Las Calandrias, la planta de reciclaje que apenas recicla y es una bomba para sus trabajadores

Las instalaciones públicas con carácter provincial, cuya concesión privada expira en febrero de 2023, ha perdido un 30% de plantilla, y apenas puede albergar ya más residuos. Cuatro años después de la muerte de un operario, los riesgos laborales, según CCOO, no cesan

Planta de reciclaje y compostaje de Las Calandrias, en una imagen actual. FOTO: CEDIDA
Planta de reciclaje y compostaje de Las Calandrias, en una imagen actual. FOTO: CEDIDA

"El reciclaje en Las Calandrias brilla por su ausencia". La frase puede ser actual pero se remonta a 2008. Ya por aquel entonces, apenas cinco años después de abrir sus puertas, el comité de empresa de la planta de reciclaje y compostaje de Jerez, en la que vierten residuos cuatro de los 25 municipios de la provincia para los que inicialmente se construyó, denunciaba una situación que no ha hecho más que empeorar en todos estos años. A medida que la ciudadanía se ha ido concienciando de la importancia del reciclaje y sus efectos positivos para frenar la emergencia climática, esforzándose desde casa en separar los residuos, la realidad cuando estos han ido llegando al vertedero junto a la dehesa de Bolaños es que es muy poco lo que finalmente se recupera.

La planta, fruto de un convenio entre la Junta y el Ayuntamiento de Jerez del año 97, siempre ha sido un lastre para el Ayuntamiento jerezano, que adjudicó su gestión y explotación hasta el año 2023 a la UTE Sufi-Verinsur. Lejos de los beneficios económicos, sociales y medioambientales para la ciudadanía, es el Consistorio el que a fecha de 2018 debía más de 300.000 euros a esta unión de empresas por el llamado "desequilibrio patrimonial" que sufre el operador al no explotar la planta con todos los municipios que en un principio se previó. En el pasado se intentó que Diputación de Cádiz tutelara la planta, pero la deuda no ha hecho más que aumentar —en un primer momento estaba en manos de Aguas de Jerez, en extinción—y en la planta siguen vertiendo sus basuras Jerez, El Puerto, Rota y Arcos.

"Y menos mal", confiesa Rafael Tejada, secretario comarcal de CCOO, quien asegura que Las Calandrias "no da más de sí". ¿Ante la deuda y el déficit de explotación qué ha hecho la UTE? "Ha mermado la plantilla un 30% en los últimos tres-cuatro años y la plantilla cree que realmente jamás ha hecho inversiones razonables para ir modernizando las instalaciones". De 120 empleados, asegura el representante sindical, hoy apenas llegan a trabajar en el complejo unos 80. Especialmente sangrante es la situación de la zona de reciclaje, donde "si antes había veinte manos mañana y tarde, ahora raro es el día que hay seis". O sea, los ciudadanos pagan por el reciclaje en sus recibos, se esfuerzan en reciclar, y nadie recicla. Pero la empresa sigue acumulando facturas y deuda, principalmente del Ayuntamiento de Jerez.

Acceso al complejo. FOTO: MANU GARCÍA

"La situación está igual que como venimos denunciando en todos estos años; lo hemos denunciado todo a la Inspección de Trabajo, porque ya no es solo la falta de reciclaje, es que hay riesgos para la seguridad de los empleados", expone Tejada. Hace ahora cuatro años falleció un operario, que contaba con 42 años, mientras estaba realizando tareas de mantenimiento en un tromel, que es una máquina de cribado de residuos de forma cilíndrica, constituida por chapas perforadas curvadas.

Fue precisamente una de esas chapas la que se le cayó encima mientras estaba subido a una pasarela de seguridad a dos metros de altura, precipitándose a su vez al suelo a consecuencia del golpe. Según se denunció entonces, estas piezas se encontraban deterioradas y por este motivo ya se estaban acometiendo trabajos destinados a su arreglo. Si la caída de esta pieza se debe a estos trabajos o al mal estado de los mismos es lo que había que investigar. Nada más se supo del fatal incidente. Tejada no quiere ni recordarlo, pese a que en aquel momento CCOO anunció que demandaría a la UTE.

"La UTE prácticamente no ha hecho inversiones en estos años y todo se ha quedado obsoleto y sin capacidad, sin funcionar. Se le está exigiendo que haya una fuerte inversión y la empresa pasa totalmente, no porque esté cerca del cumplimiento de la concesión, sino porque nunca se ha interesado en mejorar estas condiciones", insiste en el representante sindical. En la playa, como los trabajadores llaman a la zona aledaña a las naves donde se almacenan los residuos, caen continuamente envases desde un muro de cuatro o cinco metros. La acumulación hace que Las Calandrias no dé más de sí. La descomposición de los residuos sólidos urbanos acumulados "llega a un nivel infame, por lo que las condiciones higiénicos sanitarias para los trabajadores son muy deficientes. Las Calandrias, cuyos gestores no atienden las peticiones de información de este medio, sigue en un rincón al sur de Jerez, cerca de los municipios de Puerto Real y El Puerto. Como si aquello no fuera con nadie.

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