El secreto del reparto de escaños en Andalucía: así puede cambiar el valor de tu voto con la ley D'Hondt

Más de seis millones de andaluces están llamados a las urnas para elegir el nuevo Parlamento, pero el sistema de reparto hace que el peso del voto varíe según la provincia

Un hombre deposita su voto en la mesa electoral de Los Albarizones.
Un hombre deposita su voto en la mesa electoral de Los Albarizones. MANU GARCÍA
05 de mayo de 2026 a las 19:27h

El 17 de mayo, más de seis millones de andaluces están llamados a votar en las elecciones autonómicas de Andalucía. De esas urnas saldrán los nuevos miembros del Parlamento andaluz, en una cita en la que cada papeleta cuenta, aunque no siempre pesa igual en el resultado final. La clave está en el sistema utilizado para transformar los votos en escaños.

En España se aplica la conocida como ley D’Hondt, un método de reparto proporcional que, en la práctica, introduce efectos importantes sobre la representación de cada candidatura. En el caso andaluz, este sistema puede hacer que el voto de una persona tenga más o menos influencia en función de la provincia en la que vote. La distribución de escaños no depende solo del número total de votos obtenidos por cada partido, sino también de cómo se reparten esos votos en cada circunscripción.

Qué es realmente la ley D’Hondt

Aunque se la conoce popularmente así, la ley D’Hondt no es una norma jurídica como tal, sino una fórmula matemática diseñada para repartir escaños según los votos recibidos por cada candidatura. Fue ideada en 1878 por Victor D’Hondt, jurista belga que buscaba un sistema para traducir los resultados electorales en representación parlamentaria.

Con el paso del tiempo, el método se extendió a distintos países europeos. España lo adoptó dentro de su sistema electoral en la actual etapa constitucional, a partir del Real Decreto-ley 20/1977, de 18 de marzo, sobre Normas Electorales.

Imagen del Parlamento andaluz.
El Parlamento andaluz está conformado por 109 escaños, que serán decididos entre las 8 provincias, el próximo 17 de mayo

Su funcionamiento parte de una idea aparentemente sencilla: asignar los escaños de forma proporcional. Sin embargo, al aplicarse en circunscripciones concretas y con umbrales mínimos de voto, el resultado puede beneficiar a las formaciones más votadas y a los territorios con menor población.

Cómo se reparten los escaños en Andalucía

En Andalucía, como ocurre en otras elecciones en España, no todas las candidaturas entran automáticamente en el reparto. Para optar a escaños, deben alcanzar al menos el 3% de los votos válidos en cada circunscripción, contando tanto los votos a partidos como los votos en blanco. Una vez superado ese filtro, comienza el cálculo. Los votos de cada candidatura se dividen sucesivamente entre 1, 2, 3, 4 y así de forma continuada.

Después, se seleccionan las cifras más altas hasta completar los escaños que corresponden a cada provincia. Cada vez que uno de esos cocientes pertenece a un partido, esa formación obtiene un diputado. Este mecanismo tiende a favorecer a los partidos con mayor respaldo, aunque no siempre genera una proporcionalidad exacta entre votos y escaños.

Una persona ejerciendo su derecho al voto en una imagen de archivo.
Una persona ejerciendo su derecho al voto en una imagen de archivo. MANU GARCÍA

La explicación también está en el mapa electoral andaluz. La comunidad se divide en ocho circunscripciones, una por cada provincia, y los 109 escaños del Parlamento de Andalucía se reparten en ese nivel territorial.

Ese reparto no se hace solo por población. Cada provincia tiene un mínimo inicial de ocho representantes, y el resto se distribuye según el número de habitantes. Por eso provincias como Sevilla o Málaga concentran más diputados que otras menos pobladas, aunque el sistema permite que las circunscripciones con menos población mantengan un peso relevante en el Parlamento.

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María Crisol

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