Gonzalo, el cantante de ópera sanluqueño que necesita financiación para cumplir su sueño de debutar en Viena

Gonzalo Ruiz, bajo-barítono de 25 años, lleva un año sin trabajo porque la pandemia pospuso la ópera para la que ensayaba. Ahora, ha sido seleccionado de entre cantantes de todo el mundo para formarse en un OperaStudio, pero el coste económico es un bache

El joven bajo-barítono, Gonzalo Ruiz, ensayando.
El joven bajo-barítono, Gonzalo Ruiz, ensayando.

Una voz grave y envolvente resuena en el salón de una casa de Sanlúcar. El joven bajo-barítono Gonzalo Ruiz entona a pleno pulmón unas letras en italiano. Toda la fuerza que sale por su boca hace una reverencia a la ópera, estilo musical del que se enamoró hace siete años cuando un amigo le mostró un vídeo. “La descubrí por casualidad, pensé que podía intentar hacer aquello, que me gustaba. Seguramente no me pareció algo muy ajeno porque de pequeño había tenido ya cierto contacto”, explica el sanluqueño de 25 años que, por aquel entonces, comenzaba un Doble Grado en Sociología y Ciencias Políticas en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla.

La música siempre había estado presente en su vida. Con ocho años, “como muchos niños”, se apuntó al conservatorio de su ciudad natal donde aprendió a tocar el clarinete llegando a participar en bandas y, al llegar a casa, a veces, escuchaba lírica. “Siempre he estado cerca de la música clásica, y mi padre cantaba romanzas por gusto, tiene muy buena voz”, comenta el cantante.

Sin pensárselo dos veces, Gonzalo realizó el examen de prueba para entrar en el Conservatorio Profesional Cristóbal de Morales de la capital hispalense. Allí, ha estudiado canto durante cinco años, - desde hace un año se forma con el bajo Francisco Crespo-. Por las mañanas aprendía en el conservatorio y, por las tardes, seguía las clases en la facultad. Una rutina muy similar a la de muchos jóvenes andaluces que luchan por abrirse paso en la música. “Lo de que a la ópera no va gente joven se lleva diciendo 50 años, en los conservatorios hay muchísima gente joven, y el público se va renovando. Quizá no es un estilo artístico muy mayoritario, pero no creo que lo haya sido nunca ni que tenga por qué serlo”, expresa Gonzalo, que conoce “a mucha gente a la que le gusta abiertamente”.

“Lo de que a la ópera no va gente joven se lleva diciendo 50 años, el público se va renovando"

El joven compaginó la música y los estudios. Le echó ganas y tuvo su recompensa. Tras realizar una audición, fue seleccionado para interpretar un papel en la premier de la ópera contemporánea andaluza La Bella Susona, que el compositor Alberto Carretero tenía previsto estrenar el 2 de julio en el Teatro de la Maestranza. Gonzalo encarnaría a Abén Susón el padre de Susona, personaje de la mítica leyenda sevillana que sigue reviviendo en el callejón del barrio de Santa Cruz. El sanluqueño salía de la universidad y, por la noche, ensayaba junto al Octeto del Coro de la Asociación Amigos del Teatro de la Maestranza, hasta que la pandemia trastocó sus planes. “Empezamos los ensayos cuatro días antes de que cerraran todo y me quedé sin la oportunidad de poder debutar. De momento, la obra está pospuesta”, lamenta.

No tuvo más remedio que volver a Sanlúcar, desde donde continuó con su último año de carrera de forma online. Un día cualquiera de confinamiento un amigo le habló sobre una convocatoria para entrar en un OperaStudio en la Vienna Opera Academy. Según detalla Gonzalo, “son cursos de perfeccionamiento para jóvenes cantantes que acaban de terminar sus estudios o que los están terminando, y les dan la oportunidad de cantar, de salir a un escenario, de afrontar un repertorio”. En España se organizan muy pocas, las iniciativas de este tipo suelen desarrollarse en Alemania, Italia, y en este caso, en Austria. En enero, el bajo-barítono presentó su candidatura de forma virtual, “normalmente las audiciones son presenciales, pero con la pandemia cambió de modalidad, envié tres grabaciones, dos en vídeo y una de audio. Y bueno, me aceptaron”, cuenta con alegría.

Gonzalo Ruíz en uno de sus ensayos con el coro.
Gonzalo Ruíz en uno de sus ensayos con el coro.

A Gonzalo se le abría una puerta a escasos meses de haberse cerrado otra. Tiene ante él una gran oportunidad que no quiere dejar escapar. Se habían fijado en su voz de entre las solicitudes de aspirantes de todo el mundo para interpretar a Guglielmo, un soldado enamorado, en la ópera Così fan tutte de Wolfgang Amadeus Mozart. Escrita en 1789, ahora es popularmente conocida, sin embargo, es la obra más incomprendida del músico y llegó a considerarse “atrevida” a lo largo del siglo XIX y principios del XX por tratar el intercambio de parejas, los enredos amorosos, la fidelidad y las pasiones irrefrenables. La ópera deleitó, por primera vez, al público del Burgtheater de Viena en 1790 y, aunque durante el romanticismo fue ignorada, es un legado que se sigue escuchando en los teatros. “A mí me gusta mucho cantar Mozart, es un repertorio que mi tipo de voz puede afrontar, pero también me encanta la música de Verdi y de Wagner, me gustaría cantar muchísimos papeles”, relata Gonzalo, rebosante de entusiasmo.

 

Durante tres semanas, podría formarse con profesionales de renombre internacional y realizar audiciones para distintas agencias de representantes. Pero el coste económico se convierte en un obstáculo. Aunque a Gonzalo le concedieron una beca por su talento, no cubre los 3.450 euros que cuesta el curso. “Pienso que es un coste de dinero importante”, confiesa el joven al otro lado del teléfono enumerando los gastos que derivarían del viaje y las clases. Él pertenece al sector cultural, uno de los más damnificados en esta crisis. “Los ingresos que tenía eran del coro de Sevilla, como aquello de canceló y me tuve que volver a Sanlúcar, pues durante este último año no he podido trabajar”, sostiene.

Por eso, para poder cumplir su sueño, a su hermano se le ocurrió lanzar una campaña de crowfunding en GoFundMe. Gonzalo está “muy agradecido con mis padres, me ayudan bastante” y también con las personas que aportan su granito de arena. “La verdad es que ya he recaudado mucho más de lo que esperaba. No esperaba que la gente fuese tan generosa”, dice sorprendido. Cualquier donación es un regalo para este sanluqueño que no se queda quieto y busca labrarse un futuro en el mundo de la ópera. “La voz es realmente como cualquier otro instrumento musical, son años y años de estudio, es un proceso largo el cual yo no he terminado, por supuesto, yo sigo siendo un estudiante”, dice Gonzalo. Desea seguir formándose, escalar y empaparse de todo el aprendizaje que le espera.

Sobre el autor:

Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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