La plataforma que busca salvar a los árboles sevillanos: "La política del Ayuntamiento es arboricida"

La tala del ficus de la calle San Jacinto ha reactivado la movilización ciudadana en Sevilla que pide un cambio en el modelo urbano de ciudad y acusa al Ayuntamiento de gobernar "de espaldas a la ciudadanía"

Una de las imágenes del ficus compartidas por la plataforma Salva Tus Árboles Sevilla.
Una de las imágenes del ficus compartidas por la plataforma Salva Tus Árboles Sevilla.

Lo que comenzó siendo un problema de barrio ha terminado provocando un profundo debate sobre el tipo de ciudad que quieren los sevillanos. Algo que, por otra parte, es extrapolable a cualquier localidad andaluza y española. El ficus de San Jacinto ha supuesto una revolución en la conciencia vecinal y ciudadana. La tala del árbol centenario ha logrado aparecer en televisiones nacionales tras las protestas de los vecinos. Sin embargo, antes del ficus de Triana, han sido centenares de árboles los que se han talado de forma silenciosa y prácticamente sin oposición.

Desde hace un lustro, uno de los movimientos que se encarga de denunciar la tala de cada árbol en la capital hispalense es la plataforma Salva Tus Árboles Sevilla. Esta plataforma, que componen alrededor de 200 personas, nació por la tala de varios árboles durante el verano, hace ya algunos años, en la céntrica plaza del Pumarejo. También fue durante el verano, bajo el gobierno de Juan Espadas. Eran olmos que servían de sombra a los vecinos que decidían pasar allí las tardes. La decisión del Ayuntamiento provocó una ola de indignación que cristalizó en esta plataforma. Cuando se dio la voz de alarma, se comenzaron a realizar turnos para evitar la tala. Así nació un movimiento que cumple ya cinco años.

"Talar árboles es inadmisible en un contexto de emergencia climática", afirma Valle López, una de las personas que forma parte de esta plataforma. López recuerda los inicios de este movimiento a partir del episodio del Pumarejo. A partir de ese momento, un grupo de vecinos se dio cuenta de que había un informe municipal en el que se planificaba la tala de 4.000 árboles en la ciudad. "Empezamos a aprender lo que va iba a pasar, íbamos siguiendo el rastro de los árboles que se habían condenado", describe. Además, esta activista denuncia que desde la corporación municipal sólo se contemplaba la tala para esos árboles, en ningún momento se habían planteado labores de mantenimiento que evitaran la tala.

Tras esto, comienza una organización que poco a poco se va profesionalizando y que tiene en las redes sociales el principal altavoz para sus demandas. Entre los 200 que forman parte de la plataforma, hay un grupo técnico, algo más reducido, que se encarga de estudiar con "rigor" cada una de las fichas de tala para elaborar las denuncias con fundamento. Pero la plataforma, a pesar de la existencia, lamenta que "la política del Ayuntamiento es arboricida, no hay interés en mantener el arbolado o cuidar y salvar los árboles afectado".

Entre las grandes talas, además de la del ficus de San Jacinto, también hay otras como la realizada en Nervión para el nuevo tramo del tranvía o una propuesta en el barrio de Tablada en las obras de una urbanización donde está planificada la tala del 80% de los árboles sin que el Ayuntamiento se haya opuesto. El caso de Nervión es especialmente significativo ya que la corporación municipal se comprometió a trasplantar esos árboles, sin embargo, desde la plataforma se denuncia que ni siquiera hubo presupuesto para ello ni maquinaria adecuada. Además, hay imágenes que muestran que el procedimiento no ha sido todo lo 'sutil' y 'cuidadoso' que tendría que haber sido.

Durante estos días, con motivo de la situación en la calle San Jacinto, se han compartido a través de las redes sociales imágenes de diferentes calles sevillanas con un antes y un después. En muchas de ellas se podía observar cómo en los últimos años la vegetación ha disminuido de forma considerable. "Nadie del equipo de gobierno sabe de ecología urbana y no se dejan aconsejar, hay falta de visión y de responsabilidad", critican desde la plataforma, aunque no terminan de encontrar un motivo para realizar estas políticas. Hay algunas sospechas, pero reconocen que sin pruebas. En alguna ocasión, integrantes de esta organización han seguido a los camiones que transportaban la madera de los troncos para conocer qué se hacía con ellas.

Entre los señalados por la plataforma están los alcaldes Juan Espadas – al que le recuerdan el episodio con el micrófono abierto en el que hablaba de esta asociación como "peligro público" y afirmaba que "había que haberlos matado" – y Antonio Muñoz, del que dicen ha empeorado a su predecesor. En el apartado político, también achacan responsabilidad a los distintos concejales de parques y jardines, de los que dicen que sólo han recibido negativas para sentarse a hablar y al concejal de transición ecológica, David Guevara, al que directamente califican como "incompetente y chulo" y lo acusan de no tener formación sobre la materia. La plataforma denuncia que desde el Ayuntamiento se ignora una y otra vez las peticiones que realizan "con rigor". "Queremos un Ayuntamiento que cambie la política de cuidado de los árboles de la ciudad", defiende López.

En este sentido, la situación del ficus en Triana ha cambiado completamente el escenario mediático de la tala de los árboles en las ciudades y, más concretamente, en Sevilla. Andrea Oliver, una trianera antropóloga que pertenece a la plataforma para salvar el ficus, señala que la gestión de los árboles de la ciudad va más allá de una simple tala, "tiene mucho que ver con el modelo urbano y de gestión turística del PSOE. Espadas dio tropecientas licencias de veladores; corrales históricos se han destruido y se han construido bloques de hormigón…".

Sobre la versión del gobierno municipal, en la que se argumentaba que la tala contaba con el respaldo de los vecinos, Andrea Oliver expresa que no es un tema de "blanco o negro" y que, las asociaciones que alertaban de la peligrosidad del ficus pueden tener parte de razón. "Es evidente que se convierte en un peligro si no se da mantenimiento, el rechazo a la tala no significa que desoigamos el peligro", argumenta. Sin embargo, pone el foco más allá, "hay una responsabilidad del Ayuntamiento por ceder un terreno con un Bien de Interés Cultural".

A lo que hace referencia esta antropóloga es al vallado de la plaza que, por decisión municipal, se cedió a la iglesia de San Jacinto, de la que depende actualmente el mantenimiento del ficus, "la Iglesia tiene dinero para mantenerlo". Este debate que surge a partir de la tala de este árbol también es compartido por Valle López. La activista de la plataforma señala que la presencia en los medios "es importante para que vean que hay que cambiar las políticas y recuperar un espacio público que se valló con dinero público y regaló a la iglesia".

Ambas voces creen que esto puede ser un punto de inflexión en toda la ciudad porque está sirviendo para la "cohesión vecinal". "Ya se está hablando de acciones y apoyo en otros lugares donde hay amenaza de tala", comenta Andrea Oliver. Por su parte, Valle López espera que esto suponga el inicio del "despertar de la conciencia ecológica" de Sevilla.

Sobre el autor:

Emilio Cabrera.

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