El Palmar de Troya o la iglesia palmariana, la secta que se hizo a sí misma 'Roma' en la campiña de Sevilla

El jerezano Óscar Carrera desgrana en una obra la historia de este "cisma español", que llegó a santificar a Francisco Franco y abrir templos en lugares como Vietnam, Nigeria o Paraguay: "Se habla aún de 1.500 fieles repartidos por todo el mundo"

Óscar Carrera posa para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

A diferencia de otros libros sobre la historia de la iglesia palmariana, la última obra de Óscar Carrera (Jerez, 1992), no tiene un desarrollo plenamente académico ni historiográfico, sino que se enfoca hacia lo periodístico con un punto de vista también personal y literario. Con su particular estilo, este joven y polifacético escritor jerezano ya tiene varias obras publicadas en su haber, desde Malas hierbas: Historia del rock experimental 1959-1979 a El Dios sin nombre, donde hace un paseo por las leyendas y misterios del Camino de Santiago. Ahora es el turno de El Palmar de Troya, con el trabajo más completo y actualizado hasta el momento sobre este fenómeno que ha acaparado durante años la atención mediática: El Palmar de Troya. Historia del cisma español.

 

"Me llena de esperanza que ahora hay gente con smartphones", dice casi con sarcasmo Carrera, que en su obra cuenta desde los inicios hasta el desarrollo, consolidación y situación actual de la iglesia palmariana. Todo comenzó en marzo de 1968, cuando cuatro niños, a la par que sucedió en otros lugares santos, vieron a una virgen que no habla y se queda muda. "Trataron de hablar con ella pero no se podía comunicar, la siguieron viendo por lo que empezó a atraer a gente de otros lugares", explica sobre los inicios del fenómeno.

 

De esa forma se crea en torno a este lugar, una pedanía de Utrera, un modo de peregrinación que atrae a fieles desde la propia localidad de la campiña sevillana, Sevilla, Jerez y pueblos de toda la Baja Andalucía. "Por la cualidad de la gente que vinieron, empiezan a venir más, entrando en una especie de competición por los videntes", cuenta el escritor jerezano. Así, entraron en una especie de carrera entre ellos, recibiendo "estigmas". "Se entra en una especie de bola de nieve de fenómenos paranormales, con un recorrido mayor que concluye en un gran lugar de peregrinación", añade. De esas primeras apariciones a forjar todo un imperio. "Se conforman dos grupos de seguidores, el de un matrimonio sevillano, y el de Clemente Domínguez, que acaba haciéndose con todo", cuenta.

 

El autor de la obra más reciente sobre El Palmar de Troya durante la entrevista. FOTO: MANU GARCÍA.

 

Clemente o Gregorio XVII, tal y como se erigió a sí mismo el 6 de agosto de 1978, obedeciendo a profecías de círculos católicos del siglo XX. En poco más de diez años la aparición de la virgen a cuatro niños de esta pedanía utrerana se convierte en iglesia, con obispos y papas, por la gracia de Dios, tal y como reza la propia secta, convertida en institución. "Se dan una serie de casualidades y causalidades que llevan a que en esa fecha Clemente se declare Papa, algo que casi nadie se imaginaba", sostiene Carrera. En ese progresivo camino hacia la conformación de la iglesia palmariana, se ordenan sacerdotes y obispos, con la desaprobación de la Iglesia católica, que en contadas ocasiones se ha pronunciado al respecto, guardando silencio sobre este fenómeno.

