Las cinco hermanas que decidieron abrir una librería durante una cena de Navidad

Han pasado diez años desde que Las Libreras se embarcaran en este negocio, que ha dotado a Puerta Tierra de un espacio exquisito para la lectura de fondo y los libros infantiles y juveniles

Susi, Pati y Auxi Raposo, en Las Libreras, hace escasas semanas. Autora: Carmen Marchena.
Susi, Pati y Auxi Raposo, en Las Libreras, hace escasas semanas. Autora: Carmen Marchena.

En una cena de Navidad, como si de un cuento se tratase, cinco hermanas gaditanas decidieron abrir una librería. Lola, María José, Auxi, Pati y Susi Raposo Navarrete lo tuvieron claro: “O nos metíamos todas o no lo hacíamos”. Dos de ellas venían de trabajar durante años en librerías, pero a todas les interesó siempre este mundillo. Así nacieron Las Libreras, un negocio al que todavía califican de “locura” por embarcarse hace diez años en plena crisis y en el que hoy día “siguen luchando” en medio de otra sobrevenida por el coronavirus.

Las Libreras es una librería de fondo que oxigena la Avenida Cayetano del Toro de Cádiz. Sus grandes cristaleras hacen esquina con la Plaza Bécquer y guarda entre sus estantes las más variadas lecturas para los vecinos y las vecinas de Puerta Tierra. Actualmente se encuentran en activo Auxi, Pati y Susi, ya que las hermanas mayores se prejubilaron, y por ellas entraron Cristina, la hija de Lola, y José, un chico que hizo las prácticas hace unos años y al que finalmente le hicieron un contrato. “Tenemos pequeñas secciones de todos los temas”, comenta Auxi en la planta baja del local. “Aunque la lectura infantil y juvenil siempre ha tenido aquí un trato especial y cariñoso, por darle vidilla a los más pequeños que son el futuro”, añade su hermana Pati, rodeada de cajas de pedidos.

Interior de la librería
El espacio interior de la librería, con un amplio número de referencias.

Las paredes coloridas dan muestra del gusto de estas libreras por los libros ilustrados, a los que aseguran haberle dado un papel protagonista. En este espacio dedicado a la lectura iniciática de los más pequeños destacan el club de lectura para niños y niñas que desarrollaban antes de que irrumpiese la pandemia. “Venían una vez al mes y era muy emocionante ver a pequeños, de entre tres y siete años, contándose los cuentos que más le habían gustado con la ayuda de la mamá o del abuelo”, explica Pati. Un proyecto intergeneracional que solo con nombrarlo ilumina la cara de estas dos hermanas. Tanto es así, que Auxi reconoce que la primera vez que asistió, ya que ella se encarga del club de adulto, se le pusieron los vellos de punta “por la entonación con la que leían los relatos y la retentiva que mostraban los más pequeños”.

Entre estanterías dedicadas a dinosaurios, animales y atlas aseguran que “no todo está perdido con la juventud”, y aunque reconocen que “hay pocas personas que leen, las que leen, leen mucho”. Auxi se sorprende y se congratula de que haya niños que reconozcan y sepan apreciar el olor a libro. Y cuenta que a la vuelta de los colegios y comedores todavía hay quienes paran a sus padres en la puerta de la librería para que le compren un libro. Ponen como ejemplo a María, una clienta de 10 años, a la que su madre ha llevado a la librería desde que nació y que se ha convertido en una lectora acérrima. “El otro día vino con el padre pidiendo directamente Las Brujas de Dahl Roadl con unas ilustraciones específicas; lo tenía clarísimo”, comenta Auxi.

Las Libreras creen firmemente en el fomento de la lectura en la escuela, de ahí a que su trabajo haya trascendido más allá de la librería. Comenzaron haciendo ferias de libros en colegios e institutos, aunque afirman que con los años la venta ha caído bastante, bien por falta de presupuesto o de interés.  “Los niños deberían saber que leer les da unas vivencias, una experiencia y una madurez para que nadie decida por ellos”, apunta Auxi, que considera insuficiente el tiempo que se le dedica a la literatura en televisión y radio. Al hilo acierta con una frase del ensayista José Antonio Marina: “Para criar un niño hace falta un pueblo entero”. Porque, al fin y al cabo, la educación depende de un engranaje que integran las madres, los padres, los profesores, los medios de comunicación y el lugar donde vivas, espeta la librera.

En este ahínco por fomentar y educar en la lectura, también han organizado talleres de escritura creativa con el escritor isleño, Paco Ramos Torrejón, presentaciones de libros de diversas temáticas, actividades con la Asociación de personas lectoras y un club de lectura para adultos con libros de editoriales independientes que las libreras seleccionan escrupulosamente. Las actividades también sobrepasan el terreno de los libros y se han desarrollado talleres de pintura con José Antonio López, encuentros de danza con el Centro Albacalí por el Día de la Mujer y en colaboración con Carmen Pérez del centro de danza de la Universidad de Cádiz. “Por eso le pusimos ruedas a las mesas”, interviene Pati, “para dejar el espacio despejado con facilidad". 

