Damajuana: el bar de los músicos que vio nacer a Los Delinqüentes

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El café bar de calle Francos cumple su vigésimo aniversario en este 2017 como un auténtico referente cultural del centro de Jerez y con la música como eterna protagonista.

Cuando Luis García-Pelayo comentó a sus amistades que pretendía montar un bar en Francos, allá a finales de los 90, más de uno le dijo que estaba loco. La estrecha calle, hoy en bajos momentos, era además por entonces un lugar en el que incluso “daba miedo pasar por la noche”. Sus vías de escape, hacia las collaciones de San Marcos y San Lucas, eran usadas por tironeros y atracadores de poca monta para escapar rápidamente tras dar sus golpes, de ahí que montar un negocio, y más de estas características, pareciera una mala idea. Sin embargo, el tiempo acabó por darle la razón a Luis. Damajuana celebra en este 2017 su veinte aniversario consolidado no ya solo como un bar de copas, sino como un verdadero centro cultural en pleno centro de Jerez en el que la música y el arte han ido de la mano durante todos estos años.

Pero volvamos a los ya lejanos 90. El inmenso inmueble que hoy alberga Damajuana, una casa palacio de finales del siglo XVI, con un precioso patio porticado de columnas de mármol de Carrara, fue prácticamente de todo antes de un bar: una peña Atlética, el Colegio de Árbitros, la Hermandad del Trabajo, la Asociación de Amas de Casa, un colmao… En 1994, Luis, junto a su hermana, monta una tienda de material de montaña, Saltamontes, muy recordada por los aficionados a este mundo. El patio de la casa alberga un rocódromo que hace las delicias de los amantes de la escalada, pero la llegada del gigante Decathlon a El Puerto de Santa María supone una puñalada para el negocio, que tiene que cerrar. Los hermanos García-Pelayo no se rinden y montan, aquí también, una tienda de muebles de decoración procedentes de Marruecos. A todo esto, el propietario del colmao, que estaba instalado en el espacio que hoy ocupa la barra interior de Damajuana, se jubila. Es 1996 y Luis, que durante dos Semana Santa había abierto el patio para vender montaditos, perritos calientes y refrescos —con mucho éxito— decide que lo siguiente que albergaría ese edificio sería un bar.Tras una concienzuda obra Damajuana abre en 1997, pero ocupando menos de la mitad del edificio que hoy día, tan solo la barra interior —el antiguo colmao— y el patio anexo. El rocódromo se mantiene instalado hasta 2001, ya que en la actual sala de arte estaba instalado el club de montañeros, y en 2005 cierra la tienda de muebles, que ocupaba el espacio que ahora alberga el tabanco Romate, que inicialmente se abrió como crepería. “Esto al principio era un bar más tranquilo, al que venía gente relacionada con el mundo de la montaña”, recuerda Luis. Pero el verdadero giro de 180 grados llegaría de la mano de tres chavales de Jerez, tres amigos que querían triunfar en el mundo de la música. Se hacían llamar Los Delinqüentes.

El bar de los músicos

En Damajuana se consideran actualmente un bar de músicos, pero eso se debe en gran parte a Josema García-Pelayo, hermano de Luis y actual encargado del estudio La Bodega, ubicado en un extremo del local. Josema, que había estado componiendo jingles publicitarios y música para televisión, pensó que en Jerez había posibilidades de trabajar con los artistas locales. Empieza con el grupo Palo Cortao y después es responsable de la primera maqueta de Los Delinqüentes. Pronto las discográficas se interesan por el trabajo de Migue, Marcos y Diego y el estudio crece en paralelo a ellos. De un estudio se pasa a tres y por ellos no solo graban prácticamente todos los artistas flamencos de Jerez, sino otros de reconocido prestigio a nivel nacional e internacional como Rosario Flores, Miguel Poveda, Bebe, Estrella Morente, El Cigala, María Jiménez, Kiko Veneno, Muchachito, Leiva, Joaquín Sabina...

El estudio crea un punto de encuentro de artistas de la música, que a veces actúan de manera improvisada. Se crea un halo bohemio que va transformando el original bar de copas en un centro cultural, que en 2006, “con el auge garrapatero”, se refuerza con la inauguración, en su planta superior, de la sala de arte, un complemento más a lo que pretendían los García-Pelayo que fuera Damajuana, que en los últimos tiempos ha incorporado jornadas de intercambios de idiomas, todos los martes de ocho a diez de la noche, y en breve sumará clases de swing.Luis reconoce que su inspiración a la hora de montar Damajuana fue el desaparecido Tragaluz, en la calle Almenillas, un bar musical en el que habían actuado desde Aute a Sabina. “Yo nunca quise tener licencia de discoteca”, afirma. Y es que, el principal éxito de Damajuana ha sido el convertirse en un lugar en el que nadie se siente raro o fuera de su ambiente. “Aquí tenemos un seguridad en la puerta, pero entra todo el mundo. Aquí no nos guiamos por las pintas”. Eso sí, aquí “está prohibido el reaggetón y la música de Operación Triunfo”.

Sin embargo, no todo han sido buenas noticias en estos años. Damajuana, que ha dado vida a Francos, también ha sido centro de las críticas por parte de vecinos, que denuncian el ruido y la suciedad que generan a veces sus clientes, sobre todo en Navidad. “En lo que pase fuera de aquí ya no podemos meternos, y aunque no estamos para poner soluciones, las vamos a intentar poner en la época de Zambombas”, señala Luis, que no obstante pide al Ayuntamiento mayor implicación. “Si yo paso de cinco camareros a 18 en Navidad, porque se multiplican los clientes, tiene que ocurrir lo mismo con el número de barrenderos. Y que también se coloquen sanitarios por las calles, como pasa en Cádiz en Carnaval”.

El veinte aniversario de Damajuana también se ha visto ligeramente empañado por la obligada cancelación de su programación de conciertos de verano. Paradójicamente, en Andalucía los locales con licencia de bar musical no pueden tener música en directo. “Tendría que cambiar la normativa, hasta entonces, salvo en épocas concretas que hay autorización municipal, no podemos ofrecer música en vivo”, lamenta Luis, que da otro dato. “El problema de la calle San Pablo no nos ha beneficiado. Al contrario. El que haya menos ambiente en el centro de Jerez nos perjudica a todos. Y en Sanlúcar, que el Ayuntamiento sí ha permitido música en la calle, no se ha cabido este verano. Ha estado como nunca”.

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