Una 'fuera de serie' de la clase trabajadora, joven y andaluza, en el nuevo consejo de RTVE

Concepción Cascajosa, la hija pequeña de 'Casa Pepe' de Casariche.
Concepción Cascajosa, la hija pequeña de 'Casa Pepe' de Casariche.

Los padres de Concepción Cascajosa (Barcelona, 1979), Conchi para los amigos, fueron unos de los tantos andaluces que abandonaron Andalucía durante la dictadura con destino a Cataluña, en busca del desarrollo que el franquismo le negó a esta bendita tierra. Allí llegaron siendo casi adolescentes, con maletas vacías y las manos curtidas de trabajar en el campo, en tareas del hogar y en los oficios duros y poco valorados a los que se han dedicado siempre la gente sencilla en Andalucía.

Carmen, con estudios primarios pelados, y Pepe, “que no tenía ni siquiera estudios primarios”, parieron a sus tres hijos en Cataluña pero en 1984, tras quedar en paro el padre, volvieron a Casariche, el pueblo de Pepe, situado en la Sierra Sur de Sevilla y símbolo de la Andalucía latifundista pero también de la Andalucía jornalera que luchó por el derecho a la propiedad de la tierra ocupando fincas en compañía de los curas rojos que llegaron a Andalucía a gritar tierra y libertad junto a los jornaleros.

“Mi padre siempre quería volver a Andalucía”, recuerda Conchi, la más pequeña de tres hijos a la que estos días insultan por redes sociales más de la cuenta por haber sido elegida miembro del Consejo de Administración de RTVE en la propuesta de PSOE y Unidos Podemos. El objetivo es tan difícil como “ilusionante”: desbloquear la situación del ente público y dotar a la empresa pública de la estabilidad necesaria para poder convocar un concurso público, del que saldrá la persona que regirá los destinos de la radio y televisión pública.

Conchi llegó con cuatro años a Casariche, “mi pueblo”, adonde regresa cada dos meses a visitar a sus padres y relajarse del estrés madrileño en el que desarrolla su actividad profesional. Conchi creció en la barra de ‘Casa Pepe’, el bar regentado por sus padres con el que sacaron adelante a la prole parida en Hospitalet de Llobregat (Barcelona), uno de los feudos charnegos de Cataluña.

Al lado de la cocina del bar, Carmen y Pepe habilitaron un saloncito donde Conchi hacía los deberes, leía toda la ficción que llegaba al pueblo y se aficionó a su primera serie de televisión, Remington Steele, emitida por TVE y donde la protagonista era la jefa. “De siempre he sido teleadicta”, se confiesa desde su despacho de la Universidad Carlos III de Madrid, donde es vicedecana de la Facultad de Humanidades, Comunicación y Documentación.

Ventana al mundo

“Para mí la televisión fue una ventana al mundo que quería conocer y sentía muy lejano”, cuenta esta mujer de 39 años que se licenció y doctoró en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Sevilla con sobresaliente cum laude y Premio Extraordinario del 2005. Al terminar el doctorado, tras un año en el extranjero aprendiendo idiomas con una beca internacional, se pone a buscar trabajo y no encuentra absolutamente nada.

La crisis está a punto de estallar y el sector audiovisual andaluz no tiene sitio para la joven que ha terminado la carrera y el doctorado con el Premio Extraordinario. O lo que es lo mismo, con el expediente más brillante de todos los salidos por la puerta de la Universidad de Sevilla en la rama audiovisual.

Finalmente, le llegó una oferta laboral de la Universidad Carlos III de Madrid y comienza a trabajar con Manuel Palacios, una institución académica en materia de televisión y ficción a la que Conchi admiraba y había estudiado durante los años que estuvo preparando la tesis. Las puertas de la Carlos III se le abren y ahora es ya profesora titular en el Doble Grado en Periodismo y Comunicación Audiovisual.

De ver la tele en el salón de ‘Casa Pepe’ a ser una de las referencias académicas españolas sobre series de ficción y televisión. De imaginar el mundo desde un pequeño pueblo de 5.000 habitantes de la Sierra Sur de Sevilla a recorrerlo dando conferencias sobre el sector audiovisual y la ficción española. De ser la hija de un hombre y una mujer sin estudios a tener el mejor expediente de su promoción del doctorado y una figura académica con innumerables libros publicados. Un milagro del ascensor social que los recortes y la debilitación del sector públicos hacen tambalear.

Siempre con becas

Conchi ha estudiado “siempre con becas” mientras ayudaba en el negocio familiar y está convencida de que su perfil de “clase trabajadora” puede aportarle a RTVE “mucho trabajo y fe absoluta en el servicio público”. Cascajosa será la miembro más joven del nuevo Consejo de Administración de RTVE que estará presidido por Tomás Fernando Flores.

La andaluza avisa: “Voy a actuar con mirada de mujer y de clase trabajadora”. Entre sus retos, que la televisión y radio públicas “tengan valores y contribuyan a la sociedad como servicio público de calidad” y que el entretenimiento ocupe una parte importante del nuevo replanteamiento. “Los informativos no son toda la televisión”, dice categórica, sin restarle un ápice de la importancia que debe tener la información en la cadena pública, pero dejando claro que la ficción y el entretenimiento también crean sociedades plurales, cultas, democráticas y capaces de soñar mundos mejores.

La hija pequeña de ‘Casa Pepe’ ahora tendrá voz y voto sobre los destinos de RTVE y podrá defender que una televisión de calidad puede ser un gran instrumento para que los pobres sueñen con que pueden conquistar el mundo. Igual lo que no le perdonan los tuiteros que la insultan es que la hija de ‘Casa Pepe’, un bar sencillo en un pueblo perdido en la Andalucía profunda, tenga ahora la capacidad de llevar hasta la televisión las historias de esfuerzo de la noble clase trabajadora, tan silenciada e invisibilizada en la ficción española y no digamos ya en los informativos de la televisión y radio que pagamos todos los españoles con el dinero de nuestros impuestos.

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