje inventado con mi hijo o cuando me subo a un escenario y doy un acorde. Ahí me siento libre de verdad. Por eso elegí también el camino del músico, para realmente sentirme feliz dentro de una ignorancia distraída, ¿no? Luego ves, cuando te haces mayor, que de esa ignorancia se aprovechan otros déspotas, pero que en realidad son unos infelices. Porque la ambición no lleva a la felicidad sino a ambicionar más. Encontré mi tabla de salvación en la composición, en el escenario, y me gusta ayudar, dentro de lo que yo pueda hacer, a activar las conciencias gracias a un concierto y a que el ser humano sea más humano.

"Encontré mi tabla de salvación en la composición, en el escenario, y me gusta ayudar, dentro de lo que yo pueda hacer, a activar las conciencias gracias a un concierto y a que el ser humano sea más humano"

Ha admitido públicamente que abusó del canalleo y que anduvo sumergido en la "prosa gris". Usted, como Sabina, ¿lo niega todo?

(Risas) Soy un Sabina con Pedro Ximénez en la sangre, más dulzón. La vida del músico y de los entornos y los postconciertos, en esos ámbitos, es fácil perderse, pero a veces perderte te viene bien para encontrarte, aunque algunos desgraciadamente se queden por el camino, y casualmente los más sensibles y talentosos. Pero a mí me ha salvado el equilibrio de vida matrimonial y el ser padre. Estás demasiado solo cuando te bajas de un escenario y puedes refugiarte en tonterías.

Ha anunciado que va a publicar un poemario, ¿a quién le gustaría acercarse más, Bécquer o Lorca?

Estás mencionando a mis dos amores platónicos. Si se pudiesen unir, imagínate el cóctel. Lo que me gustaría sobre todo es no sentirme un intruso en un terreno que no es el mío. Soy un cantautor humilde que lleva 25 años escribiendo canciones, que ha escrito muchos éxitos... Últimamente me han hecho un encargo para componer una canción para La casa de Bernarda Alba, que verá la luz en el cine el año que viene, y es una de las obras emblemáticas de García Lorca. Pues yo con ese encargo soy más feliz que siendo número 1 en las radio fórmulas.

¿Por qué motivo se metería en camisa de once varas en las redes sociales?

Si te digo la verdad, la conversación que se mantiene en la barra de un bar, con cuatro copas o tres cervezas, no se puede extrapolar a las redes sociales. Con lo cual, la primera opinión y ese calentón es mejor enfriarlo en tu intimidad, sin subirte al pedastal de tu pantalla digital y precipitarte. Cuando ves que están diciendo barbaridades o hay insultos personales, te puedes calentar, pero al final es una pena que esta nube de cuatro gatos cree tanta polémica cuando la mayoría del que te sigue o le da a un me gusta es libre de hacerlo. A veces descifras hasta dónde puede llegar la mente humana, cómo se puede faltar tanto el respeto, pero lo mejor es no hacerle caso, enfriarlo y meterlo en el congelador de que todo te resbale. Cuando yo empecé con la música no existía nada de esto, yo me mojaba con mis colegas, en la furgoneta, en un camerino... Exponer todo tan libremente en las redes sociales creo que es un error tanto para el que lo expone como el que se siente aludido. Es una pena que nos pueda tanto nuestro lado Caín. Sobre eso va el poemario, sobre las ideologías de la raza humana que te crean cortocircuitos y te llevan a plasmar o imaginar cosas que, con sensatez y coherencia, no harías.

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