El misterioso crimen de Antonio a manos de su propio hijo en el Agrimensor: "No les vimos pelearse nunca"

Los vecinos de la barriada jerezana siguen conmocionados y sin explicación aparente tras el parricidio en la casa okupada en la calle Jorge Manrique. Algunos dudan de que el cuerpo del padre llevará días muerto, como ha confesado el presunto homicida

Acceso a la vivienda, escena del parricidio del Agrimensor. FOTO: MANU GARCÍA
Acceso a la vivienda, escena del parricidio del Agrimensor. FOTO: MANU GARCÍA

En San José del Agrimensor, un barrio obrero de la zona Sur que colinda con la Ronda Muleros y el centro de la ciudad, todas las calles y plazas tienen nombres de escritores y escritoras. Desde la noche de este pasado martes hay muchas puertas y ventanas cerradas, y un silencio espeso en la calle Jorge Manrique, el autor de Coplas por la muerte de su padre. En una casa que hasta hace dos años permanecía deshabitada y convertida en "un nido de bichos y ratas", un joven de 35 años, cuya identidad no ha trascendido, se metió como okupa y fue recuperándola "poquito a poco" como si fuera suya, relatan vecinos de la zona.

Al tiempo, llegó Antonio, su padre. "El chaval se metió ahí hace dos años de okupa y luego se vino el padre a vivir con él. Pero era gente normal, ni mal hablada, super educada, bien vestida...", cuenta Pepi, la dueña de una confitería en la cercana calle Jacinto Benavente que es un poco el centro social del barrio. Según la versión oficial, fruto de la propia confesión del joven, el pasado domingo éste golpeó brutalmente con una barra de acero la cabeza de su padre, de 56 años y con quien momentos antes mantenía una fuerte discusión, hasta darle muerte.

Este pasado martes, al filo de las nueve y media de la noche, supuestamente no pudo más y se presentó en la Comisaría del Arroyo para confesar un crimen para el que nadie en el Agrimensor encuentra explicación. "Él mismo dio las llaves de la casa a la Policía para que fueran", apuntan testigos de un episodio violento que lógicamente ha provocado un enorme revuelo desde la pasada noche en la zona y que ha dejado a los vecinos de esta barriada del Distrito Sur de Jerez conmocionados.

"Escuchamos a la Policía decir que no podía llevar más de cuatro o cinco horas muerto"

Tras acudir a la vivienda, los servicios sanitarios certificaron la muerte del hombre. Su hijo fue detenido por el presunto parricidio y estaba a la espera de ingresar en prisión, mientras el cuerpo de su padre aguarda la autopsia en el Instituto Anatómico Forense para determinar las causas exactas de la muerte. La autoridad judicial no procedió a levantar el cadáver hasta pasadas las dos de la madrugada.

Otra vista de la zona en la que se ha producido el crimen. FOTO: MANU GARCÍA

"Fui a por unas pizzas, estábamos sentados viendo la tele, pero vimos llegar cuatro coches patrulla y nos asustamos; mi marido lo vio el lunes por la mañana cuando se iba para trabajar, y le dio los buenos días, pero el chaval se quedó callado", confirma una vecina frente por frente a la escena del crimen. Hay otros testigos que aseguran que Antonio salió el mismo lunes Agrimensor abajo y que, incluso, apuntan a que "escuchamos a la Policía decir que no podía llevar más de cuatro o cinco horas muerto". Nadie escuchó nada, sea como fuere.

"Entre la tele y los periódicos me tienen loca hoy. No sé qué ha pasado, un chaval que se le ha ido la olla o no sé. Aquí en realidad mucha gente ni le conocía porque no eran de hacer ruido, no se veían mala gente. Eran buenas personas y no podemos decir lo contrario, no eran conflictivos. Es lo raro", explica la confitera. Otra vecina de la misma calle donde se ha producido el supuesto homicidio ofrece más detalles: "Nunca vimos nada raro. Una relación de padre e hijo normal; le gustaban muchos los animales, subía a tender y veía a los dos con sus perros y palomos, pero para nada algo raro. No sabemos por qué ha podido haber sido, supongo que cuando la investigación avance dirán los motivos". "No eran conflictivos, era gente normal, ni mal hablada, super educada, bien vestida...", apostilla otra vecina.

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) se ha hecho cargo de la investigación al objetivo de esclarecer los hechos y el móvil de un crimen para el que nadie en el barrio tiene ni tan siquiera una intuición. "Nos ha extrañado a todo el mundo; esta zona es super tranquila, aquí no estamos acostumbrados a estas cosas y nos ha cogido a todos, uf, nos ha dejado impresionados porque la verdad que no se puede explicar", insiste otra residente la barriada, que cuenta también cómo el presunto parricida rehabilitó la casa en la que convivía con su padre. "Él cogió la casa muy mal, eso era un nido de bichos y de ratas, y poquito a poco fue arreglándola, se habían llevado las ventanas, la fue alicatando, limpiando... sin ruido ninguno. Por eso nos ha extrañado muchísimo esto que ha pasado. No les hemos visto pelearse nunca".

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