El mérito de resistir en la arquitectura en tiempos de "Apocalipsis"

Silvia Ramos y Estanislao Cavanillas son los propietarios de Salacal Arquitectura, un estudio que resiste los coletazos de una crisis que afectó sobremanera a un sector cuya salvación pasa por la rehabilitación

Silvia Ramos y Estanislao Cavanillas, de Salacal Arquitectura, en una finca que están rehabilitando. FOTO: MANU GARCÍA
Silvia Ramos y Estanislao Cavanillas, de Salacal Arquitectura, en una finca que están rehabilitando. FOTO: MANU GARCÍA

Silvia Ramos (Jerez, 1986) empezó la carrera de Arquitectura en pleno boom inmobiliario, “cuando todo era maravilloso", y la terminó “en pleno Apocalipsis”, con la crisis haciendo de las suyas y el sector en caída libre. Estanislao Cavanillas (Badajoz, 1977) llegó a vivir, profesionalmente, los tiempos de bonanza, pero la recesión supuso “un descalabro” del que con mucho esfuerzo y horas de trabajo han conseguido recomponerse. Estos dos arquitectos jerezanos —de nacimiento y de adopción— son los propietarios del estudio Salacal Arquitectura, nacido como “un spin-off” del desarrollado por Estanislao junto a Ramón González de la Peña, con el que también trabajó Silvia, y del que ambos confiesan que han aprendido “muchísimo”.

La asociación Ramos-Cavanillas ha cumplido tres años de trayectoria profesional, aunque ya habían trabajado juntos anteriormente, pero no como socios. Desde entonces han abanderado proyectos de rehabilitación, sobre todo en el centro de Jerez, pero también tienen entre manos la rehabilitación del Faro de Tarifa, la construcción más al sur del continente europeo. “Estamos muy ilusionados", confiesa Estanislao. En su pequeño estudio de la calle Consistorio, en el que las estanterías rebosan de libros y proyectos realizados, los arquitectos reciben a lavozdelsur.es. “Solemos decir que desafiamos a la EPA (Encuesta de Población Activa)”, bromea Estanislao. "Muchos de nuestros compañeros de promoción están en el extranjero o se dedican a otra cosa", añade Silvia.

Estanislao y Silvia, en su estudio de arquitectura. FOTO: MANU GARCÍA

“Hemos apostado por la arquitectura y por Jerez desde el principio”, sostiene el arquitecto, quien junto a Silvia forman una pareja que ha estado durante mucho tiempo “sembrando” para ahora poder “recoger la cosecha”. “Ha venido tardía pero es fructífera”, sostiene Cavanillas. “Una vez que te quedas consigues diferenciarte de los demás, porque conoces la ciudad y si viene un inversor extranjero, como nos ha pasado, que quiere comprar una casa antigua, busca a alguien de la zona”, explica. “Se es arquitecto de un sitio, es un valor añadido porque aportas conocimiento del entorno”, señala.

“La crisis ha supuesto un cambio de modelo”, explican desde Salacal Arquitectura, señalando que se ha pasado una “exuberancia constructiva” y una “especulación exponencial” —"cuando terminé la carrera más del 20% de la vivienda que se adquiría era con fines especulativos o financieros”, recuerda Estanislao— a una etapa en la que se apuesta más por la rehabilitación y la vuelta a los orígenes. “Me gusta esa frase que dice que hay que hacer de la necesidad una virtud”, apunta el arquitecto, en referencia a la recuperación de fincas y viviendas del centro histórico, de Jerez en este caso. “Es complicado pero es bonito, al principio parece que todo son problemas, pero terminan saliendo los proyectos”, apostilla Silvia.

Silvia Ramos y Estanislao Cavanillas, en la finca que rehabilitan. FOTO: MANU GARCÍA

“La crisis supuso un descalabro y un parón tan grande que hemos seguido con vida, pero reinventándonos”, explica Estanislao, quien en 2002 empezó a trabajar con Ramón González de la Peña —que volvió a su puesto como arquitecto municipal—, del que se considera poco menos que su discípulo. “Es un activo de esta ciudad y uno de los mejores arquitectos”. Junto a él, participó tangencialmente en grandes proyectos como el Palacio de Deportes de Chapín, y luego como director de proyectos del edificio Citea (Centro de Innovación y Tecnología Empresarial Agraria) del Parque Tecnológico Agroindustrial, la piscina cubierta del campus universitario de la UCA en Jerez o diversas obras de rehabilitación como la Escuela de Idiomas o la sede de la Fundación Teresa Rivero.

“Cuando llega la crisis —y ya con Silvia en Salacal Arquitectura— incorporamos una pata al negocio, y ahora somos comercializadores y gestores de suelos procedentes de fondos y entidades financieras. Ayudamos a los inversores a buscar suelo, a gestionar los permisos y vamos de la mano con ellos desde el principio”, explica Cavanillas. “Ahí somos fuertes porque conocemos el tema urbanístico y podemos asesorarlos de una forma más eficaz”, señala Ramos.

Silvia, que tiene un máster en Arquitectura y Patrimonio Histórico por la Universidad de Sevilla, apuesta por "rehabilitar", sobre todo, en el centro histórico. "El proyecto de Tarifa es muy especial, pero defendemos la recuperación del centro", cuenta. En esta zona, precisamente, tienen su estudio y en ella centran sus trabajos. "Estuve tentada de irme a Alemania con una amiga, pero me dije que tenía que intentarlo", dice ella. El trabajo, desde luego, está dando sus frutos.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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