Un científico jerezano, en busca de las ondas gravitacionales en el espacio

El ingeniero jerezano Ignacio Mateos, en el laboratorio del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC). FOTO: JOSÉ LUIS JAIME.
El ingeniero jerezano Ignacio Mateos, en el laboratorio del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC). FOTO: JOSÉ LUIS JAIME.

El doctor en Ingeniería Electrónica, Ignacio Mateos (Jerez, 1978), desarrolla parte de la tecnología necesaria para LISA, el futuro detector espacial de ondas gravitacionales. Mateos es miembro del consorcio LISA (Laser Interferometer Space Antenna), misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) en colaboración con NASA que tiene el objetivo de estudiar desde el espacio la radiación gravitacional predicha hace más de un siglo por Albert Einstein en su teoría general de la relatividad.

La tesis doctoral de Mateos, vinculada al proyecto LISA, ha sido galardonada por la Sociedad Española de Astronomía al diseñar un sistema electrónico que monitoriza el campo magnético en la constelación de satélites que conforman LISA. La importancia de la monitorización de los campos magnéticos radica en que el experimento científico sólo puede funcionar correctamente  y ser capaz de detectar la débil señal generada por el paso de las ondas gravitacionales si el entorno magnético se encuentra bajo unas estrictas condiciones de estabilidad magnética.

La primera detección directa de ondas gravitacionales por el observatorio terrestre LIGO inauguró una nueva era en la Astronomía, siendo los pioneros de este hallazgo histórico los galardonados con el Premio Nobel de Física de 2017, como ya vaticinó el doctor Mateos en una pasada entrevista con lavozdelsur.es. Sin embargo, las ondas gravitacionales de más baja frecuencia y las cuales nos dan información sobre los objetos astronómicos más masivos y distantes en el universo no pueden ser detectadas desde tierra debido a diferentes perturbaciones terrestres. Por ello, la misión LISA pretende capturar estas señales gravitacionales desde el espacio, hito histórico que todavía no ha sido conquistado.

Pero, ¿por qué tanto interés en detectar estas ondas? "Para entender el universo de una forma más completa", destaca Mateos. "Las ondas gravitaciones nos dan información muy relevante y hasta ahora desconocida porque no teníamos la tecnología necesaria para detectarlas. Gracias a los recientes avances, hemos abierto una nueva ventana que nos ayudará a avanzar en nuestro conocimiento sobre el universo", explica. Según el científico jerezano, gracias a estos avances, se abre un abanico de posibilidades en el campo de la astronomía, la astrofísica y la física fundamental.

"Esto nos da un sexto sentido con el que seríamos capaces de estudiar, por ejemplo, la formación y crecimiento de sistemas binarios de agujeros negros masivos con millones de veces la masa del sol; sistemas binarios de estrellas de neutrones; incluso también el origen del universo con el Big Bang", asegura Ignacio Mateos, quien ha estado trabajando durante años en el Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC), en Barcelona y ahora continúa sus investigación con un postdoctorado desde la Universidad de Cádiz.

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