Sostienen que el trato con el cliente es fundamental y que a través de esa sinergia aprenden e incluso se informan de novedades, "ya que en ocasiones la rutina de trabajo nos impide ver todo lo que existe en el mercado". Sin embargo, Auxi aprecia una diferencia del cliente de Puerta Tierra con el del casco antiguo. "Aquí viene mucha gente a que le recomiendes o a comprar un regalo, por el contrario, en las librerías del centro suele haber más personas que entran a bichear", recalca. Eso sí, las excepciones en Las Libreras siempre van en busca de pequeñas editoriales a las que, aseguran, "siempre les hemos respetado un espacio". Los géneros que mejor se venden son la novela negra y la psicología práctica. Y entre los autores y las autoras más vendidos destacan, apunta Auxi, "los de siempre": "Lorenzo Silva, Eduardo Mendoza, Almudena Grandes... Los premios Planeta". Aunque incide en que tienen otro público al que le ofrecen editoriales como Asteroide, Impedimenta o Acantilado, que "cada vez están calando más", asegura esta librera con décadas de experiencia en el sector.

El feminismo también es un tema central en las nuevas peticiones de la clientela, sobre todo, cuentan, "desde el famoso 8M de 2018". Las hermanas tienen reservada una estantería para ello y creen que se está tomando más conciencia e interés por aprender de este tema, tanto jóvenes como mayores. "A la vista está como vuelven a venderse los libros de Gemma Lienas, El segundo sexo de Simone de Beauvoir, y los libros tan solicitados de la escritora africana, Chimamanda Ngozi Adichie, autora del conocido Todos deberíamos ser feministas, explica Pati. Por su parte, Auxi destaca "haber tenido la suerte de contar en la librería con Octavio Salazar presentando un par de libros". "Ha sido increíble escucharle hablar de nuevas masculinidades, tan importantes para la igualdad", expresa.

Planta baja de Las Libreras.
Las Libreras es la librería más grande de Puerta Tierra.

Con las restricciones se vieron obligadas a abrir de 10 de la mañana a 6 de la tarde sin descansos a mediodía y sienten que ese esfuerzo se lo ha agrecido mucha gente. Mañana comenzarán con los nuevos horarios para adecuarse a la disponibilidad de la clientela. Durante el confinamiento tuvieron que estar cerradas como todo comercio, aunque al principio intentaron atender a lectores y lectoras más fieles con un servicio especializado que les llevó a entregar libros en las casas más cercanas. "Hicimos lo que pudimos", recuerda Pati, que advierte que finalmente tuvieron que dejarlo "por el riesgo que suponía y por solidaridad con el resto de librerías". Estar cerradas fue "horrible" para ellas, pero sus clientes han respondido muy bien y se sienten dichosas por ello. "Este barrio nos ha acogido muy bien siempre y cuando abrimos en mayo tuvimos la misma sensación que cuando la inaguración", relata Auxi. Mientra estuvieron cerradas recibieron muchísimas peticiones, aunque no aceptaron el pago por adelatando para tener una mayor organización de los pedidos. "La gente estuvo dispuesta a ayudar lo máximo posible", insiste Pati.

A las puertas de la Navidad tienen la impresión de que se están adelantando las compras y que se está tomando más conciencia con el comercio local y de barrio. "Han venido algunos padres y madres con las cartas de los reyes de sus hijos en las que especificaban que los libros que querían, por favor, se encargaran en librerías y no por internet", apunta Auxi con una sonrisa. Son conscientes de que están cambiando las maneras de vender, de lo complicado que está el mundo del libro, pero se muestran tranquilas y, sobre todo, agradecidas por la fidelidad de sus clientes. "De ventas seguimos más o menos igual, solo que ahora existen otros canales". Las Libreras no tienen página web, pero trabajan con distribuidoras que envían los libros a cualquier punto de España, aunque su fuerte sin duda está en la venta de proximidad, "y mira que a la gente de Cádiz le cuesta trabajo moverse", indica Pati con tono jocoso.

Las Libreras recomiendan

Para lectura infantilLas niñas serán lo que quieran ser de Raquel Díaz Reguera. "El título lo dice todo, si los padres lo leyéramos aprenderíamos mucho", acierta Pati. "Dicen que es para niños, pero cuando lo leo me emociono y pienso que lo debería leer todo el mundo. Está muy bien escrito y acompañado de unas ilustraciones maravillosas", comenta. Otro tíulo sugerido es ‘El gran libro de los super tesoros (que de verdad importan)’ de Susana Isern. "Te presentan a un niño o a una niña y te explican el tesoro que tienen, como los recuerdos o el amor, o resaltan grandes valores como el conocimiento. Hay otro con el mismo formato que trata los super poderes de cada niño, por ejemplo, la paciencia, la atención o la música", explica Pati.

Entre las lecturas destacadas para adultos, Auxi recomienda Panza de Burro de Andrea Abreu: "Es la foto, la estética, su sorprendente lenguaje con cierto parecido al de Cádiz y sus expresiones. Trata muy bien el descubrimiento de la sexualidad en las niñas, la crítica de las Canarias pobre y rica, el turismo... Hay mucha frescura en su escritura. Por otro lado, Cervantes para cabras, Marx para Ovejas del autor sevillano, Pablo Santiago Chiquero. "Una historia absurda con lenguaje quijotesco, salvando las distancias, que usa unos calificativos y una manera de expresarse muy original. La historia transcurre en una familia de cabreros durante la Segunda República. De toque humorístico con su aire reivindicativo, pone sobre la mesa muchos temas importantes como le puede pasar a también a Los Asquerosos de Santiago Lorenzo", concluye Auxi.

LIBRERIAS CADIZ 1
Auxi muestra el libro de Pablo Santiago Chiquero.

 

 

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