El 2 de mayo, Día Internacional contra el Acoso Escolar, vuelve a poner sobre la mesa una realidad dolorosa que suele asociarse a conflictos entre menores. Sin embargo, hay situaciones en las que el daño no nace únicamente dentro del aula ni entre compañeros, sino que puede agravarse desde fuera: cuando son los adultos quienes alimentan, sostienen o amplifican una situación de acoso.
En este día, la asociación Trencats ha lanzado un mensaje con una finalidad clara: movilizar a toda la sociedad frente a la violencia en el ámbito educativo. La iniciativa busca poner el foco en una realidad que muchas familias, docentes y víctimas siguen denunciando: el bullying existe, se conoce, pero demasiadas veces no se afronta con la contundencia necesaria.
La campaña cuenta con la implicación de profesionales y personas comprometidas desde distintos ámbitos. Entre ellos están Santiago Treviño, pediatra conocido como “Spiderman”; Alex Corredera, futbolista del Real Sporting de Gijón; Sandra Corral y Lucía Valle, jugadoras del Real Sporting de Gijón femenino; la docente Noelia Rodríguez; la periodista y superviviente de acoso escolar Sheila Hernández; y el periodista y activista Rubén Guerrero.
También participan Silvia Silván y Susana García, representantes del sindicato docente; Leticia García, de la Asociación Aler; la psicopedagoga Lidia Arroyo; la abogada Noelia Rebón; y Raquel, Pilar y María José, madres de víctimas. A ellos se suma José Manuel López Viñuela, padre de Kira, presidente de Trencats y uno de los firmes defensores de la inclusión.
Una pregunta incómoda: por qué se sigue tapando el acoso escolar
Desde el año 2013, cada 2 de mayo se celebra el Día Mundial Contra el Acoso Escolar en España. Este sábado, la fecha vuelve a servir como llamada de atención para buscar respuestas a una pregunta que atraviesa a familias, asociaciones y profesionales: ¿por qué todo el mundo sabe de la existencia del acoso escolar y, sin embargo, se sigue tapando, negando o silenciando?
La presidenta de la Asociación Contra el Bullying y el Ciberbullying, Carmen Guillén, reconoce que esa es precisamente la duda con la que llevan conviviendo desde hace diez años en la entidad. Según afirma, “el acoso escolar es algo que aumenta y que, lamentablemente, se sigue tapando, negando y ninguneando, mientras a quienes luchamos contra él se nos tacha en muchas ocasiones de alarmistas, cuando es algo que llega incluso a matar”.
El mensaje de Trencats también recoge declaraciones de padres miembros de esta asociación, familias que han vivido en primera persona la pérdida de hijos e hijas por esta problemática social. Una de las frases más contundentes apunta directamente a la dimensión del problema: “España es el primer país europeo con más acoso. Desde Trencats, apostamos para que esta lacra baje. Tenemos que hacer que esto pare, por favor, habla en redes sobre esto hoy. Propágalo”.
El daño que dejan las burlas, los insultos y el silencio
La campaña insiste en que el acoso escolar no se limita a una agresión visible ni a un conflicto puntual. También puede estar en la burla repetida, en el insulto, en el aislamiento o en quienes observan sin actuar.
Por eso, uno de los mensajes difundidos recuerda: “Detrás de una burla, de un insulto, recuerda hay una persona que está sufriendo y su vida será apagada por ello”.
Otra de las frases que vertebra la iniciativa advierte de las consecuencias profundas que deja esta violencia: “El acoso deja heridas que no se borran”. La denuncia no se dirige solo contra quienes acosan, sino también contra quienes lo presencian y contribuyen a normalizarlo desde la indiferencia.
“Lo peor no es solo quien lo hace sino que lo ve, se ríe o simplemente se calla. Ahí es donde empiezan a normalizarse ese tipo de situaciones”, recoge otro de los mensajes de la campaña. La idea central es clara: el silencio también forma parte del problema cuando permite que la violencia continúe.
Trencats pone además el foco en los menores neurodivergentes y en las familias que viven la escuela con angustia. “Son muchas las familias de niños neurodivergentes que van con pánico a la escuela, que sufren cada día el temor y el pánico a estar en un lugar que no es nada seguro para ellos”, denuncia la iniciativa.
El mensaje final apela directamente a la inclusión como derecho y no como concesión. “Porque la inclusión no debería ser una excepción, debería ser la norma y un derecho de todos”, reivindican. Y añaden una frase que resume el espíritu de la campaña: “Ningún niño debe sentirse inferior por ser diferente”.
