La cantaora venezolana que emigró a Canadá y acabó abriendo una tienda de flamenco en Jerez

La increíble historia de Jafelin Helten, que pasó de asistenta dental en Caracas a ser promotora junto a su marido Mitch Helten de una web especializada en arte jondo y del primer negocio volcado en este género en una de sus cunas

Jafelin Helten y su hermana Andreína, ante el escaparate de la tienda de Expo Flamenco en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA
Jafelin Helten y su hermana Andreína, ante el escaparate de la tienda de Expo Flamenco en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

Los misterios del flamenco son inextricables. La Unesco lo designó Patrimonio Inmaterial de la Humanidad hace ahora nueve años, pero ya lo era desde que fue naciendo en la noche negra de los tiempos. El duende flamenco es un misterio. Una puede nacer en Ciudad Bolívar y acabar cantando seguiriyas. Puede emigrar de Caracas a Vancouver y acabar al cabo de los años abriendo una tienda especializada en flamenco, la primera que sorprendentemente ve la luz en una de las grandes cunas del género, en pleno centro de Jerez de la Frontera. La ciudad canadiense donde reside está a casi 9.000 kilómetros de la ciudad en la que ha abierto tienda física la venezolana Jafelin Helten, promotora junto a su marido, el empresario canadiense Mitch Helten, de la web expoflamenco.com.

Esta web especializada en temática flamenca cobra una nueva dimensión con la apertura, hace solo unos días, de cien metros cuadrados en la Corredera dedicados a la venta de productos flamencos, vinos, souvenirs y objetos de coleccionismo. Pero, sobre todo, a la proyección en todo el mundo del flamenco, especialmente el de Jerez. "Esta era una idea fruto del beneficio obtenido con la página gracias a nuestro propio esfuerzo, y ahora nace con el objetivo de promocionar y apoyar el flamenco desde aquí; se trata de recaudar fondos para seguir mantenido la página y promocionar a los artistas a nivel internacional", cuenta la propietaria a lavozdelsur.es.

Jafelin y Mitch Helten, en el interior de la nueva tienda en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

Jafelin, con 50 años, que se autodeclara "enamorada de Jerez" y tiene en La Paquera a "una de mis ídolas", se dedicaba a trabajar en clínicas como asistenta dental en su Venezuela natal. Al salir en el año 96 rumbo a Canadá, mantuvo este trabajo durante algunos años, aunque finalmente, con el apoyo de Mitch, decidió volcarse "en lo que realmente me gustaba: cantar flamenco". Con 17 años se quedó maravillada al ver cantar a Lola Flores en una película, pero apenas tenía más referencias. En Vancouver, conoció a un cantaor madrileño, José Lara, que empezó a "engancharme cada vez más en el flamenco". Más tarde, en la academia de Rosario Ancer. Aquello ya era una obsesión. Empezó a investigar. Oía el cante y creía que podría hacerlo. Grabó un par de discos de boleros, pero su sueño iba a ser graduarse como cantaora jonda. Y lo logró. "He ido aprendiendo de todos, de los mayores y de los más nuevos", asegura.

Normalmente los extranjeros se vuelcan en el baile flamenco y el cante queda reservado para los ecos más propios. La tendencia empieza a cambiar. Aun así, Jafelin no es ajena al asombro que provoca su dedicación. "Eso es muy grande y muy fuerte. Empecé a bailar un poco y luego me empecé a envolver en el cante, y sentía que podía hacerlo". Además de todo esto, en 2015 presentó en Jerez su proyecto de web expoflamenco.com, de la mano de colaboradores veteranos como Manuel Bohórquez y Estela Zatania, un sevillano y una norteamericana conectados por la misma pasión flamenca y el gusto por lo añejo en formas y estilos frente a las modas pasajeras.

Algunos objetos expuestos en la tienda. FOTO: MANU GARCÍA

Con el respaldo financiero y "moral" de Mitch, un empresario con negocios de transporte, software y documentación para televisiones en Canadá al que le sonaba el flamenco por "los Gypsy Kings", expoflamenco.com creció en audiencia hasta lograr monetizar sus visitas y obtener recursos para un paso offline que nace ahora  a casi 9.000 kilómetros de su residencia habitual. "Mi idea era hacer una página donde se publicaran artículos informativos y educativos para todo el mundo. Está traducida en inglés para llegar a otro público, y poco a poco se fue engrandeciendo el equipo y haciéndose más especializada. Lo que queremos es educar más y mantener mejor la tradición de lo que es el flamenco", explica Helten, apellido de casada de Jafelin Piña Palacios.

Ahora con la tienda, "queremos hacer tours y contar con un directorio diferente donde promocionarse, además de ayudar inmensamente a las peñas flamencas de Jerez, y luchar para que se mantengan, porque sin las peñas a Jerez le faltaría algo". "Aquí estamos empeñados en promocionar el flamenco, y todo lo que se ingrese será para espectáculos, artistas, ser patrocinadores... Esta ciudad es la dueña del corazón del flamenco", agrega Mitch, en inglés.

Detalles de algunos de los objetos a la venta en la tienda. FOTO: MANU GARCÍA

No hace falta que lo diga, pero lo subraya: "Soy una enamorada de esta ciudad y su gente, vine muchas veces desde 2008 y me cautivó el arte de aquí. Pero me llamó la atención que, aunque había mucho arte, Jerez no tenía fuera en este terreno el lugar que se merece. Por eso decidí abrir esta tienda en Jerez". Precisamente el establecimiento lo cuida su hermana Andreína, de 39 años, que llegó a Jerez hace diez meses huyendo de la tragedia de Venezuela y que, afortunadamente, ya tiene incluso a su hija Sofía apuntada en clases de baile con Carmen Herrera.

Sobre la situación de su país, Jafelin afirma que "antes de yo sacarla a ella (por su hermana), me decía que no podía conseguir las medicinas de nuestra mamá, o que había días que no tenían huevos, ni carne. Muchas necesidades materiales. Hay mucha riqueza pero la mala distribución de los recursos está destruyéndolo todo. Todos los profesionales están saliendo de Venezuela, y las familias están destruyéndose, yo vivo en Canadá, ella aquí, y otra hermana, en Florida, y los padres se quedan viejitos solos con el dolor de ver a sus hijos irse". Quedan las manos de Sofía, que ya pequeñita, empieza a moverlas como otra reencarnación de La Faraona con sangre venezolana. Los misterios del flamenco. "Son mágicas sus manos, tienes que verlas...".

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