Noelia Castillo, la joven de 25 años a la que este pasado jueves se le aplicaba la eutanasia, había escrito en primera persona un manuscrito, cuyo destinatario es el director del Hospital Residencia Sant Camil de Sant Pere de Ribes, en el que indicaba: "Por medio de la presente hago constar que, estando señalada para el 2 de agosto la realización de la eutanasia y hallándome en un estado de confusión, solicito, al objeto de poder madurar mejorar mi decisión, un aplazamiento de seis meses para la realización de dicha prestación".
Sin embargo, la validez de ese escrito fue posteriormente cuestionada en sede judicial. Según la sentencia del 14 de marzo de 2025 del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, publicada por maldita.es, la joven aseguró ante la psicóloga y la directora médica del centro que “le habían hecho firmar el papel en unas circunstancias en que no era consciente de lo que hacía y que estaba totalmente decidida a la eutanasia”. A raíz de esa declaración, la directora médica contactó con un notario para que “ante el mismo expresara su voluntad”.
La resolución judicial fue más allá al descartar el manuscrito como prueba válida. La jueza consideró acreditado que la joven “no era consciente de lo que estaba escribiendo, al dictado de otras personas, dado su estado de somnolencia”, lo que invalidaba su contenido en el contexto del proceso.
La batalla judicial y el aval médico a la decisión
El documento fue utilizado como base en una demanda interpuesta por Abogados Cristianos, que actuó en representación del padre de Noelia para intentar frenar la eutanasia. La organización sostuvo que la joven no tenía capacidad suficiente para tomar una decisión libre sobre su vida y apuntó a supuestos “cambios de opinión” respecto al procedimiento.
No obstante, la justicia rechazó esa demanda en enero de 2026. La sentencia concluyó que la joven “tiene conservadas sus capacidades para tomar todo tipo de decisiones, incluida, por tanto, la decisión de someterse a la eutanasia”. Este veredicto se apoyó en las evaluaciones de siete médicos y peritos que examinaron a la joven durante el proceso.
La propia Noelia reforzó esta línea argumental al declarar que “no sabía ni lo que escribía” en relación con el manuscrito. Según consta en la resolución, explicó que dos jóvenes de una “comunidad religiosa” accedieron a su habitación y “aprovechando que estaba muy dormida, le hicieron escribir eso al dictado”.






