El inspector de la Policía Nacional, Luis A. P., de 48 años y con una dilatada trayectoria profesional, falleció este pasado fin de semana tras recibir un disparo en la pierna en el transcurso de una intervención, en circunstancias que están siendo analizadas.
Las primeras investigaciones apuntan a un accidente con su propia arma reglamentaria. El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, subrayó el carácter accidental del suceso. Según explicó, al inspector "se le disparó la pistola que llevaba en una pierna", insistiendo en que "fue un accidente y hasta ahí es donde puedo decir".
El responsable gubernamental reiteró que el agente "estaba en una misión especial en otro cuerpo, en otras dependencias y accidentalmente se le disparó la pistola que llevaba en una pierna".
Investigación en curso sobre las circunstancias del suceso
Los primeros indicios apuntan a que el disparo se produjo cuando el inspector accedía a su vehículo con el arma introducida en el pantalón, cargada y sin el seguro activado. El proyectil impactó en la arteria femoral, provocando una hemorragia severa que derivó en una rápida pérdida de sangre, determinante en el desenlace fatal.
El agente, que actualmente formaba parte de la Brigada Operativa de Apoyo y había pertenecido con anterioridad a los GEO (Grupo Especial de Operaciones), se encontraba solo en el momento del accidente. Esta circunstancia dificultó una asistencia inmediata, agravada además por la ausencia de un torniquete, un elemento que podría haber contribuido a contener la hemorragia en los primeros minutos críticos.
El cuerpo fue hallado tiempo después, cuando ya no era posible hacer nada por salvar su vida. La secuencia de los hechos y las condiciones en las que se produjo el disparo están siendo objeto de investigación para esclarecer con precisión lo ocurrido y determinar posibles medidas preventivas.


