El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un anteproyecto de ley que busca incluir los deepfakes dentro de los delitos contra el honor. La medida tiene como objetivo frenar la manipulación de imágenes y voces generadas mediante inteligencia artificial, una práctica que se ha vuelto cada vez más habitual en las redes sociales.
El anteproyecto establece que la creación y difusión de este tipo de contenidos falsos se considerará una intromisión en el derecho al honor. Sin embargo, se contemplan excepciones para aquellos materiales con fines creativos, satíricos, artísticos o de ficción, de manera que no queden afectadas expresiones legítimas dentro del ámbito cultural o humorístico.
La iniciativa también responde al incremento de los deepfakes con fines sexuales, que han registrado un aumento del 464%, afectando principalmente a mujeres. La preocupación por este tipo de contenidos ha sido uno de los motores para la actualización de la legislación, que busca proteger a las víctimas de la difusión no consentida de imágenes y vídeos manipulados.
La importancia del consentimiento
Asimismo, la reforma introduce un refuerzo de la figura del consentimiento en el ámbito digital. Las plataformas no podrán difundir ni apropiarse de imágenes de personas sin su autorización, y la ley especifica que será necesario contar con el consentimiento expreso de los afectados para la difusión de sus imágenes. En el caso de los menores, podrán prestar su consentimiento a partir de los 16 años.
El anteproyecto de ley del derecho al honor y a la intimidad supone, en conjunto, un esfuerzo por adaptar la legislación a los nuevos desafíos que plantea la inteligencia artificial en la creación de contenidos audiovisuales. La medida busca equilibrar la protección de los derechos individuales con la libertad de expresión en espacios digitales, al tiempo que introduce mecanismos claros de responsabilidad para plataformas y creadores de contenido.
