La gestión forestal y la extinción de incendios entran en una nueva fase marcada por la robótica, la inteligencia artificial y la simulación. En Burgos se ha presentado un robot cuadrúpedo capaz de operar en entornos extremos y de apoyar las labores de extinción en zonas de difícil acceso.
El dispositivo, diseñado por el ITCL Centro Tecnológico de Castilla y León, remite a una especie de perro-bombero: un equipo de cuatro patas, dotado de sensores avanzados y sistemas de visión, que puede desplazarse de forma estable por terrenos complejos. Su función es facilitar tareas de reconocimiento, monitorización y apoyo a los equipos de emergencia en espacios de alto riesgo.
Un robot con manguera para llegar donde no siempre puede llegar una persona
Una de las principales novedades del robot cuadrúpedo es que incorpora una manguera similar a la utilizada por los bomberos en las labores de extinción. Esta capacidad permite reforzar las intervenciones en escenarios complicados y mejorar la seguridad de los operativos. El robot puede acceder a zonas difíciles y recoger datos en tiempo real, lo que ayuda a anticiparse a situaciones críticas.
Su uso se plantea como una herramienta para mejorar la planificación y la gestión de los incendios, además de contribuir a una extinción más segura. La presentación de esta tecnología llega en un contexto marcado por el cambio climático y por los llamados fuegos de quinta generación, incendios especialmente complejos que exigen nuevas formas de prevención, análisis y respuesta.
Vehículos autónomos, IA y formación en realidad mixta
El ITCL Centro Tecnológico también ha presentado en el Fórum Evolución de Burgos un vehículo autónomo de alta capacidad destinado al transporte de madera desde zonas de difícil acceso hasta el aserradero. Este vehículo cuenta con tracción 6x6 y capacidad de hasta 1.400 kilos. Su objetivo es automatizar uno de los procesos más complejos del sector forestal y, al mismo tiempo, incorporar cámaras y sensores capaces de analizar el estado de las pistas forestales y de la vegetación.
Gracias a esos sistemas, el vehículo puede generar alertas ante posibles riesgos de incendio. La innovación se suma así a un enfoque más amplio en el que la digitalización no solo sirve para actuar cuando el fuego ya se ha producido, sino también para mejorar la vigilancia y la prevención.
Otra de las aplicaciones presentadas es el uso de inteligencia artificial para controlar la madera desde su extracción en el monte hasta su llegada a la industria. Mediante visión artificial, el sistema puede contabilizar, medir y analizar automáticamente los troncos durante su transporte y descarga.
El sistema incorpora además reconocimiento de matrículas y análisis mediante imágenes satelitales, con el fin de garantizar el seguimiento de la madera desde la explotación forestal hasta la planta y reducir errores logísticos. A todo ello se suman simuladores de realidad mixta para formar y entrenar a profesionales de extinción de incendios forestales en entornos realistas y sin riesgo.