 

 

De esa forma, se erige una nueva iglesia cuya basílica hoy no deja de sorprender a foráneos y autóctonos, pese a los años. "Hoy se ha llegado a una desconexión total con el resto del pueblo, evitan cualquier contacto exterior", reconoce Carrera, que además de una extensa documentación intentó entrar en el templo sin éxito. "Estuve preguntando por el pueblo, haciendo mis investigaciones y sabían de mi existencia, sospecho que no me dejaron entrar por ello", recuerda. Y es que el hermetismo de la iglesia palmariana obedece a razones de peso. Numerosos escándalos, que van desde sexuales a financieros, rodean el misterioso halo de los palmarianos y de sus líderes espirituales, desde Clemente XVII al penúltimo papa, Sergio María, o Gregorio XVIII, que ya excolmugado llevó a los medios de comunicación algunos de los escándalos que se vivían en el interior de este grupo que tiene seguidores por todo el mundo.

 

"Se habla de que hay 1.500 fieles, aunque ha disminuido mucho con el tiempo y no hay una cifra exacta", dice el investigador, que recuerda que hubo capillas palmarianas repartidas por varios continentes, desde Vietnam a Paraguay, pasando por Nigeria. "Hoy de todo eso queda poco o nada, algo en Alemania y en Dublín", añade. Sin embargo, el imperio económico y social que conformó Clemente XVII sigue siendo un auténtico misterio. "Entramos en el terreno de los rumores, pero nadie sabe de dónde salía su dinero". O sí, reconoce. "Hay una coincidencia entre el auge de la iglesia palmariana y el hecho de que no estaba registrado como entidad religiosa en España", cuenta. Una circunstancia que hace pensar que la institución era una auténtica lavadora de dinero negro: "En cuanto la iglesia palmariana se inscribe como organización religiosa empieza a haber un escrutinio de su cuenta por parte del fisco que coincide con un descenso de los donativos".

 

Óscar Carrera durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

 

Pero si hay otro punto que llame la atención del imperio palmariano, más allá de sus fieles y de su capacidad económica y su influjo social, es la elaboración de su propio dogma: desde una historia propia a la santificación del dictador. "Es bastante oficial y lo reconocen hasta el punto que pusieron una estatua de Franco encima de la basílica", explica. Noticias que se mezclan con milagros en los que la virgen le dice a Franco qué es lo que hacía y que recordaba Clemente XVII en su propia boca. Una circunstancia que no deja de sorprender, si tenemos en cuenta el carácter nacionalcatólico del franquismo. "En mi opinión creo que tienen la suerte de que Franco murió antes de que ellos empezaran a tener problemas con la Iglesia; fue en noviembre de 1975 cuando murió el dictador y poco después es cuando ellos empiezan a ordenar sacerdotes, obispos y hacen el cisma", añade. Fue el momento en el que la Iglesia dijo "no", se sintieron "desamparados" y "pasaron a la acción", en palabras del autor.

 

Las cosas han cambiado en El Palmar de Troya, aunque no se sabe si para bien o para mal. Si en los años 80 la institución alcanzó su cenit hoy está en horas bajas. El último papa ha decidido abrir un poco la institución tras años de auténtica clausura, hasta el punto de que no es perceptible más allá de las palabras, de los vídeos y de la página web que recientemente han abierto. Pero la pregunta que todos se hacen es: ¿cómo sigue en pie esta institución que a todas luces parece una secta? Para Carrera, la pregunta obedece a "un problema" existente en España. "En este país no hay una forma de perseguir una iglesia que se sospecha que sea anuladora de la personalidad como dice el código legal", dice. "Parece una secta destructiva, pero la legislación nunca se ha puesto en práctica y a diferencia de lo que sucede en países como Francia, que a la primera sospecha se actúa, aquí no se hace nada", aclara. No obstante, el jerezano cree que hay sectas más peligrosas en la actualidad aunque expresa el enfado de muchos expalmarianos con esta inacción del Estado español. Un modo de proceder -o de no proceder- que permite que haya palmarianos para rato.

 

‘El Palmar de Troya. Historia del cisma español’ será presentado el viernes 19 de julio en el rincón literario sevillano La Carbonería (c/ Céspedes 21), a las 19:00. Participan el autor y el antropólogo Dr. Elías Zamora.

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