El bordado en Jerez cuenta con un nuevo taller: "Nadie se hace rico con la artesanía"

Desde hace un año, José Segura se ha establecido en la ciudad después de cinco años de estancia en Palencia; se suma a los dos talleres que ya dan nombre y prestigio propios al arte del bordado Jerez.

El bordador en su taller del barrio jerezano de San Pedro, entre bastidores.
El bordador en su taller del barrio jerezano de San Pedro, entre bastidores. MANU GARCÍA

Entre las callejuelas del barrio de San Pedro, o de la Albarizuela, cada día desde hace un año un artesano se afana, entre puntadas de oro entrefino, terciopelos y diseños, en la ancestral labor del bordado. José Segura Núñez abre las puerta de su taller a lavozdelsur.es. Lleva abierto un año aproximadamente, una pyme que emplea a cinco personas en la creación de túnicas, mantos, sayas, estandartes, todo en bordado a realce. Actualmente existen tres talleres en Jerez que se dedican a esta labor. Todo tienen encargos, dan empleo y crean una marca de calidad de Jerez en el arte sacro.

José Segura supervisando el trabajo de una de sus bordadoras.  MANU GARCÍA
José Segura supervisando el trabajo de una de sus bordadoras.   MANU GARCÍA

Son dos habitaciones que saben a cofradía por sus cuatro costados. Incluso tiene una dolorosa a tamaño natural que la viste José Carlos Gutiérrez. Huele a incienso y todo es calma y silencio, el que se necesita para concentrarse en una labor difícil y muy delicada. Hay que ambientar el entorno para que cada puntada esté inspirada y exacta al diseño que se sujeta en los bastidores. Ahora tiene, sobre varios de ellos, dos túnicas de Cristo, un estandarte, una saya ya terminada. Casi todo es para fuera de Jerez excepto dos piezas que se quedarán en la ciudad y que serán estreno la próxima Semana Santa: una túnica en morado y oro para el Soberano Poder y otra sobre tisú de plata y oro para el Señor del Consuelo.

En la calle Doctrina se ubica desde hace un año este coqueto taller 

José Segura empezó en Jerez a dar los primeros pasos. Después ‘hizo las américas’, se marchó a Palencia, a la Escuela de Arte, donde se formó en la restauración de tejidos a la vez que abría taller allí. Estuvo cinco años hasta que “la tierra tiró de mí”. “El norte se parece mucho al sur en cuanto a estilo”, afirma el artista. Se pensó mucho en donde instalar el taller, “tenía que ser en el centro, un sitio castizo de Jerez”. Se dedica al bordado porque es muy cofrade -Viga y Prendimiento-: “uno va creciendo y te van surgiendo inquietudes. Una de ellas fue el bordado”. Reconoce que el aprendizaje es lento. Él estuvo diez años formándose para “asentarte con una buena base”, subraya.

El artesano trabajando en una de las piezas que entregará para esta Semana Santa.   MANU GARCÍA
El artesano trabajando en una de las piezas que entregará para esta Semana Santa.   MANU GARCÍA

Explica que hoy esa formación es más complicada dado que ha desaparecido la figura del aprendiz, antes tan común en los talleres artesanales. “Tener un aprendiz lo que te cuesta son disgustos”, reconoce Segura. Explica, dejando de lado todo romanticismo, que este sector artesanal ha tenido que adaptarse a la realidad fiscal y laboral. “Tuve la suerte que mis tiempos fueron otros y aprendí con maestros además de ser autodidacta e investigar y estudiar mucho”, explica el bordador cuyo oficio considera que no puede separarse del arte.

“Nadie se hace rico de la artesanía, pero vamos tirando del carro”, dice el bordador que al mismo tiempo reconoce que ese tirar hacia delante con cinco empleados, los gastos propios además de los fiscales, hay que estar preparados psicológicamente. Precisamente alude a los derechos que se deben conquistar aún ante la Administración para conseguir un mayor apoyo a estos oficios: “Necesitamos un respaldo todos los artesanos”. Este campo ha sido hasta no hace mucho un territorio donde el fraude fiscal estaba a la orden del día, “hoy es muy difícil; las hermandades ya son conscientes de que deben pagar el IVA por los trabajos que declaramos como autónomos que somos. En definitiva trabajar como se hace en todos los campos”.

El minucioso trabajo del bordado sobre una túnica para un Nazareno. MANU GARCÍA
El minucioso trabajo del bordado sobre una túnica para un Nazareno.   MANU GARCÍA

"Todos los artesanos necesitamos el respaldo de la Administración" 

“Todo esto me nace por mi amor a las cofradías; ser cofrade es una vocación y se comienza sin miras de negocio; lo que en principio empezó como un hobby ahora es el sustento de tu familia”. Para mantener un taller la clientela es fundamental tanto en la época más álgida como en los meses de sequía: “No es fácil en absoluto. Esto es pasito a pasito”. Muestra su satisfacción porque “desde el minuto uno, la acogida en las hermandades de la ciudad ha sido fantástica”. Tiene encargos de aquí y de fuera: Cáceres, Yecla, Palencia y algunas ciudades más.

Sobre el autor:

KIKO ABUINA 1

Kiko Abuín

Periodista.

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