En busca de la "masculinidad sana" en tiempos feministas: “El modelo hegemónico nos limita como hombres"

El psicoterapeuta sevillano Juan Miguel de Pablo cuenta a lavozdelsur.es sus observaciones en terapias que le han llevado a escribir su tercer libro al ver cómo la identidad de género masculina se tambalea, “hay hombres que tienen dificultades sobre qué es ser varón”

Juan Miguel de Pablo con su libro 'El ciclo de Andros: masculinidad, paternidad y psicoterapia'.   CEDIDA
Juan Miguel de Pablo con su libro 'El ciclo de Andros: masculinidad, paternidad y psicoterapia'. CEDIDA

La masculinidad atraviesa una crisis profunda, en parte, derivada por la revolución de las mujeres. Los cambios en la sociedad en los últimos años fluctúan y van calando de lleno en todas las personas. Los avances son evidentes en unos tiempos en los que el feminismo ha venido a liberar a hombres, mujeres y otras identidades. “¿Qué ocurre con los hombres en el siglo XXI?”, es el punto de partida del psicoterapeuta e investigador sevillano, Juan Miguel de Pablo Urban, afincado en Cádiz hace más de 35 años.

El investigador publica su tercer libro El ciclo de Andros: masculinidad, paternidad y psicoterapia bajo la editorial Letrame para analizar el ciclo vital del hombre, su evolución y cómo se ha ido construyendo la masculinidad a lo largo del tiempo. “Desde los años 60 se ha publicado muchísimo sobre identidad de género femenino. Sin embargo, el tema de los masculino se ha tocado muy poco o incluso mal”, explica el también psicólogo clínico y supervisor docente.

La propuesta surge de sus observaciones en las sesiones de terapia a las que, según cuenta, muy habitualmente demandan varones que cuentan entre 30 y 35 años; que vienen solos, con sus parejas o familias en situación de conflicto. “Es habitual encontrar a personas que sienten dificultades en cuanto a qué es el hecho de ser varón. Se da el perfil de hombres que tienen complicaciones para asumir este proceso de crecimiento como hombre y como padre”, comenta. A Juan Miguel le interesaba profundizar en cómo es la construcción de identidad de un varón al toparse con pacientes que manifiestan: “El modelo arcaico de antes ya no me sirve, no quiero ser aquello de donde vengo, pero no sé a dónde voy”.

“Es habitual encontrar a personas que sienten dificultades en cuanto a qué es ser varón"

Andros, que significa hombre en griego, es el protagonista de este estudio en el que se busca plantear los dilemas que a veces experimenta el género masculino para definirse como tal. “Si las cosas podían estar muy claras hace dos siglos sobre qué era ser un hombre y qué era ser padre, en los últimos dos siglos esas certidumbres se han borrado. La idea es intentar recuperar la dignidad de lo masculino, pero adaptado al siglo XXI”, expone Juan Miguel mientras se sumerge en un baile de reflexiones al otro lado del teléfono.

Lo que suponía ser hombre ya no vale, los conceptos se modifican y se transforman ante una oleada de diversidad. “El modelo hegemónico masculino en el que un tipo tiene que ser duro no interesa. Nos dicen que tenemos que ser activos, exitosos, dedicarnos al mundo social y además no mostrar emociones y eso nos limita como hombres”, sostiene. Juan Miguel recuerda cuando una paciente le contaba que, conociendo a su pareja, un hombre tierno y acogedor, le asombraba verlo cómo en el ámbito social se comportaba, se transformaba y aparentaba ser otra persona. “Es que él no es así, si él es atento y cuidadoso, por qué se comporta cuando estamos con amigos como si fuera un tipo duro e insensible”. Según el psicoterapeuta, el modelo heteropatriarcal “fastidia” no solo a las mujeres sino al propio hombre al despojarlo de su capacidad de habitar su emocionalidad.

En las páginas del libro, el autor considera que “los hombres no se acaban de sentir tampoco contentos con la propuesta que se les hace desde el movimiento feminista, de un tipo de hombre suave, inocuo, donde pierde su fuerza”. Para él, “no tiene sentido que el varón entienda que él tiene poder sobre una mujer o viceversa”.

“Los hombres no se acaban de sentir tampoco contentos con la propuesta feminista"

Habla de la ansiada igualdad que tanto cuesta alcanzar. A continuación, analiza su sentir en estos tiempos. Según plantea, “la mujer tiene que cada vez más claro que ya no tiene que estar en casa, que ya no tiene que ser pasiva, que ya no tiene que estar a la espera de que se decida por ella, ahora tiene más claro su horizonte, pero el hombre anda perdido, confuso, como que se ha encogido”.

