Los loteros esperan 'por lo menos salud' tras una mala campaña de Navidad: "Algunos no aguantarán"

En estas fechas había un sector que siempre celebraba El Gordo, saliera el número que saliera. La limitación horaria y la falta de turistas marcan un destino donde hará falta suerte para sobrevivir.

Amelia de la Torre, de la administración de Cristina, en Jerez.
Amelia de la Torre, de la administración de Cristina, en Jerez. MANU GARCÍA

A la serie, cuatro millones. Por euro apostado, 20.000. Es El Gordo. Es la Lotería de Navidad, el gran sorteo, el de las pedreas y la mañana escuchando runrunes. Este año no habrá esa congregación de público de otros años de disfraces cañís. Probablemente, mientras canten, los niños de San Ildefonso no lleven mascarilla. Un sorteo en pandemia donde la suerte está echada para todos... salvo para unos pocos. La Lotería de Navidad, este año, no renta como lo hacía. 

Pongámonos en el lugar de un lotero. Todo el año con primitivas y bonolotos. Varias líneas de negocio que se abren y cierran según esté de acertada la corporación pública, Loterías y Apuestas del Estado. Influyen ubicación, afluencia de vecinos o competencia de alrededores. La comisión, de alrededor de un seis por ciento, excepto para el Sorteo de Navidad, de apenas un cuatro y medio. Es el cuento de la cigarra, porque, aunque la comisión sea más baja, es la base para empezar un nuevo año e ir tirando, el momento en el que muchos españoles se acercan únicamente a comprar un décimo.

El covid ya obligó al cierre, detuvo los sorteos. Ahora, la guerra es otra: el horario comercial, el cierre perimetral y la paralela bajada de afluencia en las calles parecen, para los dueños de los establecimientos, las razones de que haya bajado la facturación a la mitad de cara al próximo sorteo. Nótese que no se menciona la situación económica.

Estrella González, en su administración de Bizcocheros, este lunes. FOTO: MANU GARCÍA
Estrella González, en su administración de Bizcocheros, este lunes. FOTO: MANU GARCÍA

A unas tres semanas para que caigan las bolitas en el bombo, Estrella González, de la administración 15 de Jerez, en calle Bizcocheros, explica que lo normal es vender mucho entre asociaciones, peñas, grupos de amigos o puestos de trabajo. Todo se resiente "en todo lo que sean reuniones". Desciende la actividad social, y desciende en parte lo que conlleva.

Un cliente, de un bar que ahora está cerrado, compra dos números de la Lotería de Navidad. Uno, para él; otro, para un intercambio con un amigo de Madrid. "Si no es por esto... Nos lo piden telefónicamente algunos, pero nos afecta que no haya turistas estos meses. ¿Por qué una juguetería puede abrir a las ocho y nosotros no? Pero si también es nuestra campaña ahora", incide González. 

Los que están abonados a un número, ya sea de grupos de personas o no, se mantienen. El problema es que ya ser lotero no es lo que era. "Desde hace 16 años tenemos las mismas comisiones, pero mientras todo sube: el alquiler, el autónomo, la luz, el agua... Por un euro de lotería, me llevo cuatro céntimos. No nos cuidan desde Loterías, y eso que somos los que les damos su red de clientes".

La caída de la rentabilidad a nivel nacional que preve la sociedad estatal es del 20%, un recorte del beneficio en 500 millones. La caída de la facturación total, rondando los 1.500 millones menos, recogía ABC a mitad de noviembre. La realidad es que la limitación de la movilidad impuesta desde entonces puede haber vuelto a descuadrar esos números, o así al menos lo notan los loteros. 

La administración número 2 de Jerez la lleva Amelia de la Torre. El negocio "se lo dieron a mi abuela, viuda de la Guerra Civil". Tercera generación. Después de uno de los mejores años que recuerda, 2019, ha llegado el gran bajón de 2020. "Un 30% respecto al año pasado", o sea, un 70% menos. Los lunes es un buen día, indica, "porque la gente compra la lotería del sábado". Por las tardes no abre. "No hay nada, nadie". Podría hacerlo hasta las seis pero el ambiente no acompaña. 

Varios números de la Lotería de Navidad de este 2020. FOTO: MANU GARCÍA
Varios números de la Lotería de Navidad de este 2020. FOTO: MANU GARCÍA

"Este fin de semana, como tengo certificado, he tenido que llevar loterías a El Puerto, porque vivo allí. Pero toda esa movilidad de otros pueblos se ha perdido. Tenemos el número de una hermandad de El Cuervo y suerte que la chica trabaja en Jerez y ha podido llevársela". Son esas vicisitudes, los últimos en los que quizás uno puede pensar cuando llega un cierre perimetral. 

Advierte que "muchas, muchas" administraciones podrían echar el cierre. Aunque lo primero que se quita la gente en un momento de crisis no es la lotería. "En todo caso compra menos. Pero si tenemos peñas y no van a las peñas, no se vende". El año pasado tuvo que pedir números para reponer. Este año va a tener que devolver. "El hotel Sherry Park ha cerrado, que se llevaba 50 billetes, a 200 euros cada uno, y el Casa María Luisa también". 

Sí tiene la suerte de que, aunque no tiene web para vender por internet, tiene un número todos los años muy buscado. "El 12.345". Doce mil trescientos cuarenta y cinco. "Un número muy bonito". Pero ya sabe que este año, para que le toque la suerte, tiene que ser porque salga un número que lleve. O que haya vendido. Pero no por la caja. Uno más de tantos negocios que apenas subsisten con el agua al cuello en esta crisis. "Un año perdido". Con la pedrea, o con ganar lo metido, será suficiente. Es 2020. 

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