La dura historia de Noelia, una joven de 25 años natural de Barcelona que este jueves recibirá la eutanasia, ha vuelto a poner sobre la mesa el derecho a una muerte digna que inició en España Ramón Sampedro hace 33 años.
El 12 de enero de 1998, Sampedro, un marinero natural de Galicia que llevaba más de treinta años tetrapléjico, con el cuerpo totalmente paralizado y sin poder sentir ningún tipo de estímulo del cuello para abajo, puso fin a cinco años de batalla judicial en los tribunales españoles y europeos al lograr la asistencia médica para morir. Por entonces, recibir ayuda en ese proceso final estaba penalizado con hasta seis años de cárcel.
Un suicidio asistido emitido dos meses después de su muerte
"Ya va", en gallego, fueron las últimas palabras que pronunció Sampedro en el vídeo del suicidio asistido emitido más de dos meses después de su muerte. Con la ayuda de una pajita, Ramón se tomó el cianuro potásico disuelto en agua que tomó para acabar, como era su deseo, con su vida tras décadas postrado en una cama.
Con ese vídeo, Sampedro, que falleció a los 55 años de edad, mandaba un mensaje a la sociedad sobre su situación y la de muchas personas en un estado similar al suyo. El año 2004, su testimonio llegó al cine con Mar Adentro, de Alejandro Amenábar, una película ganadora de 14 Goyas y un Oscar que recogía la historia de Ramón.
El impacto social de la muerte de este gallego, que quedó tetrapléjico con 25 años tras lanzarse al mar desde unas rocas, fue tal que en marzo de 1998 el Senado constituyó una comisión sobre la eutanasia y el derecho a una muerte digna. En 2000, sin llegar a ninguna conclusión, esta comisión quedó en el olvido.
Hasta 23 años después de la muerte de Sampedro no se regularía la Ley de Eutanasia en España (Ley Orgánica 3/2021) que regula el derecho a solicitar ayuda médica para morir en condiciones de enfermedad grave, incurable o padecimientos crónicos e intolerables. Una ley que fue aprobada por el Congreso el 18 de marzo de 2021 y que entró en vigor de forma oficial el 25 de junio de 2021.
Noelia, el último caso de eutanasia
Belén, Ana, Santiago, Jorge, Madeleine, Manel, Miguel o Pepita, como recoge la Asociación Federal Derecho a Morir Dignamente (DMD) –una asociación sin ánimo de lucro, fundada en 1984 con la finalidad de promover el derecho de toda persona a disponer con libertad de su cuerpo y de su vida, y a elegir libremente el momento y los medios para finalizarla, así como de defender, de modo especial, el derecho de los enfermos terminales e irreversibles a morir sin sufrimientos, si este es su deseo expreso– son algunos de los nombres de personas que eligieron la libertad de morir dignamente.
El primer caso regulado por ley en España es el de Eskarne, una mujer de 86 años que el 23 de julio de 2021 murió rodeada de su familia y de un equipo de profesionales que le suministró la sustancia que acabó con su vida. Diez años llevaba pidiendo la eutanasia ante un estado de salud irreversible y de gran dependencia.
Y del movimiento ciudadano visibilizado en su día en la figura de Ramón Sampedro, al de Noelia, el último caso que ha devuelto la eutanasia a la primera línea de la actualidad. Esta joven de 25 años, natural de Barcelona, recibirá ayuda este jueves 26 de marzo para morir. Tras caer desde un quinto piso, quedó parapléjica e inició los trámites para recibir la eutanasia, a la que se había opuesto su padre.
El progenitor ha agotado todas las vías legales en España, tanto en el Tribunal Supremo como en el Constitucional, que rechazaron paralizar la eutanasia. Este lunes, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos también descartaba detener el proceso que finalizará este jueves con la muerte de Noelia.
Víctima de una agresión sexual múltiple
Noelia se arrojó por la ventana de un quinto piso para quitarse la vida un 4 de octubre de 2022 tras ser víctima de una agresión sexual múltiple. Las secuelas de la caída le dejaron una lesión medular completa que le impide moverse de cintura para abajo. Desde entonces convive con intensos dolores neuropáticos. Con una discapacidad del 74%, ha pasado la mayor parte de estos tres últimos años y medio en un centro sociosanitario.
"Nadie de mi familia está a favor, pero la felicidad de un padre no tiene que estar por encima de la de una hija o de la vida de una hija. Yo simplemente quiero irme en paz y dejar de sufrir", ha declarado Noelia en una entrevista en el programa Y ahora Sonsoles que será emitida íntegramente este miércoles.



