sociedad

El testimonio de Christa Pike, tras sobrevivir a dos inyecciones letales y las secuelas: "Sola, desorientada y con dolor"

La condenada a muerte estadounidense publica su primera declaración tras salir del hospital y agradece el apoyo recibido durante su recuperación

  • Christa Pike, condenada a muerte en EEUU que ha sobrevivido a la inyección letal.

Christa Pike ha hablado públicamente por primera vez tras salir del hospital después de sobrevivir a dos intentos fallidos de ejecución por inyección letal, a finales de septiembre en Tennessee. En un comunicado difundido por su equipo legal, describe secuelas físicas y psicológicas y agradece la solidaridad recibida.

Acudió convencida de que moriría. Según relata, se había despedido de sus seres queridos antes de entrar en la cámara de ejecución de la prisión de Riverbend, pero varios días después despertó en el hospital "sola, desorientada y con dolor".

Dolor físico y dificultades para hablar

Las molestias continúan un mes después. "Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta", explica Pike, que asegura estar recuperándose progresivamente.

También describe el impacto emocional: "Todavía me cuesta hablar. Y el dolor no es solo físico. Siento dolor en mi mente y en mi alma".

La reclusa cuestiona la "incompetencia" que, a su juicio, ha situado a numerosas personas en esa "terrible situación". Al mismo tiempo, agradece al personal sanitario y hospitalario haberla tratado "con compasión, dignidad y respeto", y reconoce el acompañamiento de sus abogados.

La recuperación en la unidad médica

La mejoría no supone haberlo superado. Pike afirma que permanece prácticamente aislada en la unidad médica de la prisión, una situación cuyo dolor vincula con los 28 años que pasó anteriormente en aislamiento. Frente a ello, destaca el apoyo de personas cercanas y desconocidas: "Me aferro al amor y a la amabilidad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola".

Pike fue condenada por asesinato en primer grado por la muerte en 1995 de Collen Slemmer, una compañera de clase. Nunca negó su participación y, al solicitar sin éxito el indulto, aludió a sus problemas de salud mental de entonces.

Todavía desconoce por qué sobrevivió y qué ocurrirá después. Su propósito inmediato, según concluye, es avanzar: "Por ahora, intento recuperarme, día a día".

Christa Pike ha hablado públicamente por primera vez tras salir del hospital después de sobrevivir a dos intentos fallidos de ejecución por inyección letal, a finales de septiembre en Tennessee. En un comunicado difundido por su equipo legal, describe secuelas físicas y psicológicas y agradece la solidaridad recibida.

Acudió convencida de que moriría. Según relata, se había despedido de sus seres queridos antes de entrar en la cámara de ejecución de la prisión de Riverbend, pero varios días después despertó en el hospital "sola, desorientada y con dolor".

Dolor físico y dificultades para hablar

Las molestias continúan un mes después. "Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta", explica Pike, que asegura estar recuperándose progresivamente.

También describe el impacto emocional: "Todavía me cuesta hablar. Y el dolor no es solo físico. Siento dolor en mi mente y en mi alma".

La reclusa cuestiona la "incompetencia" que, a su juicio, ha situado a numerosas personas en esa "terrible situación". Al mismo tiempo, agradece al personal sanitario y hospitalario haberla tratado "con compasión, dignidad y respeto", y reconoce el acompañamiento de sus abogados.

La recuperación en la unidad médica

La mejoría no supone haberlo superado. Pike afirma que permanece prácticamente aislada en la unidad médica de la prisión, una situación cuyo dolor vincula con los 28 años que pasó anteriormente en aislamiento. Frente a ello, destaca el apoyo de personas cercanas y desconocidas: "Me aferro al amor y a la amabilidad de tantas personas que me han recordado que no estoy sola".

Pike fue condenada por asesinato en primer grado por la muerte en 1995 de Collen Slemmer, una compañera de clase. Nunca negó su participación y, al solicitar sin éxito el indulto, aludió a sus problemas de salud mental de entonces.

Todavía desconoce por qué sobrevivió y qué ocurrirá después. Su propósito inmediato, según concluye, es avanzar: "Por ahora, intento recuperarme, día a día".

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