Fernando Esteso y la ruina que ocultó tras la fama: “No sabía llevar el dinero”

El actor falleció a los 80 años dejando un legado cinematográfico indiscutible y una historia personal marcada por la ruina tras abrir un restaurante en Mazarrón

Fernando Esteso
08 de febrero de 2026 a las 09:56h

El actor y humorista Fernando Esteso falleció el domingo 1 de febrero en Valencia a los 80 años, dejando al mundo del cine conmocionado y a su entorno más cercano desconsolado, reclamando que su figura sea reconocida como merece. Su muerte ha reabierto también una de las etapas más duras de su vida: la ruina económica que atravesó pese a haber alcanzado un enorme éxito profesional.

Antes de fallecer, Esteso llegó a confesar públicamente que, a pesar de la popularidad y el dinero que ganó durante décadas, acabó arruinándose. El origen de ese declive se sitúa en 2003, cuando decidió emprender un negocio hostelero y abrió el restaurante Cabo Real en Mazarrón (Murcia), un proyecto que cerró definitivamente en 2007 lastrado por las deudas.

Fernando Esteso en una imagen de redes sociales

Según relatan testigos de la zona, el actor reconocía que “no sabía llevar el dinero”, una falta de control que terminó pasándole factura. Un hostelero local explica que Esteso comía allí todos los días y que el restaurante se cerraba con frecuencia para organizar fiestas y eventos con amigos, una dinámica que, lejos de generar beneficios, acabó convirtiéndose en un problema estructural para el negocio.

Un restaurante de alto nivel que nunca fue rentable

Cinco días después de su fallecimiento, el programa Y ahora Sonsoles reveló nuevos detalles sobre el descalabro económico del actor. En el espacio se explicó que el restaurante Cabo Real estaba ubicado en las inmediaciones del Club Náutico de Mazarrón y que no se trataba de un local convencional.

“Era un restaurante de alto standing, no de menú diario. Trajo a un cocinero como los jugadores de fútbol, a base de talón”, relató un hostelero local en el programa de Antena 3. Una apuesta ambiciosa que elevó los costes desde el inicio y complicó la viabilidad del proyecto. Este mismo profesional ofreció una descripción muy gráfica del funcionamiento del restaurante: “El restaurante lo abrió para él. Era el que comía allí todos los días con sus amigos y hacía allí sus fiestas y sus cosas”. Por el local pasaban artistas amigos, conocidos del mundo del espectáculo e incluso personalidades locales.

Deudas, engaños y un cierre abrupto

Según este testimonio, el negocio nunca llegó a funcionar como tal: “Cerraba la terraza para él. No lo vi nunca funcionar eso”. El proyecto se sostuvo apenas cuatro años y el final fue tan repentino como traumático. “De un día para otro cogió y desapareció de aquí”, explicó el hostelero.

Tras la marcha de Esteso, la situación se agravó rápidamente. “Se quedó allí el camarero y automáticamente se cerró. Hubo gente que venía luego buscándolo para cobrar. Dejó deudas de proveedores”, detalló, dibujando un escenario de caos económico y facturas impagadas.

El relato coincide con otras versiones que apuntan a que los socios y gestores del restaurante se aprovecharon de la falta de control del actor. “Los que había ahí gestionando el negocio lo engañaron”, aseguran, señalando que se generaron deudas sin su conocimiento y que parte del género desapareció.

“Todo el género que había ahí se lo llevaron. Él tenía vino y productos de calidad que se llevó un camarero”, concluye el testigo. Una situación que sumió a Fernando Esteso en años de ahogo económico, contrastando de forma dolorosa con el éxito y la popularidad que marcaron su carrera artística.

Sobre el autor

María Crisol

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