Juan Miguel hilvana a través de ejemplos del cine, de la filosofía, del cómic, de la mitología o la épica clásica teorías con un fin claro. “Voy buscando una integración donde, por una parte, se incorpore todo lo que se ha logrado gracias al avance feminista, pero desde una propuesta que nace desde el varón”, comenta.

En su investigación se remonta a la existencia de “un modelo inconsciente” que nada tiene que ver con el hegemónico, relacionado con el momento en el que un niño se convierte en hombre, y un hombre se convierte en padre. Un crecimiento que en todas las culturas “se realiza a través de una serie de rituales de transición que nosotros, en la actualidad, ya hemos perdido”. El más reciente era la mili, “no era muy sano. Se nos decía: -Tú cuando vayas a la mili, te harás un hombre”. Sí existen rituales de transición que siguen presentes en las mujeres, se refiere a la aparición de la regla, que, según el psicólogo, “en la mujer marca una línea. Ya no eres una niña. Pero el hombre no tiene nada parecido”.

Portada del libro del psicoterapeuta Juan Miguel de Pablo.
Portada del libro del psicoterapeuta Juan Miguel de Pablo.

Desde su experiencia, en la actualidad los hombres recurren a la terapia como espacio para realizar ese proceso de crecimiento. “Hay algunos que llegan en la treintena, no acaban de querer irse de casa de sus padres ni de comprometerse con una pareja, les da miedo pensar en tener hijos y empiezan a sentirse angustiados y a mostrar síntomas”, comenta.

Por esa razón en la publicación defiende la búsqueda de lo que él llama “una masculinidad sana” que consiste en que “el hombre tenga la libertad de poder ejercer todas sus capacidades, poder acceder a su emocionalidad y ponerla en juego. La orden de que los hombres no pueden sentir no ayuda”. Además, define este concepto como facilitar la capacidad de asumir los compromisos que corresponden al momento del ciclo vital que toca vivir y que se asocian a la edad. 

Por ejemplo, en consulta observa que hay muchas parejas que, aún llevando tiempo juntos, a raíz de tener hijos se separan. Según Juan Miguel, en estos casos “el hombre deserta de su función, en algunos casos sí responden, pero en otros casos desaparecen, escapan. Esto se puede deber a que ese proceso de construirse como hombre o de crecimiento emocional no se ha producido”.

“Una masculinidad sana consiste en que el hombre pueda acceder a su emocionalidad"

Lograr esa masculinidad sana conlleva un proceso en el que se requiere desaprender ciertos roles de género incrustados en la sociedad, que todavía perturban. “Hacerse un hombre no es lo que era antes, no consiste en convertirse en un tipo duro, grosero, y que encima es homófobo. Eso, que muchos educacionalmente hemos aprendido, unos más y otros menos, hay que procurar deconstruirlo porque no te va a alimentar como hombre”, reflexiona el investigador.

Tras pasar horas contemplando cómo se mueven los hombres en el mundo de hoy, está convencido de que hay que configurar un modelo “en que te sientas orgulloso de ser varón, con características, que no van a ser las del modelo arcaico que las corrientes feministas critican con mucha razón”.  Pero… ¿cómo lograrlo?

Parte de la respuesta está en la última parte del libro, en la que Juan Miguel traslada su análisis a la intervención psicoterapéutica en los diferentes formatos: individual, pareja y familia. Es decir, cómo ayudar a los hombres a construir su identidad de género y completar ese proceso de “dejar de ser un niño para después llegar a la paternidad”.

“Hacerse un hombre no es lo que era antes"

Durante sus minutos de conversación, el psicoterapeuta confiesa ser un amante del carnaval, la fiesta grande de la ciudad que lo ha visto formarse y enseñar. Desde 1996 es codirector de COOPERACIÓN, Instituto de Formación Sistémica, y es bastante activo en el ámbito asociativo ya que es miembro fundador y secretario de la Asociación Andaluza de Terapia Familiar y Sistemas Humanos (AATFASH), miembro de la Asociación Española de Psicoterapia Dinámica y Sistemas Humanos (AEPDSH), de la Federación Española de Asociaciones de Terapia Familiar (FEATF) y de la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapia (FEAP).

Tampoco es la primera vez que se atreve a generar conocimiento e intentar esclarecer un aspecto de la realidad. En sus espaldas lleva a cuestas dos libros, Psicoterapia individual desde una perspectiva sistémica integradora en 2018 y Fascinación y desilusión. Psicoterapia sistémica de pareja en 2019, y varias publicaciones en revistas especializadas.

En esta ocasión, apuesta por un tema original apenas tratado, a la orden del día, donde incita a la reflexión. Sin olvidar la misión de la psicoterapia: aliviar la angustia y las dificultades de las personas, facilitar cambios y generar mayores espacios de libertad personal.

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