El 7 de julio de 2017 a las 21:00 horas, en el Jardín de La Luna Nueva, una voz se presentaba así: "Hola me llamo Cristina Fallarás, tengo 50 años, ¿qué tal?". Este podría ser uno de los comienzos de los incontables artículos que ha escrito la gran Fallarás. Con más de 30 años de experiencia como profesional de la comunicación —"he trabajado en todos los medios menos en La Razón, ABC y la Cope"— es desde hace una década cuando algunos empiezan a conocerla como "la desahuciada que narra".

"Me he convertido en una pesada, en una agonías que va de pueblo en pueblo contando sus penas", expresó hace cerca de tres años durante un acto al norte de España". Esa historia, su historia, le ha valido como una experiencia vital que necesita narrar y que sea escuchada por los demás. Sobre todo, para amplificar que eso de la pobreza es algo que puede ocurrirle a cualquiera, incluso a una periodista y novelista que, de repente, se ve en la calle con sus dos hijos y tiene que colarse en el Metro para llevarlos al colegio.

Fallarás comenzó la noche en Jerez deslumbrada por la mezcla entre el color añil de las paredes y la buganvilla del jardín. La velada reunía todas las claves para ser mágica: un lugar de ensueño, una voz libre y un público curioso por conocer a fondo a la primera protagonista de Los Veranos de lavozdelsur.es, que han contado con el apoyo y patrocinio de Librería Luna Nueva, NH Hotels y Tabanco El Pasaje. Después de dimitir como directora de Diario16, en su versión digital, hace ya un tiempo, Fallarás, que en la actualidad colabora para CTXT, Público, Las Mañanas de Cuatro, y varios medios latinoamericanos, explicó por qué se fue de ese último cargo.

"Hay que ejercer la sensatez", expuso, y es que confesó que dimitió porque había exigido un mínimo de retribución para los colaboradores al cabo de unos meses pero dichos sueldos no llegaron, algo que a estas alturas parece una tónica habitual en el periodismo. "Hemos llegado a un punto en que el periodista ya no es un trabajador", declaró. Recibió muchas críticas por parte de los colectivos feministas, que no entendían su renuncia de un espacio que difícilmente conquista una mujer. Ella se defendió: "El hecho de que, como feminista, ejerza una situación de poder, no significa que sea insolidaria con lo que me rodea".

Combativa, transgresora y con una retórica "salvaje" y "bestia", Fallarás absorbió a un público que desde sus sillas no paraban de asentir con cada una de sus afirmaciones. "No hay paz en este país porque la construcción de la democracia la hizo alguien que pactó con el crimen. En el año 1977 al pactar los partidos democráticos con los franquistas, crearon una democracia que no ha juzgado el crimen. Son hijos de la impunidad y corresponsables de ello. Hay mucha gente en este país con cargo de conciencia". La periodista reconoció sus orígenes de clase alta-media franquista y muy católica. Pero sostuvo que a los 15 años abandonó el cristianismo y abrazó el comunismo.

De principios firmes, pero de opinión voluble, "cambio de opinión si me da la gana", como ella misma destacó, sufrió un suceso que le cambió la vida. "Yo fui pobre por lo que me quitaron, no por lo que viví". Fallarás relató su desahucio y su situación de pobreza una vez que el periódico gratuito ADN (de Grupo Planeta), que dirigió y articuló, la echó "a la puta calle" embarazada de ocho meses. Luego, relató las condiciones que le ofrecieron: "Hazte autónoma y te contratamos. Falso. Ve al paro, pero ya no tienes paro porque te has hecho autónoma. Una serpiente burocrática de la que tienes que escapar". Y así lo hizo

. En un acto moderado por Claudia González Romero y Vanessa Perondi, periodistas de lavozdelsur.es, no faltaron experiencias personales, críticas, mil y una anécdotas del acoso sexual que Cristina Fallarás ha sufrido por parte de directivos y representantes políticos, reflexiones sobre el franquismo y la falsa democracia actual. "¿Recortes del PP? La crisis es una construcción de la pobreza y la infamia. La crisis no existe. Somos unos de los países más ricos del mundo pero la corrupción se ha llevado cerca de 90.000 millones de euros de dinero público. El dinero solo ha cambiado de menos", expresó con su habitual vehemencia. Los hechos le duelen y le irritan, como defensora de lo público. Finalmente, la periodista nacida en Zaragoza terminó el acto dilapidando a la profesión periodística tal y como se conoce hoy. "Estamos en un paradigma digital con el que no se puede sostener el periodismo. Los periodistas somos intermediarios, pero ahora la gente va directamente a la fuente. Ahora el periodismo es un sistema de intermediación innecesario que genera ruido", arremetió. Sin embargo, arrojó un poco de luz y ofreció una alternativa: "La esperanza es generar un tipo de análisis complejo para dar una respuesta global a preguntas complejas". Si bien para Cristina Fallarás la imprenta creó la circulación de ideas a partir del siglo XV, ahora es la digitalización, un invento a su altura, la que ha generado una nueva revolución llevándose por delante aquello que una vez hizo posible aquella herramienta de Gutemberg. 

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