Blas Infante junto a otras figuras del andalucismo histórico que suscribieron el Manifiesto de la Nacionalidad, en una imagen de archivo
Blas Infante junto a otras figuras del andalucismo histórico que suscribieron el Manifiesto de la Nacionalidad, en una imagen de archivo

"Ciudadanos andaluces (...) Sentimos llegar la hora suprema en que habrá de consumarse definitivamente el acabamiento de la vieja España, la cual va a desvanecerse como una sombra antes de que concluya este instante solemne de la vida mundial: puente entre la eternidad de un pasado de locura, manchado de sangre y vestido de artificio, y la eternidad de un porvenir consciente de la finalidad creadora de la vida universal, a cuyo cumplimiento se ordenarán, con intensos fervores, las eficiencias puras de las energías humanas". Así comenzaba el Manifiesto de la Nacionalidad, acordado el 1 de enero de 1919 en Córdoba y que sería ratificado semanas más tarde, el 25 de marzo, en la Asamblea Autonomista celebrada también en la ciudad califal. Un documento que venía al calor de la Asamblea de Ronda, que también ha celebrado su centenario recientemente.

A pocos días de la constitución más que probable de un ejecutivo formado por Partido Popular y Ciudadanos en la Junta de Andalucía, este documento del andalucismo histórico cobra una relevancia máxima por su contenido. Ciudadanos y PP necesitan el apoyo de la formación ultraderechista y españolista Vox, con doce diputados en el Parlamento de Andalucía, y que no reconoce a Andalucía como comunidad autónoma, pese estar representados en su parlamento autonómico. Pese a ello, en el preacuerdo suscrito por Juanma Moreno y Juan Marín, que aspiran a ser presidente y vicepresidente de la Junta respectivamente, se habla claramente de "defensa del Estado de las Autonomías" manteniendo en el status quo reinante desde la configuración del orden territorial actual en la Transición Española y desde la aprobación de la última reforma del Estatuto de Autonomía en febrero de 2007.

En el preámbulo del Estatuto de Autonomía de Andalucía se menciona precisamente el Manifiesto de la Nacionalidad: "El Manifiesto andalucista de Córdoba describió a Andalucía como realidad nacional en 1919, cuyo espíritu los andaluces encauzaron plenamente a través del proceso de autogobierno recogido en nuestra Carta Magna. En 1978 los andaluces dieron un amplio respaldo al consenso constitucional. Hoy, la Constitución, en su artículo 2, reconoce a Andalucía como una nacionalidad en el marco de la unidad indisoluble de la nación española". Una nacionalidad histórica, según se sostuvo en esta última reforma, que venía a actualizar no con el apoyo explícito de todas las fuerzas políticas el primer Estatuto de Autonomía,  "ratificado por los andaluces y andaluzas el 20 de octubre de 1981", que la última reforma reconoce como "herramienta fundamental" que nos permite hoy "abordar la construcción de un nuevo proyecto que ponga en valor y aproveche todas las potencialidades actuales de Andalucía".

Un hombre emula a Blas Infante para presentar el XVI Congreso de la Fundación a cien años de la Asamblea de Ronda el pasado mes de noviembre. Foto: Sebastián Chilla.

No obstante, aquel texto del primero de enero de 1919, se encuadra en un momento social y político convulso, próximo al fin de la Restauración y del turnismo político característico de esa época. Una situación inestable tanto en el ámbito económico como en el territorial que hace comprender que algunos de sus análisis sean de extrema actualidad como los propios fundamentos del texto, que son la abolición de los poderes centralistas y la proclamación de Andalucía libre: "En todas las regiones o nacionalidades peninsulares, se observa un incontrastable movimiento de repulsión hacia el Estado centralista. Ya no le vale resguardar sus miserables intereses con el santo escudo de la solidaridad o unidad, que dicen nacional".

En varios de sus epígrafes llama a romper con "la vieja España" a la que considera que hay que derrotar siendo "fuerzas impetuosas, elaboradoras, en la interna agitación de una nueva vida hermana a la que va a triunfar en el mundo". Para ello, los andalucistas históricos no dudaban hace ya un siglo declararse como separatistas. "Declarémonos separatistas de este Estado que, con relación a individuos y pueblos, conculca sin freno los fueros de justicia y del interés, y sobre todo, los sagrados fueros de la libertad; de ese Estado que nos descalifica ante nuestra propia conciencia y ante la conciencia de los pueblos extranjeros". Todo un alegato contra la España de la Restauración Borbónica y la España centralista que hoy algunas fuerzas políticas en auge reivindican en su discurso político.

Además del Padre de la Patria Andaluza, Blas Infante, el texto fue firmado por Inocencio Fé, Emilio Álvarez, Juan García Jiménez, Manuel Rosi, Dionisio Pastor, Eloy Vaquero, Francisco Azorín y Francisco Córdoba.

Accede al documento completo del Manifiesto de la Nacionalidad acordado el 1 de enero de 1919 en Córdoba, que aporta el doctor Manuel Ruiz Romero.

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