El aumento de robos de aceite es generalizado desde que el precio comenzó a subir tiempo atrás. Una oleada que afecta a supermercados y comercios, y que de otra forma se da también en los campos andaluces, con robos de aceitunas en la pasada campaña.
El límite ha llegado para algunos hipermercados. El supermercado Suma, ubicado en Luis Montoto, en Sevilla, ha cambiado las botellas de aceite por fotos para evitar más descalabros en las cuentas al final del día.
Y es que estos robos suponen una importante pérdida, ya que las botellas, y especialmente las garrafas, suponen un alto coste en el ticket. Además, los robos a menudo van hacia aceites de gamas más altas, los denominados AOVE, aceite de oliva virgen extra, un producto andaluz que los andaluces, a día de hoy, tienen dificultades para comprar.
Otros supermercados, como Covirán, presente en muchos barrios de las ciudades y pueblos de Andalucía, han invertido en alarmas como si fueran tiendas de ropa alrededor de los tapones, o bien con pegatinas que cuentan con dispositivos que hacen saltar las alarmas. En este caso, el de la calle San Luis, además están justo detrás de los dependientes de caja y no al acceso del público.
El problema, en el fondo, es que igualmente ante un robo, cuando hay seguridad, sí se puede afrontar, pero en otras ocasiones, hay supermercados en los que son los propios empleados de caja o reponedores quienes deben hacer frente a quienes se llevan estos productos.
Una consecuencia, a fin de cuentas, del aumento del precio del aceite, un producto fundamental en las cocinas andaluzas.


