Manuel Cruzado, escultor y belenista: "Cuando pierdes la visión no se acaba el mundo"

La sede jerezana de la ONCE acoge un Belén fabricado por su antiguo director y responsable de servicios sociales, que tras jubilarse se matriculó en la Escuela de Arte

Manuel Cruzado, junto al Belén de la ONCE cuyas figuras ha fabricado. FOTO: MANU GARCÍA
Manuel Cruzado, junto al Belén de la ONCE cuyas figuras ha fabricado. FOTO: MANU GARCÍA

“Siempre he tenido inquietudes artísticas”, cuenta Manuel Cruzado, que hasta su adolescencia dibujaba mucho, “y no lo hacía mal”, según recuerda. Luego dejó de hacerlo, por motivos ajenos a su voluntad. Aunque nació con problemas en la vista, unos problemas de salud le hicieron perder la visión y se quedó totalmente ciego. Pero el “gusanillo” seguía vivo en su interior, por eso, una vez jubilado, se matriculó en la Escuela de Arte de Jerez. “Creo que soy la única persona ciega que ha estudiado ahí”, señala Cruzado, que ha cursado ciclos formativos de Cerámica o de Escultura Aplicada al Espectáculo.

“Me lo paso muy bien y aprendo muchas cosas”, cuenta. ¿Se sorprendieron sus compañeros? “Ante sí, pero ya no, soy viejo allí, llevo siete años”, dice Manuel Cruzado, quien señala que tenía dudas sobre si podría cursar estudios en la Escuela de Arte, “pero creo que valía la pena intentarlo”. Lo intentó y lo consiguió, a pesar de que “casi todas las disciplinas están muy relacionadas con el dibujo y con la vista”.

Manuel Cruzado nació en la localidad sevillana de Los Palacios, aunque con apenas seis años su familia se trasladó a Sanlúcar. “Soy más sanluqueño que otra cosa”, confiesa. Con 19 años, cuando estaba haciendo el antiguo Curso de Orientación Universitaria (COU), empeoró su salud y cambió su vida por completo. “Siempre he tenido problemas visuales bastante graves”, relata, ya que “veía poco y mal, pero eso es relativo, porque para lo que veo ahora, era mucho”. Entonces, aunque con dificultades, podía leer, escribir, ver la televisión o andar solo por la calle.

Manuel Cruzado, en la sede de la ONCE en Jerez, tras la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA

En 1980 se afilió a la ONCE y empezó su nueva vida. Estudió Magisterio, ejerció como profesor en Cádiz durante dos años para niños ciegos y aprobó unas oposiciones para administrativo en la organización. Desde entonces ha dirigido las delegaciones de Arcos, Jerez o Granada. “La ONCE me ha dado dos tercios de lo que soy”, cuenta, y precisamente en la sede que la Organización Nacional de Ciegos Españoles tiene en el municipio jerezano expone un Belén que ha fabricado con sus propias manos.

Con barro y mucho esmero, Cruzado ha dado forma a 23 figuras que forman el Belén de la ONCE. La Virgen, recostada, descansa en el regazo de San José, que tiene al Niño Jesús en brazos ante la atenta mirada de la mula y el buey, en una de las escenas que ha recreado. En otra, un niño Jesús sentado en una mesa de carpintero, sostiene una bola del mundo en sus manos. Animales, cubertería, mobiliario… todo sale de cabeza —y las manos— de Manuel, al que luego ayudan varias personas para pintar las figuras y montar el decorado.

“La idea y el diseño son míos”, cuenta Cruzado, que empieza en torno al mes de septiembre a darle forma al Belén, como lleva haciendo prácticamente cada año desde que en 1997 asistiera a un taller de la Asociación de Belenistas de Jerez, que le dio pie a colaborar en el Belén que expone la ONCE en su sede de la calle Porvera. “Estoy una media de dos semanas con cada figura”, relata Manuel, “echando un rato por las mañanas, tres o cuatro días a la semana, pero el tiempo es lo que menos me importa”. Cada año, de hecho, fabrica nuevas figuras.

Pero el belenismo solo es una de las múltiples aficiones que cultiva Manuel Cruzado, al que le encanta, por ejemplo, navegar en su barco de vela. “He corrido muchas aventuras con mis amigos”, explica. “Estoy profesionalmente desocupado pero ocupado con muchas cosas”, dice. Desde que se jubiló, es a lo que se dedica, principalmente, pero antes fue director de la ONCE en Arcos, Jerez o Granada, impartió clase a niños ciegos, y fue responsable del departamento de servicios sociales de la organización en el municipio jerezano durante más de una década.

“No me gusta ponerme de ejemplo de nada”, señala, “rechazo esa típica frase de que puedes hacer todo lo que quieras. Eso es mentira, porque yo estoy encaprichado por conducir por la autopista y no lo voy a hacer. Pero sí que se pueden hacer muchas más cosas de las que uno cree que puede. Cuando pierdes la visión crees que se acaba el mundo, pero no se acaba”.

La pérdida total de la vista supuso para Cruzado una “liberación” de la enfermedad que estaba padeciendo. “Lo que quería era olvidarme de los médicos, de los hospitales, de las molestias y hacer mi vida”, señala. "Fue doloroso el hecho de no poder moverte solo y pasar de tener autonomía a no tenerla, pero no lo viví como un trauma", señala, "porque empezar de cero a hacer las cosas me vino bien". Después de varios años en la Escuela de Arte, tiene numerosas creaciones que no se atreve a exponer. "Mis amigos y familia me lo dicen, pero de momento no me decido, lo hago porque me gusta... puede que algún día ceda a las presiones familiares".

El Belén de la ONCE se puede visitar de lunes a vienes de 18:00 a 21:00 horas; y los sábados, domingos y festivos, de 11:00 a 14:00 horas y de 18:00 a 21:00 horas.

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