El doctor Juan Salguero publica 'La Casa de las Comedias y la actividad teatral en Jerez de la Frontera durante el Siglo XVII', una investigación 'arqueológica' que evidencia la intensa vida escénica en la entonces segunda ciudad más importante del reino de Sevilla.

Entre el esforzado arqueólogo y el suspicaz detective policiaco lupa en mano, aparece Juan Salguero Triviño. Un doctor en Filología Hispánica que se ha pasado los tres últimos años buceando en protocolos notariales y actas capitulares del Archivo Municipal para reconstruir la historia del teatro durante el siglo XVII y hasta su prohibición a principios del XVIII en la segunda ciudad más importante del reino de Sevilla, Jerez. Licenciado en Filología Hispánica por la UNED, doctor por la Universidad de Sevilla desde 2014 y afincado desde hace más de 40 años en la ciudad, este extremeño llegó a la capital del vino “de casualidad”; pero desde entonces, no ha dejado de cultivar una pasión febril por el teatro y por la historia de la que considera su tierra. "Me siento un jerezano más".

La Universidad de Sevilla acaba de publicarle La Casa de las Comedias y la actividad teatral en Jerez de la Frontera durante el Siglo XVII, un exhaustivo estudio de la intensa actividad escénica que se vivió esencialmente en el Corral de Comedias ordenado construir en 1622 por el Cabildo municipal. Situado en la calle Santa Isabel, este espacio público —hoy patio trasero del palacio del Conde de los Andes— albergaba representaciones que se sucedían, especialmente en verano, hasta bien entrada la tarde. En las sillas del patio se mezclaba algún artesano de la ciudad con hidalgos y comerciantes, mientras que los llamados aposentos eran las actuales salas VIP para la alta alcurnia, el clero y los caballeros veinticuatro —los concejales de la época— que acudían a los espectáculos en aquella corrala de madera. La publicación no solo documenta la vida teatral en la ciudad, con el paso de más de 60 compañías en ese tiempo, sino que ofrece una radiografía de la sociedad de la época, la cual encontraba en la escena uno de sus escasos divertimentos. "Pero no fue exclusivamente una diversión; también el teatro formó a millones de espectadores analfabetos, otorgándoles un acervo de valores y de pautas morales que se encerraban en ese repertorio de obras dramáticas", sintetiza el autor.
Hasta ahora, Jerez no aparecía en las investigaciones del teatro en España durante el XVII. Apenas unas referencias de un archivero local decimonónico, Antonio Fernández Formentani, y otros apuntes de Juan de la Plata. Pero poco más. Salguero anotaba hace años alguna alusión al paso de comediantes por estas tierras pero en todo momento pensaba que debía de haber mucho más. “Buscaba algo más definitivo. Empecé a tirar del hilo y al final ya tuve que parar porque esto es como los yacimientos arqueológicos, siempre puedes seguir escarbando”. Comenta que, a pesar de que a la ciudad venían todas las grandes compañías que pasaban por Corrales reputados de Madrid y Sevilla, nada de esa actividad se reflejaba en las investigaciones publicadas. “Descubres tesoros porque es una historia muy rica que estaba ahí enterrada”. Su directora de tesis, la doctora Piedad Bolaños, también lo vio claro: “Ha tenido una gran paciencia y una gran pericia para el ensamblaje del estudio”. "He llegado a la conclusión de que Jerez tuvo una importante vida teatral, no solo en el Corral, sino en todos los actos sociales, copiando el protocolo de Madrid, en los entierros o las bodas, o también durante el Corpus, con una presencia muy importante de lo parateatral", argumenta el doctor. 

¿Cómo era esa actividad teatral en la zona? "El público iba al Corral a eso de las dos de la tarde, ya que no había luz ni se podían encender velas; tengo documentado que hay un toldo que se corre para preservar del calor —se llega incluso a proyectar una cubierta que finalmente no se lleva a cabo por la mala situación de las arcas municipals (¿les suena?)— y se hacían cuatro o cinco horas seguidas de espectáculo ya que también solía haber bailes, entremeses… Era una tarde que se pasaba en el teatro". Las compañías eran de repertorio, con una serie de obras preparadas, y cada día representaban una distinta. Aunque el espacio era público, el pueblo llano apenas tenía acceso al mismo. "La capacidad económica de la mayoría de la gente del siglo XVII era paupérrima, por lo que eran artesanos, comerciantes y, sobre todo, la clase dirigente la que se reservaba asiento. También el Cabildo catedralicio pedía reserva en algún aposento".
En su estudio, en el que ha empleado más de 200 documentos, Salguero ha querido indagar en cómo funcioba el Corral, qué compañías vinieron a Jerez, cómo era la vida de los comediantes del siglo XVII... Expurgando en miles de legajos y actas capitulares, lo mismo se ha encontrado con el permiso de un padre para que su hijo se colocara de aprendiz con un zapatero que con una deuda en un mesón... "He ido reconstruyendo toda la historia como si fuera un puzzle; no llegas al Archivo y pides una relación de los documentos donde aparezca teatro en Jerez, sino que a partir de indicios igual te encuentras con un contrato de un comediante en un notario determinado de la ciudad que con mil curiosidades". Y relata apasionado: "Te puedes pasar toda la mañana sin hallar nada y anotando otras mil cosas curiosas que te encuentras, porque esos documentos son la vida de Jerez, es el periódico de Jerez. Lo encuentras todo: venta de esclavos, quién vendía vino, quién contrataba con quién, o te encuentras noticias de un librero junto a la Puerta Real...".

La publicación, que ya se puede encontrar en las librerías, ha permitido a su autor conocer más de cerca el modus operandi de aquellos caballeros veinticuatro. Como concejal del Ayuntamiento de Jerez que fue entre 2007 y 2011, Salguero no lo duda: "Cuando me adentré en la lectura de actas capitulares y vi las ocupaciones de los caballeros en aquella época me encontré grandes similitudes, y de alguna forma la idiosincrasia se mantiene, aunque por supuesto la vida social y cultural no tiene nada que ver entre aquel momento y el actual". Por su experiencia en la investigación del pasado de la ciudad, "la historia va dando altibajos pero Jerez es una ciudad que se preocupa por la cultura y que quiere seguir desarrollando actividades culturales; a veces por inclemencias económicas o políticas hay altibajos, pero Jerez no va a dejar caer el nivel cultural que tiene. A diferencia de lo que sucedió con aquel Corral de Comedias del XVII, el sufrido Teatro Villamarta "va a seguir para adelante: ni los poderes políticos ni el público van a dejar que se venga abajo".

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