Insultan a una madre por pasear con su hijo con autismo: "Gilipollas es lo más suave que nos dijeron"

La madre de un pequeño que padece Trastorno del Espectro Autista denuncia los improperios sufridos durante una salida realizada por el Paseo Marítimo de Cádiz. "Me agobia tener que salir de nuevo", dice

La Policía Local de Cádiz, vigilando el Paseo Marítimo. FOTO: EULOGIO GARCÍA ROMERO
La Policía Local de Cádiz, vigilando el Paseo Marítimo. FOTO: EULOGIO GARCÍA ROMERO

Beatriz, nombre ficticio, estaba paseando con su hijo por el Paseo Marítimo de Cádiz el pasado domingo cuando comenzó a recibir una retahíla de insultos desde los balcones de las viviendas cercanas. “Gilipollas es lo más suave que nos dijeron”, cuenta a lavozdelsur.es esta madre de un niño de nueve años que padece Trastorno del Espectro Autista (TEA) y que llevaba nueve días sin salir de casa. Una modificación del decreto que establece el estado de alarma permite a las personas con TEA pasear acompañadas de otras personas, respetando las medidas establecidas para evitar contagiarse de coronavirus.

“No veo que fuéramos un peligro tan grande como para ponerse de esa manera con mi niño al lado”, expresa Beatriz, quien destaca la “agresividad” de los comentarios que recibió de personas que no conocían sus circunstancias personales. El pequeño, que normalmente es “tranquilo”, llevaba unos días “nervioso” por no poder salir a la calle. “Es bueno y afectuoso, se pasa el día dibujando, pero ya estaba muy irascible, le decías cualquier cosa y respondía mal, no quería comer, por la noche no había manera de apagarle la luz…”, relata la madre.

Beatriz y su hijo —con su hermano mayor, de once años— viven en un décimo piso, desde donde se asoma el pequeño. “A veces se tira contra la pared y se pega un chocazo”, relata la madre, quien cuenta que el niño “se subía en una silla, asomaba el cuerpo por la ventana…”, por lo que teme que se haga daño. “Me veo en la necesidad de salir con mi niño aunque solo sea para comprar leche, y para evitar conductas disruptivas, porque tiene una salud mental muy frágil”, señala. Por eso pide que “no vengan a juzgarme, juicios ya tenemos bastantes todos los días”.

Desde el citado domingo no salen a la calle Beatriz y su hijo. “Estoy con el corazón encogido. Me agobia tener que salir, aunque me lo pide a gritos la criatura”, cuenta. “Es triste que por la crítica social y la ignorancia recibas estos insultos y tengamos que quedarnos en casa poniendo en riesgo la salud mental de mi hijo”, lamenta. Su denuncia, publicada en redes sociales, recibió numerosos comentarios. “Hay quien propone que llevemos brazaletes de colores, pero no creo que tengamos que estar señalados todavía más. Si alguien tiene duda que denuncie, pero no tengo que ir con un cartel para que me perdonen la vida”.

"No nos pueden pedir que vayamos con la etiqueta todo el día colgada”, insiste Beatriz, quien confiesa que después del incidente volvió a casa “hecha polvo”. “Bastante difícil tenemos las cosas ya como para vivir estas situaciones tan innecesarias”, agrega. “Soy la primera que soy responsable, pero no nos podemos dedicar a hacer juicios populares sin saber los motivos de cada persona”.

“En el transcurso del paseo, que se nos quitaron las ganas, le pregunté dos veces a mi hijo si nos íbamos para casa y quería seguir un poco más, por eso estuvimos un tiempo. A él no le gusta demasiado caminar pero estaba deseando”, cuenta la madre. “Me paró dos veces la Policía Local, pero les expliqué mi situación y me dijeron que no me preocupara, por su parte hubo colaboración absoluta, pero manda narices que la gente nos increpe de esa manera no sé en base a qué autoridad moral”, dice. “Hay mucho complejo de superpoli”.

Autismo España pide comprensión y respeto

Autismo España, que en los últimos días ha tenido conocimiento de la existencia de increpaciones, gritos e insultos desde ventanas y balcones a las personas con trastorno del espectro del autismo y acompañantes que estaban paseando en la calle, reclama comprensión y respeto del conjunto de la sociedad para las personas con TEA y acompañantes en este tipo de salidas.

"Reclamamos, el no tener la necesidad de utilizar identificativos para ejercer los derechos que le son inherentes y reconocidos. Algunas personas han utilizado chalecos reflectantes, camisetas, pañuelos azules o cualquier otro elemento físico, para protegerse de las citadas increpaciones, gritos e insultos", señalan desde la organización. "Ninguna persona tiene la obligación de tener que recurrir a identificativos que pueden llegar incluso a ser estigmatizantes para ejercer sus derechos", añade.

"Las personas con TEA y sus acompañantes deben tener garantizado su derecho ante los agentes de la autoridad mediante la acreditación suficiente de la necesidad. Además deben tener las garantías de ser respetados y no increpados ni insultados", dicen desde Autismo España, quien añade que "establecer una práctica de identificación visual para ejercer el derecho a salir a la calle por causa de fuerza mayor que les asiste, podría llevar incluso a un mal uso por parte de personas que quieran aprovecharse de dicha situación para eludir eventuales sanciones, mediante la utilización de este tipo de identificativas visuales".

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