El mago Jaime, 20 años llevando ilusión y sonrisas a los niños ingresados en los hospitales

Una de las actuaciones del mago Jaime en el hospital Puerta del Mar de Cádiz.
Una de las actuaciones del mago Jaime en el hospital Puerta del Mar de Cádiz.

Dar rienda suelta a la ilusión de los niños hospitalizados se convirtió hace 20 años en la misión del mago infantil Jaime Peinado. El profesional se adentró en el mundo de la magia después de comprar sus primeros juegos en un viaje a Francia, y desde entonces su vida ha estado vinculada a esta actividad cargada de imaginación y diversión.

En 1999, Jaime se percata de que “los niños en el hospital no tenían ninguna distracción” a raíz del ingreso de su hijo recién nacido. Desde ese momento, “empecé a hacerle globos a los niños en el hospital de Puerto Real, y una vez que mi hijo salió de allí, seguí yendo”, explica.

Sus actuaciones esporádicas le llevaron a fundar la primera asociación en El Puerto dedicada a hacer más llevadera la estancia de los pequeños en los hospitales. Con aires de ilusión vio la luz en 2005 con el objetivo de arrebatar sonrisas a los pacientes infantiles. “Como iba de un sitio a otro, decidí dejarla bien asentada para poder seguir yendo a los hospitales que me estaban llamando”, comenta Jaime.

Al fundador de esta organización sin ánimo de lucro y con carácter humanitario le picó el gusanillo de la magia y optó por entrar en la Sociedad Gaditana de Ilusionismo. “Fue allí donde empecé a estudiar el tema con libros y asistiendo a conferencias hasta hacerme profesional”, señala el mago que antes tenía su propia carpintería.

El mago Jaime durante una actuación de la Fundación Abracadabra.

Desde la asociación, se encarga de acercar la magia a las plantas de Pediatría, Oncología y hematología infantil una vez por semana. Su visita llena de alegría tanto a niños como a padres que se ven obligados a pasar largas horas en el hospital. “Queremos que por lo menos esos días que están allí lo pasen lo mejor posible y se olviden de donde están”, indica Jaime, que también busca que los padres “puedan pasar un rato agradable y salir a la calle a tomar el aire”.

Con aires de ilusión presenta convenios con hospitales de la provincia de Cádiz como el Puerta del Mar en la capital, el de Puerto Real y San Carlos de San Fernando. En sus instalaciones el equipo de voluntarios realiza sus trucos en una fecha concreta fijada desde el hospital.

“Son varias las asociaciones que se dedican a esta labor, como la Cruz Roja o Payasos sin fronteras, por lo que cada día vamos una para que los niños tengan actividades toda la semana y se diviertan durante la hora que estamos, que es después de la merienda y antes de la cena”, añade el mago.

Antes de comenzar los espectáculos, los voluntarios se dirigen al control de enfermería para conocer el estado de los niños que van a participar en la actividad y las patologías que padecen. Algunos de ellos, pueden disfrutar de la magia en el teatro del hospital, sin embargo, otros deben quedarse en las habitaciones, siendo los magos los que les dan una sorpresa.

Jaime y Mariló sacando una sonrisa a una pequeña hospitalizada.

Jaime lamenta que esta iniciativa que ilumina los rostros de los pequeños se encuentre paralizada tras la cancelación de visitas en hospitales debido a la crisis sanitaria. Pese a ello, los talleres de magia siguen desarrollándose a través de videoconferencias por Instagram o Zoom, una dinámica que se ha mantenido durante el confinamiento.

“Desde que terminan de merendar los niños ya están preguntando que cuándo vienen los magos, están deseosos de que lleguemos”, sostiene el fundador de la asociación, que brinda un espectáculo de magia familiar en el que “los niños actúan conmigo, no es el mago el que se pone en un escenario y hace los juegos, ellos están a mi lado”.

De esta forma, durante la actuación, “si tiene que aparecer algo pues aparece en sus manos para que sea mucho más mágico”, concreta Jaime que adapta los juegos a la edad de los pequeños, desde 4 a 16 años, y suele pedir la colaboración de los padres en los trucos.

Los niños se quedan boquiabiertos cuando las manos del mago se mueven con rapidez portando pañuelos y bolas de colores, cartas de dibujos de Disney o marionetas de animales. Jaime asegura que utilizan “artículos de magia infantil, no usamos nada que sea bélico o cortante que pueda causarles daño”.

Cuando les observa riendo a carcajadas, “parece que ya no tienen nada, en el rato que están allí desaparecen los timbres y los dolores, los médicos nos dicen que hacemos desaparecer las enfermedades con la varita mágica, ojalá fuera así”.

El equipo que está detrás de Con aires de ilusión está formado por socios de la Sociedad Gaditana de Ilusionismo, y otras personas solidarias que ayudan a preparar las actividades y talleres. “Somos muy poquitos, los de siempre somos cinco y de todas profesiones, no solo magos”, aclara.

El mago Jaime en uno de sus espectáculos.

Además, cuenta con la participación de hasta 20 jóvenes que llegan a la asociación para hacer sus prácticas de voluntariado. “Son chavales que están estudiando enfermería, medicina o que son educadores socioculturales, pero están poco tiempo”. Así, el grupo no solo lleva el ilusionismo a los hospitales, también organizan talleres de manualidades con una temática diferente según la época del año, donde los niños pueden dibujar, experimentar con la lana o pintar camisetas.

A su vez, el mago Jaime representa a la Fundación Abracadabra en la provincia de Cádiz. Una organización con más de 100 magos repartidos por España que en 2011 alcanzó el Récord Guinness magia solidaria. “Fue el taller más grande del mundo, participaron más de 50 hospitales de diferentes provincias de España, todos los magos hicimos magia el mismo día a la misma hora con todos los niños que estaban ese día ingresados”, explica el ilusionista que en 2018 organizó el XIII Encuentro Nacional de Magos Infantiles en El Puerto.

El mago Jaime haciendo un truco.

La asociación también se dedica a llenar de actuaciones mágicas el centro de discapacidad intelectual Afanas, centros de acogida, galas benéficas y residencias de mayores. “Ellos nos aportan más a nosotros que nosotros a ellos, cuando salgo de allí, siento que estoy haciendo algo que merece la pena”. Para Jaime lo más importante es que ni grandes ni pequeños pierdan la ilusión, “siempre le digo: ¿creéis en la magia? Porque el que no cree en la magia nunca la encontrará, hay que ilusionarse y no buscar el porqué de las cosas”.

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